lunes, 23 de febrero de 2026

Mala valoración

 Nunca he tenido ninguna mala experiencia con ningún trabajador de una tienda o un restaurante. Tampoco he puesto nunca reseñas, de hecho no tengo ni idea de donde se ponen. Sin embargo, si tuviera que hacerlo no creo que me temblara el pulso aunque eso le costase el trabajo a alguien. Obviamente, solo se me ocurriría fastidiarle la vida a alguien sin motivo alguno. Pero si sufriese un mal trato por parte del empleado de una tienda sin venir a cuento, claro que le valoraría negativamente.

Uno de los principales requisitos de un trabajo de cara al público es tener un buen trato con los clientes. Entiendo que a veces puede ser complicado, hay mucho personaje por ahí suelto, pero el resto de clientes no tienen la culpa de ello. Así que los trabajadores, por mucho que hayan discutido con el cliente anterior, si yo le hablo de buenas maneras el tiene que hacer lo mismo, por mucho que le cueste, es su trabajo.

Este tipo de trabajos pueden parecer muy fáciles, sin embargo lidiar con la gente puede ser más complicado de lo que parece. Por ello tiene que ser gente tranquila y pacifista la que tenga estos puestos de trabajo. No todo el mundo sirve para trabajar de cara al público, hay gente que se calienta muy rápido cuando discute. Además, en una empresa hay muchos tipos de puestos de trabajo diferentes, no todo el mundo trabaja atendiendo clientes, quienes no sean capaces de tratar con las personas deberían trabajar en otro puesto que no requiera hablar con la gente.

Ya se que es un marrón perder el trabajo, pero hay mucha más gente igualmente capacitada y esperando una oportunidad laboral que tienen la capacidad de cara al público y lo pueden hacer mil veces mejor que el dependiente borde de turno.

domingo, 22 de febrero de 2026

Famosos hablando de política

 La política nos concierne a todos, por tanto todo el mundo tiene derecho a dar su opinión. Y el ser famoso te permite tener la oportunidad de transmitir tus ideas a muchísimas personas y así poder influenciarlas. Entiendo perfectamente que famosos como Mbappé jueguen con esa carta a su favor. Si uno está preocupado por lo que podría pasar en su país (o en otro), me parece que exteriorizar lo que uno cree es una forma muy inteligente de intentar ponerle freno. 


De hecho, consideró que hay veces que posicionarse mas allá de ser un método estratégico es completamente necesario, sobretodo cuando ya se están cometiendo injusticias. Y es que con lo que se está viviendo ahora en Estados Unidos, se ve más que nunca lo crucial que es que personas con una gran influencia salgan a denunciar las barbaridades que esta cometiendo el ICE, solo hay que ver la repercusión y la visibilidad que se le ha dado al tema después de las palabras de Bad Bunny o de Billie Eilish. 


Pero creo que lo que ha hecho Mbappé es completamente razonable. ¿Porque esperar a que se cometan las injusticias para posicionarse si estas se pueden prevenir?.


Entiendo la posición de Unai Simón y me parece compleménteme respetable, pero si todos los famosos fueran como él sería un problema. Es necesario que haya gente que se posicione, y que se hablen de los temas que afectan a la sociedad para poder darles visibilidad, el silencio a veces también te hace cómplice. 


No obstante, es importante que los famosos tengan cierta responsabilidad. No pueden decir su opinión sino están informados. Porque el difundir bulos con altavoces tan grandes es de las cosas más peligrosas que hay, porque solo fomentan el odio y la polarización de la sociedad. 

Declaración de famosos

 El cruce de opiniones entre Mbappé y Unai Simón ha abierto un gran debate. Por un lado, el frances no dudó en hablar en contra la extrema derecha en su país, argumentando que hay momentos donde la situación social es más importante que el fútbol. Mbappé cree que, como referentes, tienen el deber de no quedarse de brazos cruzados cuando ven que la sociedad se divide.

Sin embargo, Unai Simón ha defendido una postura totalmente opuesta. El portero del Athletic cree que los jugadores deberían centrarse en lo suyo, que es el deporte, y dejar la política para las personas responsables de ella. Según él, meterse en estos temas solo sirve para separar más a la gente, y defiende que su labor profesional termina cuando sale del campo. Para el ser futbolista no te convierte automáticamente en un experto que deba influirse en el pensamiento de los demás.

En el fondo, lo que vemos son dos formas de entender la fama. Mientras unos piensan que tener un altavoz tan grande te obliga a ablar ante causas sociales, otros prefieren que el fútbol siga siendo neutral donde no importe a quién votas.

Famosos hablando de política

 El debate sobre si los futbolistas o famosos deben meterse en política o temas sociales se resume muy fácilmente.¿Ser famoso te excluye de ser un ciudadano como cualquier otro que puede dar su opinión?

En mi opinión, es lógico que opinen. Un futbolista tiene millones de seguidores y su voz llega donde no llega la de un político tradicional. Cuando un deportista habla sobre el racismo, como se ha dado el caso de Vinicius esta última semana, consigue que mucha gente que no ve las noticias se interese por los problemas de su país. 

Sin embargo, que den su opinión también tiene un riesgo, la polarización. Hoy en día, la política es como un partido de fútbol, en el que o eres de un equipo o eres del otro. Si un jugador se posiciona, automáticamente gran parte de la población puede empezar a odiarlo, y el deporte, que debería unirnos, acaba dividido por ideologías. Además, existe el peligro de que una opinión sin importancia de un famoso influya en millones de personas.

En resumen, los personajes públicos tienen el derecho de dar su opinión política, pero deben hacerlo con cuidado. Su fama es un altavoz muy potente que puede ayudar a mejorar el mundo, pero si se usa mal, solo sirve para crear más ruido y división. La clave está en que hablen cuando realmente tengan algo que aportar, y que nosotros, como público, no olvidemos que ser un gran futbolista o una estrella no te convierte automáticamente en un experto en política o en problemas sociales.


Famosos hablando de política

Por una parte, las personas famosas deberían poder expresar su opinión públicamente, ya que al fin y al cabo son personas como todos los demás, con sus propios pensamientos y juicios, pero el problema que veo con esto es que al tener tanta influencia, lo que digan podría cambiar la opinión de muchas personas que les admiren, y en el caso específico de Mbappé, puede que incluso alterar el resultado de las elecciones.

 

Por otra parte, entiendo lo que dice Unai Simón; como son jugadores de fútbol, deberían centrarse en hablar solamente sobre fútbol y no sobre política, ya que son figuras con mucha importancia e influencia y podrían influenciar a muchas personas con su opinión. Encima, habrá muchas personas que no les importe que Mbappé haya dicho lo que ha dicho por que están de acuerdo con ello, pero si hubiera dicho algo con lo que no están de acuerdo, seguramente no les gustaría tanto que expresara su opinión libremente.

 

En mi opinión, como he dicho al principio, las personas famosas deberían poder decir lo que quieran, pero debemos educar bien a todas las personas para que tengan un pensamiento crítico que les permita analizar y criticar las opiniones de los personajes públicos, para así no seguir lo que digan ciegamente y poder formar su propia opinión.

Famosos hablando de política

 Cuando se trata de famosos, dar una opinión puede ser un arma de doble filo. Por una parte, ellos tienen el derecho de decir lo que piensan y expresarse sobre un tema, pero por otro lado, muchas veces se puede generar controversia sobre lo que dicen. Los medios no perdonan, y es muy común ver cómo la opinión de un famoso se convierte en tendencia rápidamente. Otro gran problema ligado a esto es la falta de pensamiento crítico y opinión propia, pues hay mucha gente que no cuestiona las opiniones de las celebridades que les gustan, y a veces por el hecho de que su famoso favorito haya dicho algo, lo siguen al pie de la letra. 

En este caso, Mbappé ha hecho una declaración sobre una situación de su país. Y a pesar de su gran impacto, considero que se ha expresado de una manera correcta, pues está promoviendo una iniciativa importante para los jóvenes de su país. Es importante promover el respeto y la iniciativa de la votación a los jóvenes, además que el futbolista ha reconocido que todavía es costoso involucrarse a esa edad pero aún así los alienta a hacerlo. Pienso que hay que saber identificar cuando una opinión es positiva, ya que estas personas famosas tienen mucha influencia sobre los jóvenes. Pero hay veces dónde no todo lo que dicen las celebridades es correcto, y más que limitar a los famosos de expresarse, hay que educar a los jóvenes y a todos en general de que hay que tener algo de pensamiento propio y no seguir ciegamente la opinión de alguien.

Con respecto a las declaraciones de Unai Simón, tiene sentido en parte lo que dice. No todo el mundo es experto en política, y entiendo que en parte tenga preocupación debido a que la influencia de Mbappé es enorme. Pero creo que la opinión del jugador en este caso es por una buena causa y hace un buen uso de su influencia, pues del caso contrario, si Mbappé usará su opinión para difundir antivalores, haría mucho daño, sobretodo por aquellas personas que no se detendrían a pensar si las opiniones que siguen son correctas o no.

Famosos hablando de política

Personalmente, pienso que las personas con una vida pública tienen el mismo derechos que los demás de hablar de política, esto incluye a los futbolistas. Al fin y al cabo también son personas y como tal, es lógico que tengan una opinión acerca de temas de interés social como es la política en este caso. 

Por una parte, están las declaraciones de Mbappé. El solo incitó a los jóvenes a votar y creo que de forma inocente sin ninguna intención oculta no nada por el estilo. Pienso que solo ha utilizado el altavoz que tiene ante la preocupación de la situación política en su país. Estoy segura de que ese mensaje que ha dicho ha llegado a muchas personas tanto dentro como fuera de su país, incluyendo a los jóvenes a los cuales estaba dirigido el mensaje principalmente. 

Por otra parte están las declaraciones de Unai Simón. También entiendo su punto de vista ya que hay que tener mucho cuidado con lo que se dice públicamente ya que puede llegar a tener un gran impacto en el pensamiento de las personas y más en los niños que ven a Mbappé como un ídolo. En este caso, el mensaje era algo positivo, pero imagínate por un momento que hubiera sido lo contrario y declarase a favor de partidos de extremas derechas, los cuales van en contra de los derechos de las personas. Aquí todo el mundo le estaría criticando y juzgando por lo que dice pero en el fondo está haciendo lo mismo, expresar su opinión.

Por eso pienso que hay que ser muy consciente de lo que se dice y el alcance que pueden llegar a tener tus palabras. Como ha dicho Unai, ellos no son expertos en política sino en futbol pero no significa que Mbappé no tenga derecho de expresar su opinión de forma pública si no hace daño a nadie, por supuesto. 

¿Famosos hablar de política?

Personalmente considero que los futbolistas deben tener derecho a poder dar su opinión de manera pública. Al fin y al cabo, son parte de la sociedad y tienen igual derecho que el resto a poder expresarse libremente y desde el respeto siempre. Eso sí, tienen que ser conscientes de que son claros referentes para muchos jóvenes, y que lo que dicen genera un gran impacto social. 

Creo que la intención de Mbappé era totalmente bondadosa, simplemente hizo uso de su altavoz para animar a la juventud a votar y a velar por la democracia de su país. Estoy segura de que sus declaraciones han llegado a sus pequeños fans y al menos les ha hecho pensar un poco. Pero, ¿Qué pasa, por ejemplo, si las declaraciones que da un futbolista de esta categoría incitan el odio o valores sexistas, homófobos o incluso racistas? Por que claro, si un futbolista, u otro famoso, transmite libremente esas barbaridades en público, también genera un impacto y un cambio de conducta y de manera de pensar en los más jóvenes. 

Por eso mismo también entiendo la postura de Unai Simón, que cree que los futbolistas deben de mostrarse públicamente indiferentes a temas de política. Evidentemente, esto no implica que los futbolistas no tengan sus posiciones políticas, que las tendrán, pero el portero lo que cree es que no deben mostrarse en una rueda de prensa por el gran impacto que pueden generar. 

En definitiva, mientras que los futbolistas hagan uso de su estatus e influencia para mejorar un poquito más la sociedad, no considero que esté mal, aunque siempre respetando a todo el mundo y siendo conscientes de la responsabilidad de sus palabras.

Declaraciones de famos@s

No he sabido qué responder ante esta “polémica”. He preguntado a muchas personas de mi alrededor y las respuestas han estado completamente divididas. Al final, he formado una opinión al respecto:

Por un lado, me parece respetable la opinión que presenta Unai Simón y no me parece totalmente descabellada. Al fin y al cabo, tiene razón en que Mbappé es un profesional del fútbol, y la política no es su especialidad. Y hablar sin saber (aunque yo muchas veces lo haga), no me parece que esté bien. Hay que tener en cuenta que muchas personas le idolatran y se van a creer lo que diga, sea lo que sea. 

Por otro lado, me parece que Mbappé tiene que tener en cuenta esa variable. Sin embargo, es injusto que se le atribuya toda esa responsabilidad. Parte de la educación proviene de las redes sociales y del contenido que consumimos, pero la mayor parte se aprende en casa. Por esto, creo que es importante que desde el colegio y la familia se incentive el pensamiento crítico para ser capaz de pasar un filtro por mensajes como los del futbolista u otras figuras públicas.

Además, Mbappé como cualquier otra persona (aunque no siempre se aplique) tiene derecho a la libertad de expresión. Está en su libertad de dar su opinión acerca de la situación política de su país. Pero de aquí surge la incógnita que hace que mi opinión se tambalee: ¿Qué pasaría si hubiera dado el mensaje opuesto? 

Creo que es muy fácil defender a Mbappé cuando la opinión que está expresando se alinea con los valores de una. Si imaginamos que su opinión era a favor de un partido con Vox (en España), nos parecería una aberración que esos mensajes se estén emitiendo en televisión. 

Por todo esto creo que lo importante no es que los futbolistas opinen o no, ya que los jóvenes van a estar expuestos a muchas opiniones además de las suyas. Sino que escuchen a muchas personas y les pasen el filtro de sus principios antes de formar su opinión, en lugar de creer ciegamente en personas que no están hablando de algo que conocen muy bien.

sábado, 21 de febrero de 2026

Famosos hablando de política

Neutralidad o voz activa son actitudes que se perciben como un debate constante en la comunicación actual . Si eres una persona famosa por tu profesión, sales en los medios de comunicación  y canales digitales, tienes que ser consciente de que lo que haces y lo que dices es visualizado por multitud de personas para los que puedes ser un modelo de vida y pensamiento.  Tienes que decidir que camino tomas, si hacer declaraciones sin riesgos o tomar una postura definida y dar visibilidad a los asuntos que te preocupan.  Es una decisión que todos tenemos que tomar en la vida, pero en el caso de los jugadores de futbol debido a su gran repercusión social, opino que tienen que ser especialmente cuidadosos porque no son expertos y pueden generar confusión masiva sobre todo en gente que aún no tiene forjada su personalidad.

El problema es que habitualmente la sociedad da mas credibilidad a la opinión de un famoso que a los expertos en un tema. Además, bajo mi punto de vista Mbappe, en su entrevista, no de ningún tipo de opinión a favor o en contra de ningún partido. Lo único que hace es utilizar el altavoz que tiene para animar a los jóvenes a votar.

Podemos opinar sobre si un personaje de repercusión social debe dar su opinión sobre asuntos que trascienden a su ámbito como sobre tantas otras cosas, nosotros, periodistas, influencers, deportistas o actores porque la libertad de expresión es un derecho que incluso refleja nuestra Constitución pero también tiene límites.

Es importante ser consciente de que el ser humano es libre y responsable de sus actos.

Famosos hablando de política

En la actualidad, deportistas como los futbolistas son claros referentes de la mayoría de jóvenes. De una manera indirecta, condicionan sectores como la moda, la publicidad de marcas e incluso la forma de pensar de los niños. Por esto mismo, considero que cualquier mensaje que transmiten, por simple que parezca, tiene un gran impacto social.

Por un lado, Mbappé mostró su preocupación por la situación política de Francia en una rueda de prensa. De una manera convincente, invitó a los oyentes a votar y defendió la importancia que tiene la participación democrática. Por otro lado, Unai Simón mostró sus dudas sobre si los deportistas deben pronunciarse públicamente sobre temas políticos o si deben limitar sus discursos a temas deportivos. 

Personalmente, creo que es importante transmitir la importancia del voto como derecho de los humanos. Sin embargo, considero que los futbolistas deberían evitar posicionarse públicamente a favor o en contra de una postura política concreta porque puede condicionar la opinión de muchos jóvenes. 

Creo que lo más correcto sería que los futbolistas y otros muchos famosos aprovecharan su visibilidad para fomentar la importancia de informarse y promover el desarrollo de un pensamiento crítico que permita a cada persona consolidar sus propias opiniones. Asimismo, en vez de decir públicamente lo que está bien o mal, deberían utilizar su fama para transmitir valores como el respeto y la libertad. Así, podrían contribuir positivamente a la sociedad sin interferir directamente en las decisiones privadas de cada ciudadano.


Famosos hablando de política

 Kylian Mbappé habló recientemente sobre la situación política que se vive en Francia. Mostró su preocupación por el crecimiento de la ultraderecha, representada por Marine Le Pen. Además, hizo un llamamiento claro a los jóvenes para que no se queden en casa y vayan a votar.

Por su parte, Unai Simón opinó que cada persona es libre de expresar sus ideas, también los futbolistas. Sin embargo, señaló que deben ser conscientes de la influencia que tienen sobre millones de personas. Sus palabras pueden tener un gran impacto, sobre todo entre los más jóvenes.

En mi opinión, los jugadores de fútbol no dejan de ser ciudadanos por ser famosos. Tienen derecho a opinar sobre lo que ocurre en su país, igual que cualquier otra persona. Además, pueden utilizar su fama para transmitir valores positivos y fomentar la participación. Aun así, entiendo que haya quienes prefieran que se centren solo en el deporte, ya que cuando hablan de política pueden surgir polémicas y divisiones.

En conclusión, lo más importante es que los futbolistas hablen con respeto y responsabilidad. Aunque sean famosos, también pueden dar su opinión sobre lo que pasa en su país. Sus palabras llegan a mucha gente, sobre todo a los jóvenes, y pueden animarlos a participar y a interesarse más. Por eso, está bien que den su opinión si lo hacen de manera educada y sin obligar a nadie a pensar igual. Así, pueden ayudar a que más personas se involucren y reflexionen sobre temas importantes. Al final, todos tenemos derecho a expresar lo que pensamos, y ser famoso no cambia eso.

viernes, 20 de febrero de 2026

Famosos hablando de política

Las palabras de Kylian Mbappé han causado mucho debate. El jugador francés habló sobre la situación política en su país. Mostró su preocupación por el crecimiento del partido de Marine Le Pen y pidió a los jóvenes que vayan a votar. Dijo que el futuro de Francia depende de ellos. Después, le preguntaron por este tema a Unai Simón. El portero español respondió de forma tranquila y agradable. Dijo que cada persona es libre de opinar lo que desee. Explicó que los futbolistas también son personas normales, que viven en la sociedad y que tienen derecho a decir lo que piensan, siempre con respeto. Y es totalmente cierto aunque este tema hace que mucha gente discuta. Algunas personas creen que los futbolistas no deberían hablar de política. Piensan que su trabajo es jugar al fútbol y nada más. También creen que hablar de estos temas puede crear problemas o enfados entre los aficionados. Pero otras personas opinan lo contrario. Creen que los jugadores famosos tienen mucha influencia, sobre todo en los jóvenes. Por eso, piensan que pueden usar su voz para animar a la gente a participar y a informarse. Al final, los deportistas también votan y les afectan las decisiones políticas, al igual que a todos. Yo creo que cada uno debe ser libre de hablar si quiere, aunque al ser famoso está expuesto a unas consecuencias sobre lo que haya dicho. Lo importante es hacerlo con respeto y sin faltar a nadie. Los futbolistas son conocidos, pero siguen siendo ciudadanos como cualquier otra persona normal y corriente.


martes, 17 de febrero de 2026

Declaraciones de famosos

Sinceramente, creo que es un tema complicado porque ambas partes tienen mucha razón. Por un lado, me parece genial que los famosos den su opinión. Al final, no dejan de ser personas que viven en el mismo mundo que nosotros y les afectan las mismas cosas. Si un futbolista como Mbappé tiene un altavoz que llega a millones de chavales, ¿por qué no lo va a usar para defender valores importantes o animar a la gente a que participe en la sociedad? A veces los idealizamos tanto que olvidamos que también son ciudadanos. Que se mojen un poco ayuda a que muchos jóvenes, que igual pasan de la política, se den cuenta de que su voto y su opinión también cuentan.

Pero, por otro lado, entiendo perfectamente lo que dice Unai Simón sobre la responsabilidad. No es lo mismo dar una opinión en el bar con tus amigos que decir algo que van a escuchar millones de niños que ven en ti a un superhéroe. El riesgo de que alguien te siga a ciegas solo porque eres su ídolo, sin pararse a pensar por sí mismo, está ahí. Hay mucha gente que, en vez de informarse bien, prefiere comprar directamente el discurso de su jugador favorito, y eso puede ser peligroso si se crean fanatismos o conflictos innecesarios.


En conclusión, creo que la clave está en el equilibrio. Está muy bien que los personajes públicos tengan compromiso social y no vivan en una burbuja, pero también tienen que ser conscientes del peso que tienen sus palabras. No se trata de que se queden mudos, sino de que, cuando hablen, lo hagan con cabeza, sabiendo que influyen mucho en los demás. Al final, lo ideal sería que sus opiniones nos sirvan para hacernos preguntas y despertar nuestro pensamiento crítico, no para que pensemos exactamente como ellos.


famosos hablando de política

A mi me parece que lo que ha dicho Mbappé es bueno. Estoy de acuerdo con su mensaje de advertencia contra los extremos y de animar a los jóvenes a ejercer su derecho al voto. Viendo ese fragmento de su entrevista, me queda claro que el futbolista está utilizando su influencia para el bien y me opongo a la idea de que esté opinando sobre lo que no debería.

Luego pienso en otros famosos defendiendo sus ideas y me entra el miedo. Si entre las personas normales ya hay muchos con ideologías extremas, me imagino que entre los personajes públicos, que en general pertenecen a las clases sociales más privilegiadas, hay una mayor concentración de gente desconectada de la realidad del resto. No me gustaría que estas personas extendiesen sus opiniones. Además, al igual que se les puede pagar para decir que esta marca es mejor que esta otra, se les puede pagar para decir que este partido político es mejor que este otro.

Sin embargo, tampoco tengo claro que las ideas políticas de la mayoría se basen en información mucho más fiable. A todos nos influye mucho lo que vemos en redes sociales, las cuales están plagadas de información falsa y cuentas que extienden opiniones políticas para defender intereses propios. 

Entonces, ¿cuál es la solución? ¿Deberíamos prohibir que se hablase de política en las redes sociales? Pues claro que no, porque nos acabaríamos convirtiendo en un país autoritario. Además, ni que fuesen mejor que solo se pudiese acceder a las opiniones políticas que se escuchan en casa o en la calle.

En mi opinión, lo único que se puede hacer es intentar educar a personas con pensamiento crítico desde los colegios, para que cada uno pueda poner su propio filtro. Vivimos en un momento en el que el todo el mundo recibe una sobrecarga de información constantemente, toda ella muy manipulada, por lo que se necesita gente que sepa diferenciar lo falso de lo verdadero y no se deje influenciar por cualquiera.






¿Famosos hablando de política?

Estoy totalmente a favor de que las personas públicas den su opinión acerca de un tema. Si que es verdad que hay mucha gente la cual sus opiniones no están respaldadas, pero estas opiniones nos pueden ayudar muchísimo a tener un pensamiento crítico acerca de las cosas y no caer en la mera ignorancia. También nos ayudan muchísimo a conocer a nuestros ídolos, los cuales puede que tengamos un imagen idealizada de ellos y realmente no sean como aparentan ser. Me parece que s es una muy buena forma de conocer a los famosos.

En el mundo futbolístico, muchas veces  nos dicen que los futbolistas son referentes para nuestra generación, pero parece que solo pueden serlo para vendernos cosas materiales. Si tienen ese altavoz tan enorme que llega a millones de jóvenes, ¿por qué no iban a usarlo para algo que realmente importa? Mbappé tiene toda la razón cuando dice que, antes que futbolistas, son ciudadanos. Vivir en una burbuja y decir que "solo eres un profesional del balón" me parece una forma de ignorar que lo que pasa en la política que es algo que nos afecta a todos, incluidos ellos y sus familias.

En un momento donde muchos jóvenes pasan de la política o se sienten desconectados, que un ídolo mundial te diga que tu voto cuenta y que hay valores en juego es muy potente. No se trata de decir a quién votar como si fuera un eslogan publicitario, sino de defender principios básicos como la convivencia o el respeto cuando se ven amenazados. La neutralidad de Unai Simón es cómoda, pero a veces, quedarse callado cuando las cosas están tensas puede desencadenar a una gran catástrofe. Si tienes el poder de movilizar a la gente para que participe en su democracia, me parece que es que esa persona tiene un compromiso social. Al final, creo que es muy importante que haya referentes que se preocupen por el mundo real para así darnos cuanta de que son totalmente iguales a nosotros.


¿Famosos hablando de política?

 Estoy bastante de acuerdo con Unai Simón la verdad. Creo que la gente famosa tiene mucha influencia en la sociedad, y los futbolistas, especialmente a la gente joven, entre gente joven, niños. Independientemente de de que partido político estuviera hablando Mbappé. Creo que el hecho de que estas personas públicamente hablen de temas que no sean fútbol tan abiertamente,  puede hacer que los niños, quienes son más propensos a dejarse llevar por lo que dicen los perfiles que tienen tan idolatrados, empiezan a opinar o preocuparse de estos temas sin tener ni la madurez ni el conocimiento para ello.

Claro está que los futbolistas, como todos los ciudadanos son libres tener una ideología y una opinión política. Realmente también son libres de expresarla Al igual que todo el mundo y nadie puede Echárselo en cara, sin embargo, sí que creo que al ser personajes públicos tienen una responsabilidad moral. Por lo que antes de hablar tiene que pensar en las consecuencias que puede suponer eso. El caso de Mbappé es un bastante extremo, pero pongamos un supuesto, un poco más neutro. Imaginamos que un niño enciende la tele y ve a su futbolista favorito, criticando al partido político, al que sus padres votan, ¿que crees que pensará el niño? Se le crea un debate moral, ya que por un lado una persona que tan idealizada tiene está criticando el pensamiento de sus padres, quienes son las personas que más quieres que más confía. 

Si bien, es verdad que obviamente estos comentarios solo serían un problema para niños con cierta edad, mas o menos de los 13 a los 17 años. También hay muchos adultos que, en vez de informarse para tener una opinión propia, se vuelven radicales de opiniones ajenas. Sobre todo, si los bienes ajenas vienen de sus más grandes ídolos. Por eso creo que la política es otro de los muchos aspectos en los que los famosos tienen cierta responsabilidad sobre lo que dicen ya que pueden influir de forma mala en otra gente.

Ahora bien, ¿tienen ellos la culpa de que la sociedad sea tan vaga mentalmente que en vez de informarse y construirse su propio pensamiento, acepten lo primero que oyen y les cuadra un poco? Pues no, claro que no, pero desgraciadamente pasa, por eso aunque no sea del todo justo los famosos tienen que andar con cuidado. Al fin y al cabo, la fama te da muchas cosas buenas, pero también las hay malas y hay que saber lidiar con ellas.

lunes, 16 de febrero de 2026

famosos hablar de politica?

    Quiero partir del principio de que para mí, cada persona ha de ser libre para dar su opinión respecto un tema, no se debe tratar de restringir la libertad de un sujeto para hacer una valoración o crítica sobre algo que nos afecta a todos como lo es la política. Sin embargo, existe un gran peligro presente en que toda persona pueda hacer difusión de esto, y se trata de la manipulación.

    n las "democracias" no gobierna ni el más apto, ni el mejor, gobierna el que más votos consiga (aunque no sea verdad en la práctica). Y la gente a la hora de decidir a quién votar, a causa sea del desinterés, del desconocimiento o del engaño, en muchas ocasiones eligen, sean por criterios superficiales y propagandísticos, a un partido cuyos intereses se oponen al pueblo. Ejemplos de esto sobran, más podríamos incluir a cualquier partido político con representación parlamentaria actualmente.

    Entonces, personajes con una amplia influencia en la gente, como lo pueden ser futbolistas, suponen un fuerte altavoz para las ideas políticas que ellos quieran patrocinar, pero creo que es muy importante entender, que las "patrocinan". Estos personajes tienen intereses personales, los cuáles casualmente no están orientados al mejoramiento general para los trabajadores del país, más si lo están para su propio enriquecimiento, y Mbappé, al hacer estas declaraciones no busca más que su propio beneficio.

    El tema es que la falta de pensamiento crítico que tiene la gente, en general, propicia que se vean fácilmente influenciados por ideas, como dije antes, simplistas y que están contra el beneficio de la mayoría. Por lo cuál, para concluir quiero volver a aclarar que cualquiera debe poder hablar de política, pero también la gente debe tratar de informarse de verdad, la propaganda que se hace contra ciertos actores políticos se hace manipulando y no fomentando que la gente piense por sí sola.


domingo, 15 de febrero de 2026

Tentación

 La tentaciones guían tu comportamiento desde que naces, el deseo por ciertas cosas “inapropiadas” va desarrollándose a medida que uno crece y va conociéndose a sí mismo. Asimismo, creo que el hecho de sentirnos atraídos por ciertas tentaciones es innato, nos acompaña desde el útero hasta el sepulcro, pero es muy importante diferir y comprender que tener tentaciones no te garantiza saber manejarlas, saber controlar los impulsos que te llevan a ellas.

En mí caso, me aterran las tentaciones, no el efecto efímeramente placentero que te brindan por un tiempo, para nada, si no lo que viene después, el enemigo que más temo: el arrepentimiento. Tampoco es por que me arrepienta de muchas cosas en mi vida,  en realidad me da miedo que me pase justamente eso. Es por eso que me he pasado la vida como si fuera el espectador de una serie que tiene control sobre los personajes y quiere que salga todo perfecto, sencillamente por no arrepentirme y culpabilizar a la Eunate de aquel momento. Me cohibo a mí misma constantemente, no quiero cagarla por nada del mundo y me mantengo al margen; ahora he olvidado lo que se siente al desear una tentación, y no hablo de cosas superficiales como los dulces o la vagancia (que no dejan de ser tentaciones); hablo de tentaciones cuyos respectivos arrepentimientos pudieran tener impacto en mi vida a mayor escala. 

Tiendo a inhibirme a mi misma, no quiero violar mi paz mental, la que tanto he protegido y tanto miedo me da perder. Al fin y al cabo, siempre he sido la cabra que tira para el monte y la comodidad no asusta, pero sí lo hace el rechazo, la desilusión y el arrepentimiento. Y a mí salirme de mí misma me mata, creo que la persona que llevo dentro no podría soportarlo.

tentacion

La tentación es el impulso de hacer algo que deseamos aunque sepamos que no es lo mejor o lo más conveniente. No siempre se trata de elegir entre el bien y el mal, sino entre lo que nos apetece en ese momento y lo que sabemos que es mejor a largo plazo, entrando en conflicto con nuestros valores y lo que hemos aprendido.

Es más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa, ya que desaparece el miedo al castigo o a la opinión de los demás. Cuando estamos solos, se trata únicamente de nuestra propia conciencia. En esas situaciones se demuestra si actuamos correctamente por convicción o solo para evitar consecuencias externas. Si una persona solo se comporta bien cuando la vigilan, entonces su conducta depende más del control social que de una decisión personal. La verdadera prueba moral ocurre cuando nadie ve lo que hacemos.

La edad y el momento influyen en el tipo de tentaciones que se experimentan, porque cambian nuestras prioridades. En la adolescencia, por ejemplo, las tentaciones suelen estar relacionadas con el placer inmediato, la aceptación social o la rebeldía. En la adultez pueden aparecer otras vinculadas al dinero, al poder o al éxito. Esto demuestra que la tentación no es siempre la misma, sino que se adapta a lo que cada persona considera más importante en su vida y a sus condiciones.

Resistir una tentación no nos hace automáticamente mejores personas. Depende del motivo por el que se resiste. Si se hace por coherencia con los propios principios, puede fortalecer el carácter y ayudar a madurar. Sin embargo, si se resiste solo por miedo o presión social, no te hace ser mas maduro. En este sentido, la tentación no solo es un peligro, sino también una oportunidad para reflexionar sobre nuestras decisiones y conocernos mejor.

Tentación

 La tentación forma parte de la vida de todas las personas. Yo no me considero débil ante la tentación, pero tampoco perfecto. A veces me puede la pereza, como quedarme más tiempo en la cama o dejar una tarea para mañana. Son tentaciones pequeñas, del día a día. No me arrepiento gravemente de nada, aunque sí he pensado en ocasiones que podría haber aprovechado mejor mi tiempo. De esos momentos intento aprender.

Creo que es más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa. Cuando estamos solos, no sentimos la presión social ni el miedo al juicio de los demás. Actuamos solo según nuestra conciencia. Por eso, resistir en esos momentos demuestra un autocontrol más fuerte y sincero. Hacemos lo correcto no por quedar bien, sino por convicción.

También pienso que la edad y el momento vital influyen mucho en las tentaciones. Por ejemplo, en la infancia las tentaciones suelen ser simples, como no hacer los deberes o no obedecer. En la adolescencia aparecen otras más relacionadas con la aceptación social o la rebeldía. En la adultez, las tentaciones pueden tener consecuencias más importantes, como descuidar responsabilidades o tomar decisiones impulsivas.

Resistir una tentación no nos convierte automáticamente en mejores personas, pero sí nos ayuda a crecer. Nos fortalece, mejora nuestra disciplina y nos da satisfacción personal. Aun así, caer alguna vez también es humano y nos recuerda que estamos aprendiendo constantemente.

Tentación

 Las tentaciones están presentes en nuestro día a día y son una lucha constante que nunca acabará. Yo, por ejemplo, creo que dependiendo de la tentación que sea, soy más débil o fuerte. Por ejemplo, perder tiempo con el móvil o comer dulces de más es algo en lo que caigo siempre, además de dejar todo para último o dormir horas un día antes de un examen. Pero cuando se trata de una tentación más compleja, hago lo posible para reflexionar antes de tomar una decisión precipitada. Realmente aún no he cometido ninguna tentación que me haya afectado de gran manera, pero soy consciente de que en algún momento puede suceder. 

Es cierto que cuando nadie nos ve puede ser más probable caer en una tentación, pues cuando somos vigilados, al menos yo, no me atrevo a meter la pata. Considero que cada quien tiene distintos tipos de tentaciones según su edad, pues cuando somos más pequeños se trata de cosas muy simples, como comerse un dulce a escondidas. Sin embargo, cuando crecemos las consecuencias de nuestras acciones cobran más peso. Por ejemplo, yo al ser adolescente a veces caigo en la tentación de no estudiar mucho, y tal vez ese día no me pase nada por no estudiar, pero afecta a mi rendimiento escolar, lo que no es conveniente para una etapa decisiva.

Finalmente, creo que resistir tentaciones nos hace fuertes. A menos que sea una tentación buena. Me refiero a situaciones en donde estamos tentados a ayudar en algún conflicto pero no lo hacemos por miedo, por lo que tal vez hay ocasiones donde si vale la pena caer. Pero en general, si sabemos controlarnos para evitar caer en malas tentaciones y si nos armamos de valentía para luchar por una causa justa, podríamos mejorar como personas.

tentación

La tentación es algo común y no considero que sea una señal de debilidad. En mi caso, mi principal dificultad es la procrastinación. A veces me cuesta cumplir con las tareas que tengo planificadas si requieren mucho esfuerzo, y termino distrayéndome con cualquier cosa por no empezar.

Cuando dejo las cosas para más tarde, suelo sentir cierta frustración. No es un sentimiento profundo, pero sí me molesta saber que voy a tener que terminarlo con prisa o con un estrés que se podría haber evitado. Es simplemente una falta de organización que solo genera un agobio innecesario.

Creo que es mucho más difícil controlarse cuando nadie nos observa. La presencia de otras personas ayuda a mantener una imagen de constancia, pero a solas es muy sencillo buscar una excusa para no hacer lo que toca. Al final, el autocontrol se demuestra cuando no hay nadie alrededor para juzgar nuestras decisiones.

También pienso que el tipo de tentaciones cambia con la edad. De niños eran deseos muy simples, pero ahora tienen más que ver con las responsabilidades y con cómo gestionamos el tiempo. Seguramente, según pase el tiempo, las decisiones serán más importantes y las consecuencias de no cumplir serán mayores.

Para terminar, no creo que resistir una tentación nos haga mejores personas. Simplemente ayuda a ser más disciplinado y a vivir con más tranquilidad. Ser capaz de cumplir con lo que te propones permite evitar agobios innecesarios y estar más conforme con el trabajo realizado.

Tentación

Entiendo la tentación como un deseo que te produce un placer inmediato y haces algo que supuestamente no deberías. Si pienso en tentaciones reales personales, la verdad es que no tengo ninguna excepto el uso del móvil. Lo siento como una tentación porque me llama cogerlo cuando estudio, ver videos en tiktok y desaprovechar inútilmente mi tiempo. TikTok está bien a veces para buscar inspiración, pero cuando empiezas te engancha más tiempo que el que debería. A parte de este hecho no me arrepiento de nada de lo que he hecho hasta el momento en lo que se refiere a tentaciones. Por otro lado, si estudias en la biblioteca es mucho más fácil evitar la tentación del móvil porque no queda bien que vayas a estudiar y te distraigas con el móvil.  Asimismo, yo no suelo ir a la biblioteca porque no me funciona, estudio en casa y como allí nadie me observa utilizo el truco de ponerlo en otra habitación y me funciona muy bien. Además de eso, la edad influye en el tipo de tentaciones porque tus experiencias vitales aumentan, también la inocencia se va perdiendo y pueden aparecer nuevas tentaciones. Pienso que es muy importante tener valores claros, fuertes y mantenerse siempre fiel a ellos sobre todo para no dejarse vencer a tentaciones que puedan hacer daño a otras personas.  Resistir las tentaciones no creo que te haga ser mejor persona, tus valores no cambian pero si te hace más fuerte, orgullosa y segura de ti misma. Siempre hay una manera de superar la tentación, lo importante es conocerte y usar estrategias que funcionen contigo.

Tentación

La tentación es algo que nos acompaña siempre y, aunque intentemos ir de fuertes, todos somos débiles ante algo. En mi caso, mi mayor tentación confesable es la procrastinación; esa idea de que "cinco minutos más" en TikTok no me van a arruinar la tarde de estudio, aunque sepa de sobra que me estoy engañando. Me arrepiento de la cantidad de horas que paso con el móvil en vez de estar aprovechando mi día o simplemente estudiando para lo que debo. Es una pelea diaria que tengo conmigo misma. Creo que resistir una tentación es mil veces más difícil cuando nadie nos observa, porque ahí es cuando desaparece la presión social o el miedo al juicio ajeno y solo nos queda nuestra propia conciencia, que suele ser bastante permisiva si no hay testigos que nos juzguen. Al final, es muy fácil portarse bien cuando hay público, pero lo que realmente nos define es lo que hacemos a solas. Además, el tipo de tentaciones cambia muchísimo según el momento vital; ahora mismo, en 2º de Bachillerato, mis tentaciones no tienen nada que ver con las que tenía de niña. No creo que resistir una tentación nos haga mejores personas sino que es una cuestión moral individual. Es el escoger un camino o el otro, pero por el cual siempre se puede volver y escoger la opción que más correcta nos parezca. Es el darte cuenta de que lo que te hace momentáneamente feliz no es lo que quizá te lleve a ser feliz en el futuro. Es ese momento en el cual tenemos que hacer frente a nuestras tentaciones y decir “no, hoy voy ha hacer esto voy ha hacer esto otro porque me va a venir mejor para mi futuro”.

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Las tentaciones forman parte de mi día a día, como le pasa a cualquiera de mi edad. No me considero una persona especialmente débil ante la tentación, la verdad; suelo tener bastante fuerza de voluntad para levantarme temprano, estudiar aunque no me apetezca o dejar el móvil a un lado cuando sé que estoy perdiendo el tiempo. Pero claro, también tengo mis momentos de flaqueza, y hay tentaciones que me ganan más de lo que quisiera admitir.

La que más me puede es procrastinar: abrir Instagram “solo cinco minutos” y acabar perdiendo una hora entera, o posponer el gimnasio porque “hoy no me apetece nada, ya iré mañana”. Cuando caigo, después me siento mal, con esa sensación pesada de “podría haberlo hecho mejor”. Sí, me arrepiento en esos casos, sobre todo porque sé que al final me estoy fallando a mí misma.

Creo que sí es muchísimo más difícil resistir cuando nadie nos ve. Si hay gente alrededor, aunque sea desconocida, sientes esa presión invisible de “qué van a pensar si me ven perdiendo el tiempo o siendo una vaga”. En cambio, sola en mi habitación, la tentación parece más fuerte porque no hay juicio externo, solo yo contra mí, y a veces me dejo llevar por el impulso.

Además, considero que la edad influye un montón. Cuando eres un niño las tentaciones son más tontas: comer chucherías a escondidas o no hacer los deberes. Ahora, con 18, son otras cosas: salir de fiesta aunque tengas exámenes importantes, contestar mal por orgullo en una discusión o distraerme con el móvil en vez de avanzar en mis metas. Las prioridades cambian y las tentaciones se vuelven más “adultas”, con consecuencias que pesan más.

Resistir una tentación no te convierte en una persona perfecta ni “mejor” que los demás, pero sí te hace crecer. Cada vez que digo que no a algo que me apetece mucho, me siento más dueña de mí misma, más fuerte. No siempre lo consigo, pero esos pequeños triunfos me dan confianza y me recuerdan que puedo elegir lo que quiero ser. Y, aunque suene raro, caer alguna vez también forma parte del aprendizaje… siempre que no se convierta en costumbre.

Tentación

Personalmente, mis tentaciones suelen estar relacionadas a actos simples del día a día y a la pereza: procrastinar el estudio, posponer el deporte o distraerme con el móvil. Aún así, no me considero una persona débil ante la tentación. Soy consciente de las cosas que tengo que hacer y de las que no, para así poder descansar con la mente tranquila. 

Creo que sin duda es mucho más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa porque no sentimos la responsabilidad de nuestros actos, ni que nos están juzgando. Hacemos las cosas por uno mismo y no por pretender sorprender o satisfacer a alguien.

Además, considero que la edad o el momento vital sí que condiciona las tentaciones que se experimentan. Por un lado, las tentaciones de los niños pequeños suelen ser simples: no recoger los juguetes. Por otro lado, las tentaciones de la adolescencia están más relacionadas a situaciones del día a día, la aceptación social… . En cambio, cuánto más mayores se es, las tentaciones tienen mayor importancia porque tenemos la responsabilidad de dar ejemplo y las consecuencias son mayores.

Por todo lo mencionado, considero que resistir a la tentación no nos hace mejores personas, sino que nos fortalece y nos aporta satisfacción personal de pensar que somos capaces de conseguir lo que nos hemos propuesto. Así, podemos mejorar nuestra disciplina y autocontrol. Aún así, caer ante alguna tentación, también tiene su gracia.

Tentación

 La tentación forma parte de la vida diaria de las personas. No siempre se presenta en forma de grandes decisiones sino que, muchas veces aparece en pequeños gestos diarios. En mi caso, no me considero una persona débil ante las tentaciones. Como todo el mundo, tengo las mías: aplazar una tarea por pereza, quedarme unos minutos más en la cama cuando suena el despertador o distraerme con el móvil en vez de empezar a estudiar. Sin embargo, suelo ser consciente de mis responsabilidades y eso me ayuda a no caer en ellas.


Cuando cedo ante alguna de estas pequeñas tentaciones, a veces siento cierto arrepentimiento, pero no es grave ni duradero. Se trata más bien de esa sensación incómoda de saber de que podría haber aprovechado mejor mi tiempo. No son grandes, sino pequeños fallos cotidianos que forman parte de nuestra rutina y que, en cierto modo, nos recuerdan que no somos perfectos.


Creo que es más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa. La presencia de otras personas, o incluso la posibilidad de ser juzgados por caer en ellas, influye en nuestro comportamiento. Cuando estamos solos, desaparece esa presión externa y todo depende únicamente de nuestra fuerza de voluntad. Si nadie va a ver que hemos pospuesto una tarea o que hemos decidido no cumplir con algo, resulta más fácil justificarlo.


Además, pienso que la edad y el momento vital influyen mucho en el tipo de tentaciones que se experimentan. En la infancia, suelen ser cosas simples e inocentes. Durante la adolescencia, las tentaciones están más relacionadas con la presión de tus amigos entre otras cosas. En la adultez, en cambio, las tentaciones pueden tener consecuencias mayores, ya que las responsabilidades que tienen son mayores y por lo tanto, tienen más  impacto.


En conclusión, resistir a las tentaciones no nos convierte automáticamente en mejores personas, pero sí fortalece nuestra disciplina y autocontrol. Aun así, caer de vez en cuando en pequeñas tentaciones cotidianas también forma parte de nuestra existencia y no debe verse siempre como algo negativo, sino como una oportunidad para aprender y mejorar.

Mala valoración

 Nunca he tenido ninguna mala experiencia con ningún trabajador de una tienda o un restaurante. Tampoco he puesto nunca reseñas, de hecho no...