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martes, 15 de enero de 2019

Intereses yuxtapuestos

Tintinean profusamente las luces en las ventanas, los parques y las grandes calles, y en los charcos formados por la repentina lluvia de fin de año se escucha el chapotear de miles de pies con prisa, en direcciones contrarias y con la mente muy clara: compras navideñas.

Una vez más los centros comerciales se saturan de gente, al igual que los carros del supermercado y los bolsillos de las grandes compañías, porque la Navidad actual no es cristiana sino capitalista y materialista.

Un juguete para el niño, una joya o un perfume para ella y una colonia o una camisa para él; así, que no falten los estereotipos. Añadiendo además el cada vez más ferviente mercado de las tecnologías.

Esta fiesta que conmemora el nacimiento de Cristo se ha tornado, casi sin darnos cuenta, en la perfecta ocasión para comprar cosas innecesarias con el fin de “demostrar” afecto hacia otra persona.

Pasan noviembre y diciembre como agolpados en los escaparates en una masiva oferta y demanda, mientras que ha sido dejado de lado paulatinamente el tan extraño hoy en día espíritu navideño.

Y es que el capitalismo se ha adueñado y ha tergiversado los valores y significados de estas fechas para arar más fácilmente los frutos del consumismo, al tiempo que como unos cegatas obsesos, caemos sin pensarlo dos veces en el dispendio occidental del siglo XXI.

Mientras tanto el aguacero ha reanudado su costumbre, y nuevamente los pequeños reflejos del cielo negruzco son aplastados sin piedad alguna por los transeúntes apresurados.

lunes, 14 de enero de 2019

OTRO PARA LA COLECCIÓN

Que curioso es esto de fin de año. Todo el mundo reflexiona sobre todo lo que ha hecho y no. Los objetivos de Enero que ha cumplido, las fiestas a las que ha acudido, el pedazo verano que se ha clavado, ya lejano, y la enorme depresión del inicio de clases. Las movidas, las despedidas, los reencuentros, las juntadas, las tardes espontáneas o los atardeceres en la playa.

El otro día hablando con un gran amigo, me dijo: “Bua, es que piensa como empezaste el año y como lo acabas” y es que esta cuestión hace una aparición estelar todos los años por las fechas navideñas, en mi mente, al menos. Es una locura. No sé vosotros, pero yo miro atrás, y en la vida, hubiese imaginado nada de lo que podía pasar. Es verdad que en mi caso 2017 fue bastante más cambio, pero también os confieso que 2018 no se queda para nada atrás. Seguramente si ves de fuera mi año, pues bueno, nada del otro mundo, porque tampoco he hecho aquí cosas ,magníficas, ni mucho menos, a vista del público, pero bueno, al fin y al cabo, cuenta lo que pienses tú y como te hayas sentido. Un año de ubicarse, desprenderse, salir, superarse, una y otra vez, pero siempre sin perder la calma.
Pero es que es lo maravilloso de empezar y acabar un año, que puedes empezar masomenos de cero o “Reset”, como me diría una muy querida amiga mía.
No os voy a citar mis propósitos de año nuevo, no interesan a nadie, pero mira, yo ya con acabar limpia 2°Bach, me conformo. Mucho ruido y pocas nueces, como diría nuestro querido Martín Pinillos, pero las fuerzas y onda hay q sacarlas “pa’ tirar pa’ alante” incluso cuando es lo último que quieres hacer. No os creáis eh, esto es a modo de propia motivación para mí, que os juro que lo que más odio en el mundo, es no tener tiempo para hacer lo que realmente me gusta y estar con quien realmente quiero estar, por hacer cosas del cole y sacar Bachi, y sobretodo en Navidad. Pero vaya, que al fin y al cabo, en este berenjenal nos hemos metido nosotros, asi que a apechugar.
Si todo sale bien, recibiremos el título de Bachiller, haremos Sele y después a la buena vida en Salou (el que quiere) y el tremendísimo resto de verano que nos aguarda.

Nos quedan unos meses de puro agonice y mucho esfuerzo, muchos apuntes por tomar y ejercicios de mate por hacer, pero también nochones y momentazos que se quedarán para siempre en nuestra memoria, o bueno, igual no podremos acordarnos de nada. En cualquier caso, desde luego que para todos nosotros va a ser el año de cambio por excelencia, porque ni la más remota idea de donde nos encontraremos allá por Septiembre de este año en el que ya llevamos 15 días, yo al menos. Pero qué inmensamente afortunados somos de poder experimentar este importante e inminente cambio que nos acecha.

Ojala que hayáis tenido un año maravilloso y espero que ese que empezamos hace dos semanas sea igual de fantástico; que no decaiga y muy feliz 2019(atrasado).

domingo, 13 de enero de 2019

DÍFICIL DE OLVIDAR


2ºPARTE

Llegamos finalmente a destino pero había que buscar la posada, de nombre, Rancho de los Esteros. Literalmente el pueblo es, o era porque no he vuelto desde entonces, un cuadrado de 10 manzanas por 10 manzanas. Unos 500 habitantes(entonces), pero parecía bastante menos. Había solo una tienda en todo el pueblo y era de comida, evidentemente, un mini supermercado. No había nada más. Para ir a comprar algo tenían que ir a Mercedes, por lo que para ellos ese camino no era nada. Más allá de esas 10 cuadras, solo nos quedaba la naturaleza envolvente. Era todo tierra, no había ni una calle asfaltada, pero tenía su encanto. Localizamos nuestra estancia. Era 2010 pero no había tele y apenas cobertura, aunque eso sí, el wifi iba muy bien, sorprendentemente. Aunque no llevábamos ordenador y los móviles que tenían mis padres eran esos de tapita, así que no nos resolvió demasiado. En el Rancho de los Esteros había dos habitaciones para los que nos hospedaramos allí y la casa en la que vivían los dueños. Tenía un jardín enorme y una piscina espectacular. Eran un matrimonio como de unos 50/60 años, que provenían de Londres, Catamarca, provincia al noroeste de Argentina, fronteriza con Chile. Nos dieron una calurosa bienvenida y nos invitaron a su salón. Estuvieron charlando un montón de tiempo y yo, por supuesto curiosa, escuchando y grabando en mi memoria todo lo que decían. Cenamos y nos fuimos al jardín a observar las estrellas, indescriptible, y ya cansados nos fuimos a dormir.

A falta de despertador, al día siguiente, nos levantaron las vacas que había en el lugar, de las cuales no nos habíamos percatado. Fuimos a desayunar y con las pilas recargadas nos montamos en un bote con motor, en el que recorrimos entera la Laguna Iberá. A priori, no es algo muy llamativo o sorprendente, pero una vez inmersa en el hábitat, era una locura. Vimos un montón de flora y fauna que están en peligro de exintinción, teníamos un guía, Ezequiel, que vivía en Villa Carlos Pellegrini. Como todos los guardaparques de la reserva natural, era antes un cazador de esas especies en peligro de exintinción. Cuando lo patentaron como parque nacional les explicaron a todos ellos las consecuencias e importancia de preservar esta zona(obviamente ya no eran cazadores). Era un auténtico conocedor de este paraje, así que nos explicó todo magníficamente bien. Yo no daba crédito a lo grande que era ese lugar y la exclusividad de ese paisaje. Yo estaba adelante del todo, el viento chocaba con fuerza contra mi persona pero yo no podía pedir nada más. Además, para variar, hacia un Sol radiante. Vimos serpientes, caimanes-yacarés, muchas aves y yaguaretés(mayor félido o felino, de América y el tercero del mundo, después del tigre y león), en su propio hábitat, a su rollo. Simplemente brutal. Qué afortunadisímos que fuimos.
Tras haber acabado nuestra exploración por la laguna, Juan y Analía, dueños del Rancho, nos llevaron a un centro en el que te explicaban la historia de la reserva, los animales en extinción y su importancia de conservación. Dimos otra vuelta alrededor de la laguna y nos llevaron a ver también el Sendero de los monos, super especial, mientras el Sol se ocultaba. Otro atardecer que tengo en mi memoria.
Cenamos con esta pareja tan amable y cariñosa y nos fuimos a dormir que al día siguiente nos levantábamos temprano para seguir ruta. Tras estos dos días de desconexión absoluta, tan necesaria y una triste despedida a Los Esteros, la Ecosport nos llevaba de nuevo por ese camino solitario, en el que por cierto vimos un colegio. Los niños y niñas del pueblo iban caminando hasta allí, pero para ir a Secundaria tenían que ir a Mercedes. Recordamos lo que Juan nos había contado el día anterior, que él a veces veía a niños y niñas ir solos y a veces incluso los llevaba con él, como si de un vídeo de esos que nos puso Juanjo en 4º ESO se tratase. Nos quedamos super sorprendidos al ver que en efecto ahí estaba, pero seguimos. En Resistencia, Chaco (otra provincia de Argentina) nos esperaba un matrimonio amigo de mi madre y la verdad que teníamos ganas de conocerles.

Fue absolutamente único y uno de los viajes más tremendos que hemos hecho nunca. 100% recomendable. Latinoamérica es un tesoro y merece la pena, demasiado, explorarla y preservarla.

DIFÍCIL DE OLVIDAR


1º PARTE


Era Semana Santa de 2010 primavera española y otoño en el hemisferio sur. Íbamos a recorrer más de 1000 kms de mi querida Argentina, 3 provincias (equivalentes a las comunidades autónomas de España) pasando también por Salto, Uruguay.

Me acuerdo como mi prima nos descargó un montón de canciones, muy del momento, en un disco. Recuerdo escuchar Baby de Justin Bieber, que acababa de salir y era un auténtico hit. Loca me quedé cuando mi hermano me dijo que era un tío. Pues ahí íbamos los 4: mis padres, mi hermano y yo, con las super canciones descargadas por mi prima, como acompañante.
Es muy curioso porque a dos horas de Buenos Aires capital ya estás un poco en el medio de la nada, en donde el verde o amarillo del campo se mezcla con el celeste del cielo. De repente te ves en tu camioneta (en nuestro caso una ford ecosport roja, alquilada) en una ruta, como se dice allá, con un carril de ida y otro de vuelta, bajo un agobiante y reluciente Sol siempre presente, iluminando los campos infinitos.
Os contaría con detalle todo el inolvidable viaje, pero dado que tiendo a explayarme demasiado, me voy a centrar unicamente en la parte de la provincia de Corrientes.
Abandonábamos ya Salto, tras haber recorrido entera la provincia de Entre Ríos; ubicada entre los ríos Paraná y Uruguay que desembocan en el río más ancho del mundo, el inmenso Río de la Plata, cuya orilla no se puede avistar desde la otra. Era nuestro 3º o 4º día de viaje y tomábamos rumbo hacia el Parque Nacional de los Esteros de Iberá. Recuerdo que salimos tarde del país natal de Luis Suárez o el gran Jorge Drexler. Teníamos como unas 4 horas de viaje hasta Mercedes que es la ciudad más cercana a Villa Carlos Pellegrini, pueblo en el que nos íbamos a alojar 2 noches. Era Otoño y a pesar de acercarnos más a la línea del Ecuador, hacía frío y cada vez anochecía antes. Repostamos nafta o gasolina, para que me entendais, ya que teníamos que ir por un camino angosto, de ripio y piedra, medio malo. No había cobertura en el trayecto y había que ir lento, por precaución. Son 100 kms desde Mercedes pero tardamos 2 horas y pico y lo último que queríamos era quedarnos ahí tirados en el medio de la nada argentina. El cielo iba tornándose a colores cálidos y todavía nos quedaba como la mitad del trayecto. El paisaje era cada vez más asombroso a medida que nos adentrabamos en la inmensa reserva natural. La manera en la que el Sol se ocultó en ese punto del globo terráqueo fue maravillosa e intranscribible. Fue de esos atardeceres en los que se va el Sol y no hay más luz que la que generes tú. Ni un coche se cruzó con nosotros, ni una farola, nada. Éramos nosotros y las estrellas. Los Esteros del Iberá es una de las pocas zonas del planeta en la que el roedor más grande del mundo o Carpincho, podría hacer una aparición como la que pudimos presenciar. Se plantó en medio del camino y no había quien lo moviese oye. Tocamos el claxon, encendimos y apagamos las luces , nos bajamos del coche y recién ahí decidió dejarnos paso libre. Habíamos dejado al joven Justin Bieber de lado para ir con las ventanas abiertas y escuchar el silencio de esa zona tan especial.



sábado, 12 de enero de 2019

Capítulo 1: Permítanme que me presente

¡Hooola buenaaas! Permítanme que me presente soy Ane Hurtado y vengo a contaros mi vida.
Bueno, éste es mi segundo curso en este centro educativo. Puedo decir que lo estoy disfrutando. La compañía es buena y los profesores (alguno que otro) están muy bien también. Eso sí, no es comparable, en ningún sentido, a la educación ni a las historias vividas en mi antiguo centro.
Allí era todo muy diferente. Primero de todo el colegio se encuentra, literalmente, en la punta de un monte. Rodeado de maravillas naturales como las flores, campos extensos de hierba, animales de campo como vecinos o las alergias al polen a flor de piel a comienzos de la primavera... son todo maravillas. Además allí he vivido historias algo peculiares que no vivirás a menos que seas de la farmily. Por ello, he decidido narrar mis experiencias y anécdotas en lo que es sin duda mi segunda casa. Sin embargo, eso lo haré en el segundo capítulo. Éste es sólo un pequeño “Pilot” (como llaman en las series al primer capítulo) de lo que es la vida allí.
Es importante saber que estoy hablando del American School of Bilbao en Berango. Sí, está en Berango pero se llama “of Bilbao”. Ésta es típica conversación mantenida en clase de ciencias sociales con nuestro querido John (un icono de la granja, ya hablaremos de él) al menos una vez cada curso. Es un centro pequeñito, de unos 450 alumnos en total desde el aula de 2 años, pasando por infantil, incluyendo primaria, la ESO y Bachiller. A diferencia de aquí sólo hay una clase por curso, de modo que las dimensiones son algo más diminutas. Para mí es una maravilla. Aquí dejas de ser otro alumno, todo el mundo te conoce (especialmente cuando eres hija de “mítica Ms. Izaskun”), no pasas desapercibido. Eso sí, esto se ve reflejado tanto académica como personalmente. Creedme, que si las has liado, en menos de semana y media todo el colegio lo sabrá.
Pasear por los pasillos también da una sensación completamente diferente de la que me transmiten hoy en día mis pasillos. Allí hay corchos alrededor de todo el colegio decoradísimos con dibujos, proyectos, fotos o lo que haga falta. Las clases también son diferentes. No hay una clase que vayas a pisar en la que no encuentres trabajos del alumnado expuestos en las paredes, pósters con lemas llenos de color, o típico cartel de Michael Jackson de Ms. Marcia (era una profesora que teníamos que era la mayor fan de Michael que te puedas encontrar, y en su clase había un poster de metro x metro de su hermano Jackson preferido). Los profesores (antiguos o actuales) te saludarán cada vez que se crucen contigo esperando también un saludo de vuelta. Otra cosa que también cambia son las taquillas, que allí no funcionan con candado, sino con combinación.
Además de eso, a lo largo del día eres tú quien va de clase en clase para cada asignatura, al contrario que aquí donde gran parte de las clases las recibimos en un mismo aula. Alguien no conocerá la clase por el curso que tenga la tutoría en ese aula, sino por el profesor del que sea el aula. Es muy común seguir escuchando “estoy en clase de Ms. Marcia” o “en el txoko”.
Esto es todo por hoy, gracias por leerme. Volveré pronto con una de las historias más recientes pero que más ha marcado a la “granja”. En pocas palabras, acabamos con un toro en el comedor. ¡Hasta la próxima!

viernes, 11 de enero de 2019

El maltrato animal está llegando demasiado lejos

Hace unas semanas, mientras estaba navegando por las redes sociales, encontré un vídeo de Jordi Wild, en el cual, criticaba la actitud de un youtuber de 16 años llamado "Peluchin entertainment", ya que este había gravado un vídeo en el que maltrataba a uno de sus gatos. Me puse a investigar y finalmente encontré el vídeo y sinceramente me arrepiento de haberlo visto, ya que, tengo mucho amor hacia los animales y en el se ve claramente como este individuo agredía a su gato, lo que a mi me puso de muy mala leche.
Pero, por desgracia, este solo es un ejemplo de los muchos casos de maltrato animal que ocurren a diario, y yo creo que la ley debería castigar a estos individuos, ya que, los animales son seres vivos y sufren igual que nosotros y merecen un respeto. Si no te gustan los animales, dejalos en paz o no tengas ninguno a tu cargo, pero, no les hagas daño.
Volviendo al tema del vídeo de "Peluchin entertainment", pediría a las autoridades que por un lado, eliminaran estos vídeos, en los cuales, maltrata a los gatos, y por otro lado, pediría que le castigaran por ello.
Por ultimo, quería decir que los animales no son un entretenimiento o un juguete sino que pueden llegar a ser el mejor amigo del hombre y en muchos casos su mejor aliado. En muchas ocasiones, se han convertido en héroes, ya que han conseguido salvar la vida de sus dueños. Hay un vídeo en las redes, en el cual, un perro ha sido enseñado para ayudar a su dueña cuando tuviera ataques epilépticos, o los perros que son la mano derecha de los ciegos, etc.

jueves, 10 de enero de 2019

Y entonces me di cuenta



Viernes, 22.12h, caminaba por la gran vía, que ahora se encontraba vacía, unas pocas personas vagaban hacia sus respectivos hogares. La calle, horas antes repleta de gente con regalos para las venideras fiestas, se encontraba iluminada con las hermosas luces colgadas que parpadeaban de forma un tanto desordenada. Debido a que al siguiente día no tenía colegio me permití el lujo de bajar paseando, cosa rara en mí, y con mi pesado compañero en mi espalda -el fagot- me adentré en mis pensamientos hasta darme cuenta que me hallaba por el arenal cuya iluminación -de muy buen gusto a mí parecer- hacía parecer que Bilbao se había convertido en una ciudad de postal. Y entonces me di cuenta. Realmente Bilbao era ya una ciudad postal, pues a parte de su atractivo a nivel cultural, ya tenía su atractivo turístico. Y mientras me adentraba por la calle Bidebarrieta al laberinto de calles que formaban el Casco Viejo, observé con detención los diferentes comercios que formaban este barrio, y fui consciente del problema. 

Desde hacía varios el ayuntamiento de Bilbao, después de la muerte de Azkuna 
-considerado por muchos el mejor alcalde de Bilbao-, había querido copiar el modelo de metrópolis de las más grandes ciudades, y me venían nombres como la Puerta del Sol en Madrid, Times Square en Nueva York o Picadilly Circus en Londres. En ese instante levanté la cabeza, el campanario de la Catedral de Santiago acababa de indicar que eran las 22.30h, era difícil no oír las campanadas que sonaban hasta imponentes en la oscura y silenciosa noche. 

Mi cabeza se volvió a sumergir en los pensamientos que surcaban por mi cabeza en esos momentos, y tras observar la magnífica portada neogótica durante unos instantes, volví a darme cuenta. Bilbao no se merecía ser una copia de las capitales mundiales. Necesitaba tener un modelo propio con el que crecer y evolucionar. 

Había llegado a mi casa, y tras saludar a Txispas y a Rulo -mis perros-, decidí llevármelos a dar una vuelta. Las 22:40, Bilbao respiraba un ambiente tranquilo, raro en estos días cercanos a las festividades navideñas en los que las luces y villancicos te asaltan en cada esquinaY salí por la puerta de mi portal, y fui hacia de Ripa, llevaba semanas sin pasear por esa zona, debido a su bullicio. Mientras Rulo trataba de jugar con Txispas, que escapaba despavorido, una señora de aspecto amable se me acercó. También estaba con su perro, un precioso labrador, y pareciendo que me había leído la mente me comentó: "¿Tú también escapando del ruido y de la gente?" y le respondí: "Está en lo cierto, pues, a pesar de amar esta ciudad, mi ciudad, creo que está perdiendo su sabor, y se está volviendo una más." La señora me dio la razón y entablamos una interesantísimo coloquio. 

No sé si fue cosa del destino entablar conversación con esa señora, pero desde luego que ambos nos dimos cuenta de lo mucho que coincidíamos en la forma de pensar. A eso de las 23:30h me despedí de la señora pues mis padres debían estar preocupados, y repitiendo el camino que había hecho pero a la inversa, me puse de camino a mi casa. Llegué y me encontré la casa en un profundo silencio, acompañado de las acompasadas respiraciones de mi familia, me metí en la cama y antes de caer desfallecido -puesto que había sido un duro día- deseé con todas mis fuerzas que Bilbao, mi ciudad, volviera a ser especial, que fuera única en el mundo, que yo pudiera sacar pecho por ser de Bilbao. Y entonces me di cuenta, que quizás el error había sido pretender ser algo que no éramos y que jamás podríamos llegar a ser. 

Apoyemos un turismo y consumo moderado, de calidad, no abusivo, no descontrolado. Que Bilbao sea por muchos más años la mejor ciudad de Europa, porque lo es, pero que sea diferente, especial. 


Martín Pinillos Sáenz

miércoles, 9 de enero de 2019

¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ AÑO NUEVO!

Cada año se nos van más la cabeza. Celebrar nuestro cumple como 
un día espectacular y super feliz ya me parecía una tontería, pero 
hemos llegado al punto que también nos ponemos super felices por 
que empiece un año nuevo. Como si fuéramos a cambiar de vida o 
a cumplir los propósitos que tenemos en mente para el nuevo año...MENTIRA.

Me parece una gilipollez celebrar el año nuevo y la navidad, aunque la fiesta 
me guste no me gusta su motivo, debido a el hecho de tener que celebrar
estas fiestas para juntarnos con toda aquella familia que no vemos durante 
todo el año. Deberíamos de vernos más a menudo y no solo en esta época 
del año. Por otro lado, no me parecen normales las comidas tan especiales
que se hacen en ese momento sabiendo que hay gente muriendose de hambre
en la calle, y nosotros desaprovechando la comida. Además, no nos damos 
cuenta de que cada año nos queda un año menos para pasar junto a nuestra
 familia. Por lo cual es como si nos estuviesemos alegrando por vivir un año 
más como humanos pero uno menos con tus seres queridos.

No es que esté en contra de la Navidad, porque no lo estoy, lo que odio de estas 
fiestas es la falsedad y el consumismo de las personas que alimenta el capitalismo. 
Porque al fin y al cabo son esas personas las que alimentan la navidad. Estas fiestas 
nos obligan a despilfarrar dinero, he aquí el caso de los reyes mago u olentzero, donde
gastamos cantidades inecesarias para crearles una falsa ilusión y que se lleven la 
decepción cuando sean mayores.

En conclusión, una fiesta que supuestamente es cristiana a pasado a ser una
celebración llena de hipocresía.

Intereses yuxtapuestos

Tintinean profusamente las luces en las ventanas, los parques y las grandes calles, y en los charcos formados por la repentina lluvia de fi...