sábado, 28 de marzo de 2026

Final del cole

Estamos a pocos días de que se acabe el curso y también nuestra etapa en el colegio. La verdad es que da un poco de vértigo pensarlo. Echando la vista atrás, me quedo con un montón de cosas buenas. Sobre todo con los amigos que he hecho aquí, esos que han estado desde primaria y con los que he compartido de todo: risas en el recreo, nervios antes de los exámenes, partidos de fútbol en el patio y excursiones durante muchos cursos que no se me van a olvidar.

También me quedo con haber empezado en el cole a jugar a baloncesto porque he aprendido mucho sobre la vida durante los años que llevo. Lo más importante que me llevo de ahí es que he hecho muchísimos amigos gracias a eso y por suerte puedo decir que conservo la amistad de todos con los que he jugado.

De todo esto saco varias conclusiones. La primera es que el tiempo pasa muy rápido, parece que fue ayer cuando entré en infantil y ya estamos a punto de acabar Bachillerato. También he aprendido que no todo es estudiar: las relaciones con la gente son lo que de verdad importa al final. Y que equivocarte no es tan grave, porque de los errores se aprende.

En Escolapios he crecido mucho como persona. Me llevo valores como el respeto, el esfuerzo y las ganas de ayudar a los demás. Ahora toca empezar una nueva etapa, con ilusión y también con un poco de miedo, pero estoy seguro de que todo lo vivido aquí me va a servir.

viernes, 27 de marzo de 2026

Fin del cole

Hemos tenido que ir al colegio durante toda nuestra vida, y durante este tiempo han pasado cosas buenas y malas. Aunque obviamente habría preferido que no hubiera habido ningún momento malo en el tiempo que he pasado en el colegio, eso no es posible. Por eso, en vez de llevarme esos malos recuerdos, prefiero utilizarlos como lecciones de vida para aprender de ellos y no repetir esos errores más veces. Además, aunque hay veces que pienso que el colegio es una pérdida de tiempo, echando la vista atrás, me doy cuenta de que he sacado muchas más cosas buenas que malas, y que me ha servido como una fase de preparación para el resto de mi vida
 

Apenas quedan unas semanas de clases normales antes de que empiecen las de repaso, y luego la PAU. Estaría mintiendo si dijera que no estoy nervioso y que no tengo un poco de miedo: ¿Qué pasa si suspendo la PAU? ¿O si no consigo entrar en la carrera que quiero? Pero también estoy ilusionado por esta nueva etapa de mi vida, en la que estoy seguro que, como en el colegio, aprenderé y mejoraré como persona, y en la que, con un poco de suerte, no suspenderé demasiadas asignaturas.

 

 

martes, 24 de marzo de 2026

El final del cole

 Llevamos toda la vida yendo al colegio, día tras día, semana tras semana, año tras año. Después de todo este tiempo el colegio se ha convertido en nuestra realidad y es por eso que se me hace increíblemente raro pensar que dentro de muy poco esta realidad se acaba.

Durante este tiempo en el cole han habido momentos buenos, pero también malos. Algunos incluso me hacían envidiar a los adultos que no tenían que sufrir la tortura de ir a clase, sin embargo creo que lo voy a acabar echando de menos y todo. Al fin y al cabo, en el cole hay que estudiar si, pero en la universidad hay que hacerlo aún más, sumándole las preocupaciones y responsabilidades de la vida adulta.

Por eso yo me quedo con lo bueno del cole. Esas amistades que haces desde pequeña y crecen contigo, las que haces ya más mayor. Las fiestas del cole, las actividades extraescolares relacionadas a él. Incluso los traumas con cierta asignatura o profesor, que al curso siguiente se quedan en anécdota… 

No todo a sido de color de rosa me llevo un bonito recuerdo. Aunque me da pena terminar esta etapa, seguro que la que viene será mucho mejor en muchos aspectos. Así que me quedaré con eso ya que todo lo que empieza acaba, y la etapa del cole no es una excepción.

domingo, 15 de marzo de 2026

Creador

Para empezar, creo que se puede ser un gran creador sin tener que haber vivido una infancia traumática, pero es verdad que esto ayuda a las letras y a expresar lo que sientes. Aun así, hay muchos grandes creadores que han vivido una infancia feliz y plácida.

Si me diesen a escoger entre una de las dos, si realmente mi vocación fuese ser un gran creador, elegiría haber vivido una infancia traumática y ser un creador exitoso. Esto es porque sabiendo que mi vocación real es esa, me merecería mucho más la pena poder vivir la vida deseada haciendo lo que me gusta para el resto de mi vida.

Además, si tu vocación es ser un gran creador pero simplemente eres un creador mediocre, la decepción contigo mismo y la impotencia tiene que ser muy grande. Además, mi vida puede o debería durar más de la infancia, por lo que sería más tiempo lo bueno que lo malo.

Creador

 Si para ser una gran artista debo estar previamente traumatizada y estar toda mi vida condicionada por ese trauma, definitivamente preferiría no ser una gran artista y priorizaría mi salud mental. 


Al fin y al cabo, si es algo vocacional, es algo que puedo disfrutar cuando lo hago, sin necesidad de vivir de ello o de la excelencia. Sinceramente, no veo de qué me sirve ofrecer proyectos excelentes a los demás para satisfacerlos si yo no estoy bien conmigo misma. 


Hay que tener en cuenta, que cuando te mueves por la vocación, te mueves por aquello que te hace feliz. Por tanto, el objetivo principal siempre es ser feliz, y si es así, es absurdo renunciar a ser feliz sufriendo un trauma solo para poder conseguir la excelencia. Porque entonces te estarías moviendo por la obsesión y no por la vocación, porque si de verdad te estuvieras guiando por la vocación, la cual en mi opinión va ligada a la felicidad, no renunciarías a parte de ella para conseguir tu objetivo.





Creador

Gemini ha dicho

Elegiría sin dudarlo la infancia plácida porque la idea de que el arte solo nace del trauma es un mito romántico que a menudo confunde el dolor con la capacidad creativa pues aunque el sufrimiento puede ofrecer una perspectiva profunda también tiene el poder de paralizar o destruir al artista antes de que alcance su madurez intelectual y técnica.

Prefiero la estabilidad porque permite una carrera sostenible basada en la disciplina y la observación en lugar de depender de una agonía que suele consumirse rápido mientras que la supuesta condena a la mediocridad es en realidad un desafío a la imaginación ya que crear sin haber sufrido exige desarrollar una empatía radical y una sensibilidad superior para entender abismos ajenos sin necesidad de caer en ellos personalmente.

El arte debería ser un acto de construcción y libertad nacido de la curiosidad o el asombro ante la existencia y no simplemente un exorcismo de fantasmas personales pues el mundo ya contiene suficiente dolor como para exigir que un creador se rompa para ser considerado valioso por lo que opto por una lucidez serena que me permita explorar la condición humana desde la salud y la claridad mental en lugar de hacerlo desde las cadenas de un trauma que podría terminar silenciando mi voz para siempre.

Creador

 Dicen que los grandes creadores necesitan sufrir. Que el dolor es el combustible de la brillantez. Que si tu infancia fue feliz, probablemente tu arte será mediocre. Según esta idea, los artistas serían todos niños traumatizados y tristes, andando con la mirada perdida mientras escriben obras maestras en sus cuadernos. Suena poético, ¿no? También un poco dramático, y francamente, poco realista.

La realidad es otra. El sufrimiento no garantiza talento. Puede bloquear, distraer y hacer que pases más tiempo llorando que creando. Muchos grandes artistas tuvieron infancias relativamente normales. Crecieron con apoyo, educación y espacio para practicar. Eso también funciona muy bien para crear. Yo creo que la creatividad depende más de la curiosidad, la disciplina y de tener tiempo para pensar y trabajar. Y, sorpresa, la tranquilidad ayuda. No es tan romántico como un culebrón, pero sí más efectivo.

Así que, entre una infancia traumática y una feliz, yo elijo la segunda. Es más segura, menos deprimente y, sobre todo, te deja energía para crear sin necesidad de un drama . Porque, al final, se puede ser genial y tener una infancia feliz… aunque eso no venda tantos libros ni inspire tantas canciones tristes.

dilema infancia

Se nos plantea dos opciones, o ser un mediocre en lo que uno ama a cambio de haber vivido una infancia con relativa normalidad o ser habilidoso pero haber vivido traumas durante la etapa infantil.

Para mi este dilema genera una balanza de dos premisas que hay que valorar, tanto de manera independiente como dependiente, en primer lugar, que valor tiene ser bueno en lo que uno ama y que peso tiene haber sufrido una infancia atormentada. Sin embargo para valorar esto nos encontramos con una enorme barrera que va a definir nuestra decisión, lo que cuál es nuestra propia vida, al tener que elegir una de dos opciones tendemos a valorar de una forma muy distinta aquello que hemos vivido comparado a aquello que imaginamos sobre como sería vivirlo. Por ello esta comparación de una manera objetiva sería imposible de realizar y la experiencia personal se queda como elemento determinante de la decisión.

Tienes por un lado que comparar la mierda del pasado, tanto tuyo como lo que puedas conocer de tu entorno con una imagen futura que únicamente imaginas, ya que no la hemos vivido y solo podemos conocer respecto a lo que percibimos en otras personas. 

La decisión, depende entonces si estamos dispuestos a haber soportado una mala infancia a cambio de éxito futuro, si estamos dispuestos a condicionar de forma permanente nuestra vida a cambio de un éxito futuro, y aunque la decisión pueda parecer lógica, debido a la diferencia cuantitativa entre los años de fortuna contra los de sufrimiento, sería tirarse a una piscina debido a la falta de información y por ello riesgo que tiene el dilema.

Pero del otro lado también tenemos un modificar indeterminado sobre futuro, en este caso la ambiguedad y significado abierto de la palabra mediocre, por ello creo que uno elija que lo que elija, no significa nada ya que dentro de cada opción hay un mar de posibilidades atendiendo a lo que uno interprete con cada opción.

Aunque si tengo que elegir si o si una, me quedaría con tener una infancia tranquila.

Creador

 Antes que elegir una de las dos opciones, yo personalmente creo que se puede ser un gran creador sin haber sufrido o viceversa, haber tenido una vida tormentosa y seguir siendo mediocre. Yo creo que para ser creador hay que esforzarse y tener pasión, además de algo de talento (ojo, no creo que el talento lo es todo pero también ayuda) y sé que el ambiente y tus experiencias personales influyen mucho pero hay otros factores a tomar en cuenta. Dicho esto, si yo tuviera que escoger alguna de las dos opciones, sería la de tener una infancia agradable y ser un creador mediocre.

Al principio pensé en escoger la otra opción, fue muy tentadora. Pero luego me puse a pensar ¿realmente vale la pena?. Una infancia triste te marca para siempre, por lo que no sé si valdría la pena aguantar tragedias en la niñez a cambio de hacer buenas creaciones. Yo considero la infancia como una de las etapas más importantes de la vida y creo que lo que nos sucede en ella nos va a repercutir más adelante. Además, si hubiera tenido una vida tormentosa, es probable que no sea capaz de ver el valor de mis obras. Un ejemplo de esto es el escritor Franz Kafka, quien sufrió traumas en su infancia y adolescencia, y como sabemos, él mismo mandó a quemar sus obras cuando en realidad serían aclamadas tiempo después. 

Es por eso que elijo haber tenido una infancia feliz, y aunque me dolería el hecho de que haga cosas mediocres, prefiero intentar mejorar infinitamente antes que ser alguien infeliz y con muchas heridas del pasado, porque no sería capaz de ver mi propio éxito.

Creador

 La verdad es que ante esta situación tengo muy claro lo que haría. Prefiero tener una infancia feliz y disfrutarla, aunque esto me suponga ser un creador de contenido mediocre. No me gustaría nada tener una infancia o una adolescencia terrorífica, aunque eso supusiera ser un creador de contenido muy famoso. 


A pesar de que mi sueño sea poder ser un creador de contenido, y que no pueda lograrlo me afectará, soy incapaz de renunciar a una infancia feliz con mi familia y amigos. Considero que la infancia es una de las etapas más importantes en la vida de un ser humano. Creo que a las personas nos marca mucho en nuestro futuro todo lo que hemos vivido en nuestra infancia. Por ese motivo creo que si fuese famoso, no podría ser feliz ya que los recuerdos de mi infancia me vendrían constantemente.


Yo preferiría ser feliz en mi infancia, a pesar de que eso suponga no lograr mi vocación de ser alguien conocido. Considero que lo importante no es ser alguien conocido, sino ser feliz y no tener malos recuerdos sobre mi infancia. 


Hay situaciones en las que la felicidad propia debe estar por encima del trabajo, esta es una de esas situaciones. Definitivamente yo pondría por encima mi propia felicidad antes que mi vocación.


Creador

La verdad que me parece una pregunta muy curiosa. No se muy bien que responder. Por un lado voy a ser una gran artista pero voy a estar siempre con el runrún de mis traumas atormentándome. Por otro lado, no voy a ser una persona exitosa pero voy tener a priori una vida tranquila.

A primer pensamiento me viene la idea de elegir la opción de tener una vida placida y no tan exitosa. Conocemos cientos de artistas los cuales han sido perfectos y distintos en su materia, pero que debido a sus traumas, no han podido seguir adelante y ser feliz con lo que están consiguiendo. Por ejemplo: Vicente van Gogh, Mac Miller...

Hay que tener también en cuenta, cual es tu objetivo como creador. Quizá a mi lo que me hace ser un gran  compositor es simplemente crear música y compartirla con mis amigos y familia. Puede que mi idea del éxito no sea llenar estadios y que la gente me conozca internacionalmente, sino ser feliz con mi gente compartiendo mis composiciones. Por lo tanto puedo legar a tener una vida tranquila y ser una persona muy exitosa como creadora.

Creador

Muchas personas creen que sufrir ayuda a ser un mejor artista. Algunos artistas han vivido momentos muy difíciles y han usado ese dolor para escribir libros, canciones o historias muy profundas. Por esas experiencias, sus obras pueden mostrar emociones muy fuertes y llegar más al público.

Pero eso no significa que sufrir sea algo bueno. Tener una infancia muy difícil puede causar problemas de salud mental. Algunas personas crecen con tristeza, miedo o inseguridad, y esos sentimientos pueden durar muchos años. Aunque tengan éxito, puede que no sean realmente felices.

En cambio, tener una infancia tranquila y feliz puede ayudar a tener una vida más estable. Crecer con apoyo, cariño y seguridad hace que una persona tenga más confianza y se sienta mejor consigo misma.

Puede que si soy un artista mediocre nunca llegue a ser famoso o nunca haga una obra muy importante. Puede que no tenga el éxito que me gustaría en mi vocación. Pero aun así podría seguir creando por gusto y disfrutar de lo que hago.

Elegir entre tener talento pero haber sufrido y no tenerlo y no haber sufrido, me parece una difícil decisión. Al fin y al cabo se trata de decidir entre haber tenido una infancia atormentada y un buen futuro o al revés. Pero si nos damos cuenta a ver tenido una infancia fracasada es un hecho que lo arrastras toda la vida y que no puedes cambiar.

Asi que, prefiero una infancia tranquila mil veces. Esa idea de que hay que sufrir para ser un artista de verdad me parece un error absoluto. El trauma no te da talento, a veces lo único que hace es quitarte las ganas de todo. No me compensa ser un genio si para llegar ahí tengo que arrastrar heridas que no pedí. Al final, la creatividad que sale de estar bien con uno mismo es mucho más libre y constante.

Prefiero ser una creadora del montón, alguien que disfruta de lo que hace sin romperse por dentro, que un referente mundial que vive en un infierno personal. Se puede crear desde la curiosidad, el estudio o simplemente desde las ganas de contar algo, no hace falta que te haya pasado algo terrible. Si el precio de la excelencia es haber tenido una juventud de pesadilla, paso totalmente; me quedo con la calma y con una vida normal, que ya es bastante difícil de conseguir.


Creador

 Yo elegiría tener una vida tranquila y feliz. No creo que compense pasar por traumas o una vida difícil solo para destacar en el arte o en la música. Por mucho que la gente te admire o llegues a ser alguien importante, si no estás bien contigo mismo por dentro, ese éxito no vale de nada porque no lo puedes disfrutar. Al final, lo que importa es cómo te sientes tú en tu día a día, no lo que piensen los demás desde fuera.

Además, hoy en día se ve que esa idea de que hay que sufrir para tener talento no es verdad. Hay muchos artistas y famosos que han tenido una infancia normal y han triunfado igual sin tener que estar amargados o vivir situaciones malas. No hace falta que tu vida sea complicada para ser creativo o para hacer algo que sea realmente bueno y que le guste a la gente. Se puede tener éxito teniendo una vida equilibrada.

Prefiero una vida corriente que destacar mucho a cambio de vivir mal. Me parece que a veces se le da demasiada importancia a ser el mejor en el trabajo, y nos olvidamos de que lo primero es estar sano y en paz. El reconocimiento de los demás es algo que va y viene, pero tu estabilidad y tu tranquilidad son lo que de verdad te queda al final.

Creador

 Mucha gente cree que para ser un artista increíble o un genio hay que haber pasado por experiencias traumáticas. Existe esa idea de que el dolor ayuda a crear mejor, pero yo no estoy de acuerdo con que el sufrimiento sea necesario para tener algo que decir.

Si me dan a elegir, elijo mil veces tener una infancia tranquila y una vida feliz. No creo que valga la pena pasar por momentos terribles solo por la posibilidad de ser un creador famoso o brillante. Al final, lo mas importante es estar bien con uno mismo y tener paz mental.

Prefiero ser un creador mediocre o normal, pero vivir tranquilo, que ser un súper artista que no puede disfrutar de su vida. La creatividad también puede nacer de la alegrías y de las cosas buenas, no solo de los problemas. Para mi, la felicidad siempre va primero que el éxito en el trabajo.

Creador

 Tengo muy clara mi respuesta. Elegiría sin duda haber podido disfrutar de una infancia plena, feliz y sin traumas, a pesar de ser una creadora mediocre. 

Es cierto que no llegar a ser exitosa en lo mío me dolería. Al fin y al cabo, llegar a ser excelente en tu trabajo debe de suponer un gran orgullo personal. Pero creo que nunca llegaría a ser feliz del todo. La excelencia profesional no evitaría que psicológicamente estuviese mal. 

 Personalmente creo que una infancia feliz, rodeada de los tuyos, viviendo momentos inolvidables con amigos, con una buena y sana situación familiar y el cariño de unos padres, afecta significativamente a tu vida adulta. Creo que los traumas de la infancia, con terapia y gran esfuerzo, se pueden superar o al menos aprender a convivir con ellos. Pero no olvidar, y ese pequeño rastro siempre queda en las personas. 

Por eso elijo ser mediocre. El trabajo no lo es todo para mí, y es que lo primordial en esta vida es ser feliz y vivir en calma con uno mismo. Pero, entiendo y respeto completamente a las personas que elegirían lo contrario. 

Creador

 Sin duda escogería tener una infancia plácida y ser un creador mediocre. Aunque es verdad que seguramente me dolería no poder llegar a ser un creador exitoso, prefiero poder mi vivir mi vida sin traumas, ya que la decepción de no poder ser el creador que quiero me parece una opción menos dolorosa que tener que vivir toda mi vida con los traumas de cuando era un niño. Me parece un precio demasiado alto a pagar. La fama y éxito no me ayudarían a arreglar esos problemas que me hicieron sufrir de pequeño, podrían incluso volverse peores por la presión de saber que ahora la gente esperaría que haga grandes obras cada vez.

 

Encima, ¿quién dice que haga falta haber tenido una infancia atormentada para ser un gran creador? Sí, hay muchos casos de artistas que han creado sus mejores obras por alguna experiencia traumática que han vivido, pero también hay muchos que han creado grandes obras sin haber sufrido. 

 

En resumen, creo que vivir una infancia feliz sería mucho mejor a largo plazo, ya que el dolor y los traumas de la infancia atormentada seguramente tendrían efectos muy graves, y no creo que simplemente ser un creador reconocido y exitoso arreglaría esos problemas.

Creador

Considero que si tienes la vocación para ser un gran artista no es estrictamente necesario haber tenido una infancia traumática para tener éxito. 

Los artistas que han sufrido experiencias negativas en su infancia, no las buscaban, sino que tuvieron que adaptarse a esas situaciones y aprender a vivir con ellas, cada uno a su manera. Algunos fueron capaces de sacar el máximo rendimiento posible de la situación y publicar obras con intensidad y dramatismo que captaron a la audiencia. Pero a otros, el sufrimiento, los miedos y traumas sin resolver les bloqueó y no permitió desarrollar sus habilidades musicales.

Hoy en día también existen artistas famosos que han tenido una infancia más “común” y no por ello son peores en su profesión. Han desarrollado su creatividad dedicando muchas horas a componer, han viajado para conocer e inspirarse en distintas realidades o simplemente tienen mayor capacidad de introspección.

Por todo esto, no creo que el éxito de un artista vaya condicionado por su pasado. Es cierto que en algún caso puede intensificar el impacto de sus letras, pero al igual que otro artista lo puede hacer con su creatividad o habilidad para transmitir sentimientos. Preferiría haber vivido una infancia feliz y esforzarme para que mis letras triunfen.


Creador

Yo creo que me quedo con la infancia tranquila y feliz, sin tantos dramas. Aunque suene un poco cobarde o poco romántico, es lo que elegiría.

Mucha gente dice que los grandes artistas necesitan sufrir, que el dolor te hace profundo, que sin traumas no hay obra maestra. Y sí, hay ejemplos famosos: músicos rotos por dentro, escritores que pasaron infiernos de niños y luego escribieron cosas que te parten el alma. Pero también hay un montón de gente que sufrió muchísimo y nunca creó nada especial. El sufrimiento no te da talento automático.

En cambio, si creces con cariño, con padres que te quieren, sin miedos grandes ni heridas profundas, creo que tienes más fuerzas para crear de verdad. No estás todo el día peleando con fantasmas del pasado. Puedes sentarte a escribir o a componer porque te apetece de verdad, porque disfrutas, porque la vida te parece bonita y quieres compartir eso. Tienes más energía, más ganas de probar cosas nuevas y menos miedo a equivocarte.

El dolor puede inspirar un rato, pero también te puede dejar vacío, sin ganas de nada. Yo prefiero tener paz por dentro y que mis canciones o mis textos salgan de un lugar alegre, aunque quizás nunca sean “los más grandes” ni me pongan en los libros de historia. Ser mediocre pero sincero y relativamente feliz me parece mucho mejor que ser un genio pero arriesgarte a estar destrozado toda la vida. Al final, lo importante no es cuánto has sufrido, sino cuánto amas de verdad lo que haces.

sábado, 14 de marzo de 2026

Creador

 La elección es muy fácil, elijo infancia plácida a vida atormentada por hechos traumáticos ocurridos en mi infancia cualquiera que sea el efecto o ventaja que pueda conseguir con la elección contraria. Si en este caso la consecuencia de mi elección es ser un creador mediocre, por supuesto el resultado me espanta porque mi objetivo siempre es tener resultados excelentes a base de trabajo y esfuerzo pero valoro mucho más mi felicidad pasada o futura.

No estoy de acuerdo en que el haber tenido una infancia plácida te condene a ser un creador mediocre. Creo en la idea de que la creatividad es entrenable, no un destino marcado por la biografía. Pienso que la creatividad es una habilidad como otras capacidades del ser humano que se puede aprender y mejorar como el que ejercita sus músculos en un gimnasio. Un trauma seguramente puede funcionar para conseguir rápidamente un resultado original, diferente debido a una locura transitoria como un motor ardiendo, sin embargo, una base trabajada con el tiempo me parece que puede permitir que el proceso creativo sea mas estable y continuo en el tiempo.

 Otro tema es la genialidad.  Cuando pensamos en un genio, siempre nos aparece la imagen de un artista loco como Van Gogh, Mozart o mi favorito Dalí.  Estos “genios/locos”, en sus momentos de delirios y alucinaciones nos han regalado obras de arte extraordinarias, pero otros síntomas de sus trastornos también les han hecho tremendamente desgraciados con muchos altos y bajos en su estado psicológico diario, actividad creativa y a veces desencadenando trágicos finales. Mi decisión es clara porque valoro mucho mi estabilidad emocional.

Creador

Yo escogería tener un pasado traumático, aunque ese tipo de experiencias te cambia. No digo que el dolor sea algo bueno, ni que haya que buscarlo, pero cuando te pasan cosas duras, empiezas a ver todo distinto. Te das cuenta de cosas que antes ni notabas, y eso se te queda.

Muchos artistas no tuvieron vidas fáciles. Y eso se nota en lo que hicieron. No es solo talento, es que hay algo más ahí, algo más pesado, más real. Como que no están creando por crear, están sacando algo de dentro.

Pero no creo que sin sufrimiento no puedas hacer algo bueno. Claro que sí. Pero siento que cuando alguien ha pasado por cosas fuertes, hay una intensidad distinta. No te quedas en lo superficial. Vas más al fondo sin darte cuenta, y eso hace que lo que hagas tenga más impacto.

Y tampoco quiero idealizarlo, porque nadie quiere pasarlo mal. Pero si tengo que elegir, prefiero eso a quedarme siempre en una vida demasiado plana. Supongo que ese tipo de pasado te da algo, aunque no lo hayas elegido.

Al final es eso, no es el dolor en sí, sino lo que haces con él, y si lo conviertes en algo creativo, puede salir algo que de verdad llegue.

creador

Creo que esta duda se aclara si pienso en cual de las opciones va a hacerme más feliz.

Si elijo la infancia traumática, seré exitosa en lo que es mi vocación. Indudablemente, ser excelente en lo mio me haría sentir orgullosa, realizada y que estoy marcando un antes y un después en un campo importante para mí, lo cual me haría feliz. Pero ¿podría disfrutarlo a pesar de mis traumas? Creo que hay una probabilidad alta de que la respuesta a esta pregunta fuese que no. No son pocos lo grandes artistas que nunca fueron felices por su pasado tormentoso. Hay veces que ni el éxito ni la terapia son capaces de curar las cicatrices del pasado. 

Si elijo la infancia plácida, estaré condenada a ser una creadora mediocre, por lo que nunca me sentiría realizada en mi vocación y tendría que acabar trabajando de algo que no me llene del todo o viviendo mes a mes. Sin embargo, creo que es más fácil adaptarse a no alcanzar el éxito que a tener una infancia traumática. Creo que acabaría encontrando otras cosas que me llenen.

jueves, 12 de marzo de 2026

Creador exitoso o mediocre

Siendo totalmente sincera, me quedo con la opción de la vida atormentada.

Entiendo que nadie quiere sufrir por gusto, pero creo que para ser un gran creador hace falta tener algo fuerte que contar. Si mi infancia hubiera sido perfecta y sin problemas, seguramente no tendría esa necesidad de escribir o de componer. Al final, si todo es fácil, te acabas conformando con hacer cosas normales y corrientes que no dicen nada nuevo.


Para mí, los mejores artistas son los que han pasado por momentos difíciles. Esas experiencias malas son las que te dan los temas para tus obras y te ayudan a conectar con los demás de una forma más real. Prefiero mil veces tener un pasado complicado y ser capaz de crear algo importante, que vivir una vida tranquila y estar condenado a ser un creador mediocre que nadie recuerda.


Creo que el dolor te obliga a esforzarte más y a buscar respuestas, mientras que la comodidad te vuelve vago creativamente. Por eso, prefiero el camino difícil si eso me asegura que mi trabajo va a tener un valor de verdad.


escritor

 

Aunque es cierto que muchas veces las experiencias personales sirven de inspiración a los autores para escribir libros, canciones o cualquier otra obra artística, la capacidad de crear no depende únicamente de haber vivido situaciones extraordinarias o difíciles. La mayoría de escritores no basan toda su producción en su propia vida, sino que recurren también a la imaginación, inventando historias de ciencia ficción, fantasía, thriller o romance que no proceden de experiencias reales, sino de su creatividad.

Por eso, para ser un buen escritor no es necesario haber tenido una infancia complicada o traumática que después pueda transformarse en una historia rentable. Existen autores que han sufrido situaciones dolorosas y que han logrado reflejarlas en sus obras, obteniendo reconocimiento, dinero o prestigio gracias a ello. Sin embargo, resulta evidente que, si pudieran elegir, muchos de ellos habrían preferido no pasar por esas experiencias.

Los traumas infantiles no son algo positivo ni deseable. Pueden destruir una de las etapas más importantes y felices de la vida, además de dejar secuelas emocionales profundas que acompañen a la persona durante años. Por eso, pensar que merece la pena sufrir en la infancia solo para tener algo impactante que contar en el futuro resulta absurdo.

Es cierto que transformar el dolor en arte puede tener un valor positivo, ya que permite a algunas personas dar sentido a lo vivido e incluso obtener beneficios personales o profesionales. Aun así, eso no significa que el sufrimiento compense. En mi opinión, siempre será preferible una infancia tranquila, una buena salud mental y una vida equilibrada antes que alcanzar fama o dinero a costa de arrastrar heridas emocionales difíciles de superar.

Porque, al final, ni el éxito ni el prestigio sirven realmente de mucho si una persona no puede disfrutarlos plenamente debido a un trauma que sigue condicionando su bienestar.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Escritor

A lo largo de la historia se ha concebido la idea de que los grandes artistas han sufrido ya sean pintores, músicos y escritores. Como consecuencia, se ha creado el pensamiento de que para ser un buen artista necesitas haber tenido una vida difícil y traumática. Pero ¿es realmente necesario vivir una vida tan complicada solo para ser un gran artista?

Por una parte, el vivir infancia o adolescencia traumática da como resultado emociones fuertes. Mucha gente expresa los sentimientos generados por esos eventos mediante el arte, básicamente se convierte en una forma para desahogarse. Además de que estas vivencias se pueden convertir en una fuente de inspiración para la artista. Al ser experiencias personales, el público puede llegar a conectar mejor con lo escrito e incluso sentirse identificados. 

Por otra parte, el sufrimiento no es la única fuente de inspiración para escribir historias. Aquí juegan otros factores como la imaginación o creatividad del escritor. El sufrimiento no garantiza que sea una fue obra, el dolor por sí solo no crea talento. Además de que es peligroso romantizar el dolor y los traumas ya que solo alimentan el tópico del "artista atormentado". 

En conclusión, el trauma no es la única fuente de inspiración para escribir y tampoco garantiza que sea una gran obra literaria. Sí que puede servir de ayuda pero es importante no romantizarlo. La salud mental es un tema muy serio y un problema real el cual afecta a miles de personas en la actualidad por eso es importante no seguir alimentando este tópico. 

Final del cole

Estamos a pocos días de que se acabe el curso y también nuestra etapa en el colegio. La verdad es que da un poco de vértigo pensarlo. Echand...