sábado, 29 de noviembre de 2025

Meterle dos tiritos a Pedro Sanchez

Meterle dos tiritos a Pedro Sánchez

Pues me parece lamentable, no el comentario del hijo del amigo, sino por la inmundicia de persona que se encuentra frente al micrófono. El alarmadito ofendidito es buen nombre para ponerle, voy a ir duro con el blog. Si tu amigo es del PP y tu PSOE, y tu te crees que el otro esta tomando posiciones extremistas, que no se puede hablar con respeto así, que opina cosas que nunca pensaste que pensaría y blablabla es que eres directamente imbécil. Siendo que ambos partidos representan la misma mierda.

Y vas y se alarma porque el hijo del amigo dice que Sánchez es un hijo de puta y habría que pegarle dos tiros, es evidente que al ofender a su jefecito este saca la carta del odio y va a la radio a contar la terrible experiencia. Porque así va la cosa, el defender a ese tirano es obligación para mononeuronales como el.

Pues me parece que ese hombre tendría que replantearse a que clase de cosas apoya, porque si se pone así porque alguien dice que Sánchez es un hijoputa, le daría un ataque cardiaco si viera lo que piensa la gente trabajadora, vamos, le explota el cerebro.

Dejando de lado el tema del idiota ese, considero que esta historia merece como reflexión, que si tienes de amigo alguien que defiende a Sánchez y encima es ofendidito, no le des cuerda porque sino va a llorar a la radio, date cuenta que tu amigo defiende cosas muy raras y que sus conocimientos y opiniones políticas son bastante malas.

Y mi opinión al respecto, si es por mi, que le metan 5 tiros a Pedro Sánchez, es un tirano, un criminal y una inmundicia humana. Y al idiota que habla que no le den micrófono para hablar de política nunca más.

Ideología política

 Mi amigo Paco y yo siempre hemos tenido ideologías políticas diferentes, pero eso nunca ha afectado a nuestra amistad. Toda la vida, desde que empezamos a posicionarnos políticamente, hemos respetado las opiniones del otro, y hemos tratado de entendernos y tratarnos desde el respeto siempre. Sin embargo, desde hace un par de años más o menos, he notado que Paco es mucho más extremista, y algún comentario que ha dejado caer realmente me ha preocupado. Él antes no era tan de ultraderecha, aunque siempre haya sido conservador. 

Sin embargo, ahora sí que estoy muy preocupada. El otro día, cuando fui a comer con mis hijos a su casa, su hijo mayor, de unos 17 años, soltó literalmente este comentario: "Al hijo de puta del presidente del gobierno lo que había que hacerle es tirarle un par de tiros lo antes posible".  Acto seguido, todos los ahí presentes nos quedamos perplejos, y para mi sorpresa, mi amigo, en vez de pararle los pies y abroncar a su hijo, simplemente desvío el tema y le quitó importancia. Fue en ese mismo instante cuando me di cuenta de que Paco opinaba igual, que era él quien  había metido esas ideas en la cabeza de su hijo y permitía que hablara así de alguien.

La comida transcurrió con total normalidad. Yo, sin embrago, no podía parar de darle vueltas. Sabía que tenía que hablar con Paco, que no había sido normal ni el comentario de su hijo ni su actitud respecto a ello. Y por ello, después de la sobremesa, me acerqué a él y le pregunté sobre lo ocurrido. Me dijo literalmente: "Ah, sí, el comentario de mi hijo. Pues toda la razón tiene. Es un puto sinvergüenza, y muerto estaría mejor". 

Le dije que estaba muy equivocado, que puede que no le gustase el presidente, pero que no podía desearle la muerte, y mucho menos, permitir que sus hijos lo hiciesen. Que lo que estaba haciendo era fomentar el odio y que estaba educando a sus hijos a lo mismo. Acto seguido nos echó de su casa, a mis hijos, a mi marido y a mí. 

Ahora me pregunto dónde habrá quedado todo el respeto que nos habíamos tenido desde que éramos unos críos. Sinceramente no lo sé. Espero que Paco algún día se de cuenta de la mala persona en la que se está convirtiendo. Y no solo él, sus hijos también. Y espero también su perdón. No me gustaría nada perder a un amigo de toda la vida por la política, pero Paco tiene que rectificar. 

Ideología política

Si la política no es el tema central en todas tus conversaciones con una amistad, en mi opinión debería ser bastante asequible conservar esa amistad, e incluso puede ser positivo escuchar de vez en cuando otro punto de vista. Los debates políticos tienen mucha importancia porque son una manera de garantizar la convivencia sin violencia.

Además, hay límites que no se pueden cruzar, y menos aún cuando se escucha a un menor decir ese tipo de cosas. Una cosa es que pueda tener sus razones y pensar lo que quiera, pero desear la muerte de una persona, y que su padre no le corrija e incluso llegue a reírle la gracia, me parece demasiado.

Lo que yo haría sería contestarle de manera tranquila, algo como: “A ver, yo creo que habrá mejores soluciones que matar”, de forma que no sea una respuesta agresiva pero que el hijo de mi amigo sepa que no estoy de acuerdo con lo que ha dicho. Y le daría ideas que puedan ser soluciones de verdad, como proponer reformas, participar en movimientos o partidos políticos, etc.

Ideología política

 La verdad es que el tema de la política me parece que es algo que en situaciones del día a día no debería afectar, es más seguramente existirán amistades en las que uno no conozca la ideología política del otro y sean completamente diferentes. En el caso de conocer la ideología política y sean diferentes, no me parece que pueda afectar en la amistad ya que lo importante siempre es el respeto y la lealtad.


Por esto mismo es por lo que mi amistad nunca se ha visto afectada, sin embargo cuando el hijo de mi amigo soltó ese comentario lleno de odio, agresividad y maldad no podía dejarlo pasar. El hecho de la ideología política ya pasó a un segundo plano ya que eso ya no se trataba de política, sino de un comentario totalmente fuera de lugar. En mi opinión lo peor no fue el comentario, ya que no deja de tratarse de un chaval que no tiene ni 18 años, lo que más me impactó fue que su padre, mi amigo desde hace años, no solo no le llamase la atención sino que le rió el comentario. Esto no solo me impactó, también me hizo reflexionar sobre la educación de mi amigo ya que reir un comentario de su propio hijo deseando la muerte de alguien me parece algo totalmente fuera de lugar. 


Ante esta situación la verdad es que sinceramente creo que mi lado más agresivo saldría, ya que bromear con matar a alguien es algo muy grave. Sin embargo tengo claro que haría lo posible por retener esa ira ya que si no lo hago estaría al mismo nivel de poca educación que ellos. Por eso mismo lo que haría sería tranquilizarme y tras eso con un tono de voz serio invitar al amigo de mi hijo a reflexionar sobre su comentario y a mi amigo a replantearse la educación inculcada a su hijo. Después de esto le haría ver al hijo que las veces que un presidente ha sido asesinado a lo largo de la historia nunca ha salido bien, con el objetivo de hacerle ver que matar a alguien nunca va a traer nada positivo.


ideología política

 Siempre he tenido buena relación con mi amigo a pesar de que políticamente no coincidimos en absolutamente nada. Nunca había supuesto un problema, así que en la cena que hicimos con nuestras familias tampoco esperaba nada raro. Todo iba normal hasta que salió el tema de la política de forma bastante casual.

Fue entonces cuando su hijo, que era adolescente, soltó un comentario bastante violento sobre el presidente, deseándole la muerte. Me sorprendí bastante, no solo por lo que dijo, sino porque lo dijo como si fuese algo normal. Miré a mi amigo esperando que le llamara la atención, pero no dijo nada. Como si fuera poco, también puso una cara de estar de acuerdo con lo que había dicho su hijo. Eso fue lo que realmente me molestó, no me lo esperaba de él.

En ese momento, mi reacción fue intervenir de forma tranquila, pero clara. Dije que ese tipo de comentarios no me parecían adecuados, especialmente delante de los hijos, y que una cosa es pensar diferente y otra muy distinta llegar a esos extremos. No lo dije para discutir, sino para marcar un límite mínimo.

Después de eso intenté suavizar el ambiente y cambiar de tema, pero me quedó claro que no todo vale, ni siquiera entre amigos de muchos años. Pensar distinto es fácil de llevar, pero dejar pasar ciertos comentarios, no tanto.


viernes, 28 de noviembre de 2025

Ideología Política

Había dos amigos, Marcos y Javier, que se conocían desde hace muchos años. Siempre hacían planes juntos, se reían y compartían cosas de la vida. Un día empezaron a hablar de política y se dieron cuenta de que pensaban de manera muy diferente. Marcos defendí­a unas ideas y Javier otras, y al principio solo eran bromas, pero poco a poco la conversación se hizo más seria.


Un día discutieron por algo que dijo el hijo de Javier mientras estaban cenando, y Marcos se enfadó.Pensó que ya no podía confiar en Javier porque pensaba distinto y eso al final se iba a ver reflejado en algún momento. Durante unos días dejaron de hablarse y cada uno se sintió solo.


Después, Marcos decidió llamar a Javier. Le dijo que aunque no le hubiera gustado lo que dijo su hijo y no pensaran igual, la amistad era más importante que una discusión. Javier sonrió y aceptó. Empezaron a hablar, a escuchar al otro y a respetar sus opiniones. Aprendieron que no hace falta estar de acuerdo en todo para seguir siendo amigos y que la política nunca puede ser más importante que la amistad.


Lo que sacamos de esta historia es que las diferencias no tienen que separar a las personas y que es importante escuchar y respetar a los demás manteniendo la calma. Si yo estuviera en esa situación, trataría de hablar con mi amigo, entender lo que piensa y explicarle lo que yo pienso, pero siempre con respeto y amabilidad, porque los amigos son valiosos y merecen que los cuidemos.


jueves, 27 de noviembre de 2025

Ideología Política

A veces me sorprendo al ver la facilidad con la que la política se interpone a amistades, a una comida con amigos o incluso a la educación que damos a nuestros hijos.

Que dos familias tengan ideologías políticas distintas y mantengan una relación de amistad, no debería ser un problema. Sin embargo, me impactó mucho escuchar al hijo de mi amigo desear la muerte a una figura política. Fue una frase que le salió con total naturalidad, cargada de odio. Y lo que más me desconcertó fue ver como su padre, mi amigo, no hizo absolutamente nada al respecto.

Personalmente, creo que la política no debería condicionar una amistad ni monopolizar todo. Hay valores mucho más importantes como la lealtad y la capacidad para convivir con perspectivas diferentes.

En aquella comida entendí que la falta de límites y educación iba mucho más allá que la política. Me preocupan seriamente los comentarios que cruzan ciertos límites: descalificaciones, burlas y tonos agresivos. Si alguien es incapaz de aceptar una idea opuesta sin sentirse amenazado, por muy convencido que esté de lo que piensa, algo importante está fallando. En esos casos, el problema no es la ideología, sino la carencia del respeto mutuo.

Ante una situación así, intentaría poner límites con serenidad. Marcaría distancia e intentaría dejar clara mi opinión para que algo así no vuelva a ocurrir y podamos superar ese bache en la relación. Diría algo como: “La política no debería condicionar nuestra amistad, pero comentarios así marcan un antes y un después. Esto ya no va de conservadores o progresistas, va de educación y de respeto. Si no eres capaz de frenar un mensaje tóxico de tu propio hijo, quizá el problema no sea la política sino tus propios valores”.


Ideoloía política

 La ideología política de cada uno no debería ser un impedimento para la amistad.  A no ser, que se trate de personas que vivan la política  con una fuerza mucho más grande de lo que es sano, no debería de haber ningún problema, no se habla sobre ello y ya está. Al fin y al cabo, la política, a pesar de ser una parte importante de la sociedad y la vida en general, no lo puede monopolizar todo. Por que la vida es mucho más que eso, aunque la ideología de cada uno lo define en gran medida, no determina como es esa persona, personas buenas y malas hay en todos los bandos, por lo que no son unos mejores que otros.

Si cuando nos hagamos mayores, el hijo de una amiga mía que piensa políticamente en contra de mí, hace un comentario tan violento como en el vídeo, y su madre no le dice nada, a mi sinceramente me parecería muy mal. Ya no solo por el hecho de que ambos saben que yo pertenezco a esa ideología, y por lo tanto ese ataque también va, en parte, en mi contra. Sino porque directamente no se puede ir deseando el mal o la muerte a la gente, ya que salgo horrible y por muy diferente que piense una persona no merece tener que soportar esos comentarios. Además, es tremendamente hipócrita, quiero decir si la cosa fuera al revés seguramente que el hijo se habría ofendido y mi amiga me hubiera echado de su casa, lo que sería más que entendible.

En mi caso, yo no creo que hubiera reaccionado mal o contestando, pero seguramente estaría tensa el resto de la comida y nada más acabar me iría a mi casa. Puede que estuviera una temporada sin hablarles, luego ya en frío, hablaría con mi amiga y su hijo para pedirles que por lo menos delante de mí, tuvieran un poco de respeto. Ahora bien, si la situación se siguiera repitiendo con cierta frecuencia, seguramente me replantearía mi amistad. Ya que se supone que una persona no debería faltarle el respeto así a su amiga. Bueno, ¡es que ni siquiera debería hacerlo a un desconocido! Somos lo suficientemente  civilizados como para saber comportarnos, o al menos deberíamos de serlo.

 No hay nadie que tenga la verdad absoluta, por lo tanto nadie tiene derecho a decirle a otra persona que sus pensamientos son mejores que los suyos. Ni mucho menos acosarla o hacerle daño por ello. Vivimos en un país libre, ¿no?  Pues entonces que se note, dejemos a los demás que apoyen las causas que crean correctas y luchemos nosotros por defender las que nosotros creemos. Tan sencillo como eso.


Ideología política

 La cena transcurría entre risas y anécdotas de la escuela de los niños. Hacía tiempo que no nos juntábamos, quizá porque últimamente las cosas con Marcos se habían vuelto tensas. Durante años habíamos sido capaces de hablar de política sin gritarnos, sin descalificarnos, incluso disfrutábamos debatiendo. Pero desde que él empezó a radicalizarse, todo cambió: un simple comentario podía encenderlo. Por eso ambos habíamos evitado el tema desde entonces.

Pero esa noche, sin querer, la conversación derivó hacia la situación política del país. Yo sentí un nudo en el estómago. Antes de que ninguno de nosotros pudiera reaccionar, el hijo mayor de Marcos, con la naturalidad de quien repite algo escuchado, soltó:

—Al presidente habría que matarlo.

El silencio cayó sobre la mesa como una losa. Marcos abrió los ojos, sorprendido, quizás dándose cuenta de que sus palabras recientes habían encontrado eco en su hijo. Yo respiré hondo; pude sentir el temblor en mis manos. No respondí desde la rabia, sino desde algo más profundo.

—No, eso no está bien —dije suavemente—. Podemos estar en desacuerdo, incluso muy molestos por lo que pasa. Pero la violencia… la violencia nunca es la solución.

El niño bajó la mirada. Marcos me sostuvo la mía unos segundos. Vi en sus ojos vergüenza, cansancio y quizá una chispa de reconocimiento. La conversación cambió de rumbo y seguimos la noche, pero algo había quedado ahí, latiendo entre nosotros.

Esa noche entendí que nuestras palabras pueden abrir puertas o encender fuegos. Las diferencias políticas no justifican el odio ni la violencia, y menos cuando hay niños escuchando. Podemos pensar distinto, pero si perdemos el respeto, lo perdemos todo. La violencia nunca es la solución; el diálogo, incluso cuando cuesta, es la única forma de avanzar.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Ideología política

 Si yo tuviera que acabar esta historia, creo que lo haría desde la calma y la cercanía, porque cuando quieres a alguien lo mejor que puedes hacer es decirle la verdad sin herir. En una situación así, donde un comentario tan fuerte sale de la boca del hijo de un amigo, creo que lo primero sería respirar hondo y no reaccionar impulsivamente. Me acercaría al chico con la misma naturalidad con la que hablaría normalmente y le preguntaría qué le hace pensar algo así. No para juzgarle, sino para comprender qué hay detrás de una frase tan fuerte. Muchas veces los jóvenes repiten discursos que escuchan sin pensar en lo que realmente dice, y es importante abrir ese espacio para que se expliquen y también para que piensen.

Una vez entendiera un poco mejor su postura, le haría ver que desear la muerte de alguien no es una opinión política ni un simple comentario, sino algo que cruza límites y que no se puede normalizar. Le explicaría que las ideologías pueden ser diferentes, pero que los derechos de las personas son los mismos para todos, y que la violencia nunca es la solución. Cada persona tiene unos derechos que deben ser respetados, incluso cuando no se comparte la forma de pensar.

Después, hablaría con mi amigo, el padre del chico.  Le diría que me preocupa lo que ha dicho su hijo y que me llama la atención que no se le hayan puesto límites claros respecto a ese tipo de ideas y sobre todo que en vez de decirle algo simplemente se lo ha tomado a broma cuando en verdad no lo es. Desear la muerte a alguien no es algo que se deba tomar a cachondeo. 

Tras esa conversación, probablemente me despediría y me iría a casa. Creo que esta experiencia dejaría una reflexión importante: la ideología política jamás debería condicionar una amistad. Puedes tener diferentes ideologías políticas incluso contrarias pero esto no rompe amistades sino la faltas de respeto. Al final, lo que nos define no es el partido al que votamos, sino cómo tratamos a las personas que pensamos distinto. La violencia, aunque sea verbal, nunca es la solución y normalizarla solo crea más distancia y más odio. 

lunes, 24 de noviembre de 2025

Ideología politica

Ideología política


Yo creo que reaccionaria de una forma enfadada pero siempre con respeto. Le explicaría al hijo haber como se atrevía desearle la muerte a una persona. Yo creo que le daría una masterclass de como respetar y ser buena personas ya que su padre no es capaz de poner esos limites.

Le explicaría que nunca la violencia es una opción. Que por mucho que la otra persona tengo una ideología distinta a la tuya tienes que respetarla y entenderla. Que se tiene q poner la piel de los demás acerca de como impactaría lo que acaba de decir el. Haber si le haría gracia que le dijese que ha Feijóo hay que pegarle dos tiros lo antes posible. Haber como reaccionaria. Y no solamente porque yo sea progresista y el conservador, sino porque es una curstion humana y moral. 

Para seguir, le preguntaría cuales son las razones por las que dice eso. Que me de sus argumentos, porque a vote pronto parece que lo que dice es una frase hecha que ha leído en algún lado. Si este me da unos argumentos sólidos y profundos, se los rebatiría y tendríamos esas conversaciones que tenia con su padre cuando éramos mas jovenes.

Para finalizar, me dirigiría hacia el padre y le diría como no se atrevía tan siquiera poner unos limites a su hijo. Aunque el pensase lo mismo que el, tiene que conocer el saber respetar a los demás. Que somos amigos de toda la vida y que a pesar de nuestras perspectivas diferente acerca de la política, siempre nos habíamos respetado por ellos. Le explicaría que no comprendía como podía llegar a actuar de tal forma.

Croe que después, habrían dos opciones. Marcharme de la comida debido a las contestaciones recibidas, o seguir en la comida porque la conversación a cogido un rumbo respetuoso.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Grafiti

En la última junta de vecinos aprobamos gastar 2500 euros para pintar la puerta del garaje porque hace un mes apareció llena de grafitis. Y no es la primera vez que pasa: el año pasado tuvimos que hacer exactamente lo mismo. Cada vez que veo esta cantidad de dinero me pregunto si realmente vale la pena gastar tanto en algo que probablemente volverá a suceder.

A mí el arte me gusta mucho y creo que los grafitis también pueden ser una forma de expresarse. Algunos tienen colores, formas y mensajes que llaman la atención y transmiten algo, incluso más que muchas palabras. Pero está claro que no todo lo que se pinta es arte. Cuando se hace en lugares donde no se debe, o con garabatos feos o mensajes ofensivos, eso ya no es creatividad, sino vandalismo. 

Lo que más me molesta no son los grafitis en sí, sino tener que gastar dinero año tras año para cubrirlos. Por eso se me ocurre una idea diferente: aprovechar las paredes para hacer un mural bonito, con un diseño que todos podamos disfrutar. Si la puerta tuviera algo más trabajado, con un estilo, probablemente los grafiteros la respetarían y no volverían a pintar encima. Así, además de gastar menos dinero, tendríamos algo creativo que haga la puerta mas bonita.

Creo que la clave está en encontrar un equilibrio. Es importante respetar la propiedad privada, pero también darle valor a la creatividad. Si conseguimos que los vecinos participen, aunque sea solo opinando sobre los colores o las formas, el resultado sería más bonito y original que una puerta pintada de un solo color para cubrir los problemas. No es solo borrar algo que molesta, sino intentar transformar una situación negativa en algo que todos podamos disfrutar.

Al final, lo que quiero decir es que no me importan los grafitis si se hacen con estilo y son bonitos, pero si son feos o dejan mensajes ofensivos, entonces sí hay que limpiarlos. Mientras, me toca seguir pagando cada año para cubrirlos. Pero también me parece que, si logramos darle un poco de creatividad, podemos conseguir que el espacio se vea mejor, que la comunidad se involucre y que ese gasto deje de ser solo un problema repetitivo.

Grafiti

El grafiti podría considerarse uno de los mundos más libres dentro del arte, ya que en su mayoría de casos es ilegal. Por eso considero importante distinguir los motivos e impulsos por los que el artista hace los grafitis. Digo artista porque un dibujo o palabra escrita con voluntad de estilo independiente de donde este no deja de ser arte. 


El arte no depende de la ley. En dictaduras cuadros, libros, canciones .. han sido censurados, y por serlo no dejaban de ser arte. Esto no quiere decir que siempre el arte deba exceder a la ley, es decir que por ser arte deba estar bien.


Es obvio que nadie quiere un dibujo en su casa, y sinceramente ni mi casa ni la de nadie tiene porque ser el lienzo del artista, si así no lo quiere. Cuando el acto que una persona hace libremente afecta a otra persona, esta sumiendo la libertad de la otra persona (en su derecho a elegir como quiere tener su propiedad) por debajo de sus intereses.


He empezado este texto diciendo que es muy reduccionista meter a todos los artistas en un mismo saco. Al fin y al cabo, si el arte de por sí es complejo, el grafiti lo es más que la mayoría de tipos, de hay la existencia de tanto debate a su alrededor. Existe un código no escrito entre los grafiteros que les obliga a evitar pintar sobre otros grafitis o sitios como catedrales y monumentos. No obstante, no todos lo cumplen, de ahí lo mencionado anteriormente. A los grafiteros les parece mal pintar sobre estos sitios, porque son arte, y pintar arte sobre arte no dice nada bueno sobre tu moral como artista. Pero lo que me pregunto es por que algunos edificios, casas o puentes no son respetados, si la arquitectura también es arte.


Aunque se pueda debatir los sitios en los que pintan, es innegable que han hecho mucho por varios sitios, donde han atraído el turismo o simplemente han hecho de simples muros completas obras de arte. Me gustaría subrayar que el grafiti ha supuesto para muchas personas una oportunidad para ser  escuchados o expresarse cuando no lo han podido hacer de otra forma, al fin y al cabo el grafiti no es que venga de una zona de privilegiados. Por no decir que es una forma bastante útil de denunciar una situación para reivindicarse, ya que un libro puede no ser leído pero un grafiti es algo que se ve sin tu buscarlo.

Grafiti

 En la  pasada junta de vecinos aprobamos gastar 2500 € para pintar la puerta del garaje porque hace un mes aparecieron unos grafitis. Hace un año pasó lo mismo y tuvimos que volver a gastarnos esa misma cantidad de dinero. Cada vez que veo estas cifras me pregunto si realmente vale la pena invertir tanto dinero en esto, sabiendo que probablemente vuelva a pasar.

Personalmente, apoyo cualquier forma de arte. Me parece increíble que alguien pueda expresarse a través de cualquier forma ya sea con grafitis o con pinturas al óleo. Además, los grafitis están formados por formas y mensajes que a veces dicen más que muchas palabras.  Yo defiendo que el arte se puede ser representado de miles de formas, siempre y cuando estén en el espacio adecuado. Ahí es donde está la frontera entre el arte y el vandalismo. 

Sin embargo, realmente lo que a mi me molesta de todo esto no son las pintadas, es que se gaste dinero  tras año en borrar algo que cierto modo también tiene valor.  Por eso, se me ocurre una alternativa: aprovechar los grafitis existentes como base para un mural. Así,  al ver un trabajo hecho,  probablemente los grafiteros respeten la obra y no pinten por encima.  Sería un espacio en el que todos pudiéramos disfrutar del arte urbano sin tener que gastarnos tanta cantidad de dinero constantemente en financiar el asqueroso minimalismo. 

Creo que la clave está en el equilibrio. Es importante en cierto modo respetar la propiedad privada, pero también valorar  la creatividad. Si logramos que la comunidad participe en esto, el resultado será más bonito y sobre todo más barato.

Grafiti

 

Volvemos a estar en la misma situación: han aparecido en la puerta del garaje unos grafitis pintados. Es ya la segunda vez que aparecen unos grafitis ocupando la puerta entera del garaje. No voy a entrar a valorar si los dibujos son bonitos o feos, si es arte o es una chapuza, si animan la calle o la estropean… La realidad es que esos grafitis en concreto son una invasion a la propiedad privada porque la puerta es propiedad de la comunidad.


Mañana tenemos la reunión de la comunidad para ver si nos volvemos a gastar 2500€ para volver a pintar la puerta del garaje y eliminar los grafitis. Yo, desde luego, voy a votar a favor de gastar ese dinero como una forma de respeto a la propiedad privada. No estoy en contra de los grafitis, pero siempre que se hagan en superficies donde sea haya aprobado el uso de ellos. De lo que sí estoy muy en contra es de la invasion de la propiedad privada. Si los propietarios deciden que la puerta del garaje tiene que estar pintada de un color concreto, ellos son los únicos autorizados para tomar esa decision. ¿Qué pasaría si todos pudiéramos pintar los coches aparcados en la calle, los portales, los escaparates de las tiendas, los semáforos, las señales de tráfico… según el arte, gusto y libertad de cada uno? Desde luego que la calle estaría mucho más animada pero sería un atentado contra la propiedad pública y privada.


No sé qué votarán mis vecinos. Entiendo que es un gasto importante y que no todos vamos a opinar lo mismo. Yo lo tengo claro: gastar ese dinero implica defender la propiedad privada.

Grafiti

 Los grafitis son algo que nunca dejaremos de ver en las ciudades, y podrían considerarse obras de arte hasta cierto punto. Pero cuando el arte supone una violación a la ley de transforma en vandalismo. Los grafitis requieren tiempo y habilidad como todo tipo de arte, pero al hacerlo en propiedad privada supone un gasto a los que viven en la comunidad y eso es lo que no está bien.

Al final, el problema no es el arte en sí, sino el lugar donde se decide plasmarlo. Muchos artistas de grafitis tienen un gran talento, capaz de convertir una pared vacía en una obra de arte. Sin embargo, cuando esa pared pertenece a alguien que no dio permiso, el acto deja de ser una expresión artística y se convierte en una carga para otros. Y como consecuencia, la comunidad termina pagando por la limpieza y por la pintura, pues gastar 2500 euros gracias a un grafiti no es cualquier cosa. Ahí es donde se rompe el límite entre la creatividad y la falta de respeto.

Esto no significa que el grafiti no pueda tener un espacio en donde sí pueda realizarse. Existen muros autorizados, proyectos urbanos y espacios donde este tipo de arte no solo es bienvenido, sino que fortalece la identidad del lugar. Otra solución puede ser en que la comunidad se organice para invertir en cámaras de seguridad o en productos antigrafiti de esos con los que puedes lavar los grafitis con agua a presión, de modo que no haya que gastar en reparaciones constantemente. Lo que hace falta es más conciencia por parte de los grafiteros, además de entender que el arte también implica responsabilidad. Crear no debería significar perjudicar a otros, y cuando se encuentran los espacios adecuados, el grafiti puede ser una expresión cultural poderosa sin necesidad de caer en el vandalismo.

Grafiti

Hace un mes aparecieron unos grafitis en nuestro garaje, y la verdad es que no es la primera vez, ya que hace un año esto volvió a ocurrir. Desafortunadamente, tuvimos que gastar mucho dinero para arreglar esas pintadas, y ahora, en la reunión de vecinos que tuvimos recientemente, dimos el visto bueno para gastar al rededor de unos 2500 euros totales en la reforma. Esto me da que pensar si el grafiti es una forma de arte o si en realidad es puro destrozo.


Para empezar, me desagrada muchísimo pasear por sitios agradables, bonitos y tranquilos que se ven arruinados por esos garabatos mal hechos y feos. De hecho, pienso que la diferencia entre un sitio bien cuidado y uno repleto de pintura poco cuidada es abismal, porque es una pena estropear lugares bonitos con dibujos así.


Sin embargo, pienso que los murales pintados no son siempre tan horribles. Algunos llegan a ser muy chulos y le dan alegría a sitios apagados o poco vistosos. Cuando se hacen bien y en sitios apropiados, pueden ser una manera artística muy interesante de expresarse sin fastidiar a nadie. Por eso creo que fijar qué sitios se deberían dejar y cuáles no es la forma ideal de juntar el arte callejero y el cuidado de los espacios que deben estar limpios.


Por último, si diferenciásemos las áreas "prohibidas" de las "autorizadas" se facilitaría la convivencia entre todos. Los vecinos tendríamos nuestros sitios limpios y bonitos, y los que pintan podrían hacer sus creaciones en los lugares indicados sin dañar nada. Creo que esta sería la mejor vía para tener la ciudad ordenada y, al mismo tiempo, apreciar el arte del grafiti como una manifestación correcta y original cuando se hace donde debe ser.

Grafiti

Personalmente los grafitis no me molestan, los veo como una forma de expresión, o de querer dejar una huella en la ciudad. Cuando están bien hechos, aportan color y personalidad a lugares de la ciudad que se ven grises o aburridos, y los convierten en un lugar con arte y llenos de expresión, ya que los grafitis son una forma de expresar lo que sucede en la sociedad, como problemas sociales, injusticias, cultura y política donde se utilizan las paredes de la ciudad como un medio para comunicar estas opiniones.

Sin embargo, entiendo perfectamente que no todo el mundo comparta esta opinión. Hay personas a las que sí les molesta ver grafitis, especialmente cuando aparecen en propiedades privadas, como en la puerta del garaje de una comunidad. En esos casos, el grafiti ya no es una expresión artística, sino vandalismo, porque daña la propiedad de otros y genera gastos. Así que es totalmente comprensible que quienes sí lo sufren lo perciban como un acto de falta de respeto o invasión de su espacio. 

Por otra parte, están los que son una simple firma, o cuando se ataca un lugar con alto valor patrimonial, esos dañan la estética del lugar, porque no es arte ni crítica social, sino un acto de vandalismo que demuestra una falta de respeto por la historia.

Por eso creo que, aunque los grafitis pueden ser una forma de expresión y arte urbano, también es natural que generen opiniones diferentes según el lugar donde se hagan, sobre todo si se tiene que pagar 2,500 euros para quitarlos.

Grafiti

 Es increíble la situación que vivimos en la última reunión de vecinos. Tuvimos que aceptar un gasto enorme de 2500 euros. La razón, una vez más, es que toca volver a pintar la puerta del garaje. Es la segunda vez en muy poco tiempo que los grafitis nos obligan a esto, y el enfado por este gasto recurrente ya no es normal. Estoy empezando a pensar que este problema nunca se va a terminar.

Esto nos obliga a ser claros. Yo aprecio el arte, y hay murales por la ciudad que me parecen muy bonitos. Pero el arte necesita permiso. Lo que pasa en nuestro garaje no tiene nada de arte. Es una falta de respeto a la propiedad privada. Pagar 2500 euros es pagar el destrozo que alguien hizo sin importarle lo más mínimo. Es vandalismo puro. No es justo que todos los vecinos tengamos que pagar por la acción de una sola persona.

Hay que ponerle una solución a esto ya. La comunidad tiene que reaccionar y dejar de pagar sin más: hay que denunciar todos los daños y documentar el coste para que la policía sepa cuánto dinero nos están quitando. Y hay que conseguir que pongan multas muy altas a los responsables que identifiquen. Si logramos que la multa sea tan cara para el responsable, estoy segura de que dejarán de hacerlo.

Grafiti

 En la anterior junta de vecinos aprobamos gastar 2500 euros para pintar la puerta del garaje porque hace un mes apareció llena de grafitis. Y no es la primera vez porque el año pasado tuvimos que hacer lo mismo. La verdad, a veces me pongo a pensar ¿los grafitis son arte o vandalismo?


A mí no me importa que me pinten el garaje si lo hacen bonito, con estilo, algo que tenga un toque artístico. Pero si vienen a marcarlo todo feo, dejando mensajes ofensivos o garabatos raros… eso ya no me gusta nada. En lugares importantes no me parece bien y creo que debería penalizarse, pero en sitios abandonados tampoco pasa nada; incluso les da un rollo curioso.


Este verano, por ejemplo, fui a Ibiza de vacaciones y visité el Ruine Festival Club. Antes era una discoteca enorme al aire libre pero ahora está totalmente abandonada. Ahora se ha vuelto un sitio super turístico perfecto para grafitear o grabar vídeos. La verdad es que los colores, los grafitis y el ambiente le daban un toque genial.


Así que, en mi comunidad, si fuera por mí si pintas bonito, adelante. Si pintas feo o con mensajes ofensivos, multa y limpieza. Pero mientras tanto, solo me toca resignarme y pagar por quitar el grafiti.

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 La semana pasada, en la junta de vecinos, decidimos gastar 2.500 euros para volver a pintar la puerta del garaje. Hace apenas un mes apareció cubierta de grafitis, y no es la primera vez que ocurre: el año pasado tuvimos que hacer exactamente lo mismo. Esto nos ha hecho preguntarnos si los grafitis son una forma de arte… o simplemente actos de vandalismo.

Personalmente, creo que el grafiti puede ser arte, pero solo cuando se hace con permiso y en lugares destinados a ello. Cuando alguien pinta sobre una propiedad privada sin autorización, deja de ser expresión artística para convertirse en invasión y daño. No es justo que los vecinos tengamos que pagar cada año por algo que nadie nos ha pedido.

Entonces, ¿qué hacer en casos como el nuestro? En mi opinión, deberíamos reforzar la vigilancia, instalar cámaras si es necesario y, sobre todo, denunciar cada incidente para que quede constancia. También podríamos proponer al ayuntamiento espacios legales para que quienes quieran expresarse lo hagan sin perjudicar a otros.

Grafitis


El grafiti objetivamente puede considerarse una forma de arte urbano ya que muchos artistas utilizan los muros de las ciudades para expresar ideas y cuando estas obras se hacen con autorización, pueden tener un valor cultural importante. Sin embargo, cuando alguien pinta sobre una propiedad privada sin permiso, ya no es arte, sino vandalismo.

Ante este tipo de situaciones. Lo primero es poner una denuncia, aunque es muy raro que se encuentre al responsable. Para que esta situación no se repita existen medidas que pueden prevenir el problema, como instalar luces que se activen con el movimiento , colocar camaras de seguridad de esta manera el grafitero por el simple echo de verse descubierto no pintará, otra opción muy común entre otras comunidades es que deciden contratar a un artista para que hagan un mural de forma profesional para que de esa manera no hagan un grafiti encima.

En este caso, y después de que esto haya pasado varias veces, sería bueno que la comunidad pensara en algunas ideas para que no vuelva a ocurrir cada año. Si ponéis un poco de atención, cuidáis la puerta y avisais cuando aparezca un problema, será más fácil mantener todo en buen estado y evitar gastar dinero de nuevo sin necesidad.




sábado, 22 de noviembre de 2025

Grafitis

Los grafitis están considerados —y yo también los considero— una forma de arte. Sin embargo, solo lo son cuando se realizan en un espacio permitido o destinado específicamente a ello. La palabra vandalismo me parece que define bien estos actos cuando se hacen de manera ilegal. Pintar grafitis en la pared de una comunidad genera muchos costes económicos y obliga a que personas que no tienen ninguna culpa tengan que pagar por algo que no han hecho. En el espacio público ocurre lo mismo: los grafitis suponen un gasto considerable de dinero público.

Sin embargo, hay momentos en los que me parecen necesarios. Ante injusticias, muchos grafitis llaman la atención y hacen que cualquiera que pase por la calle sea consciente del mensaje que quieren transmitir. Esos son los grafitis que, de verdad, me parecen útiles. Los que son únicamente firmas, en cambio, me lo parecen mucho menos y pienso que sigue siendo arte pero no me parece bien hacerlo en sitios donde pueda molestar a propietarios.

En mi comunidad lo han hecho en repetidas ocasiones en la fachada del edificio. La primera vez, después de bastante tiempo con el grafiti pintado, lo asumió el ayuntamiento. La solución fue pintar la fachada con un tono de gris totalmente distinto al original, lo que provocó un cuadrado de gris oscuro sobre una fachada de un gris más claro. La segunda vez, la comunidad decidió limpiarlo por su cuenta, porque se prefería eso a la chapuza que hizo el ayuntamiento.


Grafitis

La verdad que el tema de los grafitis es complicado, porque depende mucho de la situación.
A mí personalmente no me disgusta el arte urbano cuando está bien hecho y cuando está en un sitio donde tiene sentido. Hay grafitis que son obras de arte, que transmiten cosas o hacen que un sitio aburrido se vea con más vida.

Si alguien viene y pinta la puerta del garaje sin permiso, y encima toca pagar, y además más de una vez, 2500 euros para volver a dejarla como estaba, en mi opinión, eso no es arte, sino vandalismo.
A mí sinceramente, ver la puerta del garaje pintada no es algo que me moleste mucho, lo que si me importa, es que al final ese dinero podría ir a cosas mucho más útiles, y da un poco de impotencia que se desperdicie porque a alguien le da por pintar donde no debe.

Creo que el problema no es el grafiti en si, sino el respeto. Si un grafitero quiere expresarse o cualquier cosa, puede hacerlo en muros habilitados, en espacios públicos donde esté permitido, o incluso pedir permiso a un propietario. Pero pintar así por si, sabiendo que perjudica a los demás, me parece bastante egoísta. A parte, creo que la gente se puede sentir “invadida”, como si hubieran ocupado su espacio sin permiso, aunque no sea mi caso.
Como solución propondría algunas medidas como poner cámaras, hablar con el ayuntamiento a ver si pueden hacer algo…
No se si serviría al 100% pero por intentar no perderíamos nada y de esta manera podría no volver a pasar nada..

En conclusión, los grafitis pueden ser arte, pero no cuando se hace en propiedad privada sin permiso. 
Ahí ya deja de ser arte y pasa a ser vandalismo en mi opinión.

Grafitis

Desde mi punto de vista, los grafitis no son actos de vandalismo, porque me parece que esa es una palabra muy fuerte para describir algo tan inofensivo como son los grafitis. Por ejemplo, los típicos grafitis que están en todos los contenedores que son solo una firma y no tienen ningún tipo de esfuerzo o significado, aunque obviamente no son algo especialmente agradable a la vista, no los llegaría a considerar actos de vandalismo. 

Aparte, los grafitis pueden ser algo muy bueno para la ciudad. Aunque en general la mayoría de ellos son como los que he mencionado antes, siempre hay gente con talento que de verdad considera el grafiti como una forma de arte y no tiene como objetivo estropear las fachadas de los edificios, sino que solamente quieren utilizarlo como una forma de expresión, lo mismo que otras personas escriben, componen música, etc. Y de este tipo de personas salen grafitis que embellecen la ciudad. Pero, también es verdad que no deberían hacerse sin el permiso expreso de los propietarios del edificio, por muy bonito que sea el grafiti.

Finalmente, me parece que hay que considerar los grafitis que se hacen en tiempos conflictivos, por ejemplo, en guerras. En estas épocas, los grafitis no se utilizan como forma de expresión o porque un par de amigos han comprado unas latas de pintura y se han los graciosillos arruinando la puerta del garaje de otra persona. Se utilizan como forma de resistencia en contra de los opresores, y en estos casos, se hacen de manera ilegal, y los responsables corren muchos riesgos al pintarlos; podrían recibir un castigo muy fuerte. Pero justamente es eso lo que los hace tan eficientes para resistir, porque son algo que se puede hacer muy rápido y fácil, y a escondidas, y pueden tener un impacto muy grande.

Resumiendo, me parece que los grafitis son algo que tiene más cosas buenas que malas, sobre todo considerando lo último mencionado. Pero tampoco hay que dejar que cualquiera haga lo que le dé la gana, por lo que una buena solución para que todo el mundo esté contento sería designar zonas específicas en las que los artistas pueden pintar como quieran, sin molestar a otros.

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