Siendo totalmente sincera, me quedo con la opción de la vida atormentada.
Entiendo que nadie quiere sufrir por gusto, pero creo que para ser un gran creador hace falta tener algo fuerte que contar. Si mi infancia hubiera sido perfecta y sin problemas, seguramente no tendría esa necesidad de escribir o de componer. Al final, si todo es fácil, te acabas conformando con hacer cosas normales y corrientes que no dicen nada nuevo.
Para mí, los mejores artistas son los que han pasado por momentos difíciles. Esas experiencias malas son las que te dan los temas para tus obras y te ayudan a conectar con los demás de una forma más real. Prefiero mil veces tener un pasado complicado y ser capaz de crear algo importante, que vivir una vida tranquila y estar condenado a ser un creador mediocre que nadie recuerda.
Creo que el dolor te obliga a esforzarte más y a buscar respuestas, mientras que la comodidad te vuelve vago creativamente. Por eso, prefiero el camino difícil si eso me asegura que mi trabajo va a tener un valor de verdad.