jueves, 15 de enero de 2026

Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto

 Hola mamá. Soy Juan, tú niño pequeño.

Sabes lo que significa que estés leyendo esta carta… pero no te pongas triste. No quiero que estas últimas líneas que recibas de mí parte sean de tristeza, sino todo lo contrario.

Quiero decirte que he sido la persona más afortunada de este mundo por tener la familia que tengo y sobre todo, por tenerte a ti como madre. Eres la persona más maravillosa que he conocido, sencilla, buena, positiva, alegre, humilde y con unos valores increíbles, que nos has transmitido a tu hijos. Tienes que sentirte muy orgullosa de ti misma, estar tranquila y feliz, porque has conseguido que pese a todo, me considere un niño muy feliz. Asimismo, pensar en ti y en los nuestros es lo que más ha dado fuerza aquí, en el frente. 

Siento impotencia, porque hemos tenido muy mala suerte por la época que nos ha tocado vivir. Todo hubiera sido tan diferente si esta guerra no hubiera existido…Aun así, me voy muy tranquilo, sereno y en paz. Tengo la conciencia tranquila porque sé que he hecho las cosas lo mejor que he podido y siempre he intentado poner mis valores por encima de todo.

No quiero guardar rencor a los del otro bando, es lo que ha tocado y no merece la pena. Me voy a esa vida en la que me enseñaste a creer y a la que hoy, me aferro para irme en paz. 

Mamá, no llores que no quiero imaginarte así. Siénteme siempre a tu lado, que estaré junto a ti.

Tu hijo, que te quiere y nunca dejará de hacerlo,

Juan


Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto

 Querida madre:

Me han dicho que mañana al amanecer nos sacan de aquí, y no quería irme sin decirte cuatro cosas, aunque sea en este papel arrugado que me han pasado.

No llores demasiado, por favor te lo pido. Sabes que me metí en esto porque pensaba que era lo justo, por defender lo nuestro y por que las cosas cambiaran un poco para los que siempre hemos trabajado duro. Ya sabes cómo se puso todo desde que los aviones empezaron a avisar y cayó el Cinturón de Hierro. Al final, Bilbao ha caído y a los que nos quedamos a aguantar nos ha tocado la peor parte.

Me acuerdo mucho de las cenas en casa, cuando todavía no faltaba el pan y subíamos a Artxanda los domingos. Dile a mi hermano que se quede con mi gabardina, que ahora que viene el frío de la ría le hará falta para ir a la fábrica. Y que cuide de ti, que no te deje sola.

No tengo miedo, madre. Solo tengo una pena muy grande por dejarte así y por no poder volver a ver el Casco Viejo contigo. He hecho lo que creía que debía hacer, y aunque ahora estemos en bandos que no se entienden, espero que algún día todo esto pase y podáis vivir tranquilos, sin este ruido de bombas y sin este odio.

Quédate con lo bueno, con que tu hijo te quiso mucho hasta el último minuto.

Un beso muy fuerte de tu hijo que no te olvida,

Julen

miércoles, 14 de enero de 2026

Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto

12 de junio de 1937

Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto. 

Después de tantos meses luchando, las tropas franquistas han llegado. Te escribo desde Gaztelumendi, Gamiz-Fika , donde yacerá mi cuerpo si nadie lo ha cambiado. Cuando comenzó esta guerra me destinaron al batallón Olabarri, y desde entonces, construimos trincheras y búnkeres por los montes de alrededor de Bilbao, llamándole a esta protección EL CINTURÓN DE HIERRO. Pero, la zona que me ha tocado es la más desprotegida. Ayer nos llegó el aviso de que algún cañalla nos ha vendido y hoy ya se están acercando. 

Madre, nose como empezar con esta carta. Nose en que momento hemos podido llegar a este momento. ¿Porque esta guerra? ¿Porque tanto odio? Es de lo más injusto pero, no quiero que te quedes estancada en el pasado y no puedas seguir adelante, por lo menos de momento.

Llora mi perdida, desde luego que si. No dejes nada dentro. Siente rabia por lo que ha pasado, acepta tus emociones pero no te quedes estancada en todo el odio. El odio no sirve, si que hay que tener conciencia de lo que ha pasado y saber en que pensamiento y acciones no hay que caer, pero nunca odies a los que nos han hecho esto. 

Hay una cosa que te quiero pedir. Me gustaría que honrases la memoria de todos los que estamos aquí. Me gustaría que cuando todo la guerra acabe y, supongo que la dictadura que venga después, saques todas tus fuerzas y nos honres. Lucha porque seamos escuchados, lucha por recordar todo lo que pasó para que nunca más caigamos en el mal que nos a comido.

Te quiero madre con todo mi corazón

Luis Zarate

domingo, 11 de enero de 2026

Dinero o amistad

Hace un año una amiga mía me contó una terrible historia sobre su padre. Esa misma noche había quedado con un chico y como llegué impactada a la cita, le conté la historia, eso sí, obviando cualquier nombre. Para mi sorpresa, ayer me volvió a escribir este chico diciéndome que había hecho un guion con la historia, que se la iban a comprar en una plataforma y que por ello le darían 1 millón de euros. Me ofreció darme una parte.

Llevo desde ayer por la noche dándole vueltas a si aceptar o no, y lo más complicado, a cómo explicarle esto a mi amiga. 

Sobre el dinero, creo que lo voy a aceptar porque, independientemente de si acepto o no el dinero, él va a vender el guion. La duda más bien sería qué hacer con ese dinero. Aquí veo dos opciones: o me lo quedo o comparto una parte con mi amiga. Creo que sería incapaz de quedármelo para mí.

Y esto me lleva a la siguiente pregunta, si decírselo a mi amiga. Creo que lo mejor es ser sincera con ella, contarle todo tal y como pasó y decirle que vamos a medias en el dinero que me dé el chico.

Espero que con todo esto mi amiga no se enfade, al final en el guion no sale ningún nombre. La historia de su padre fue una realidad, la película se va a vender y al final ella y yo ganamos un dinero. Ahora bien, espero que ella lo vea todo igual que yo y que no pierda a una amiga por todo esta historia.

¿Dinero o amistad?

 Si una amiga me confiara un testimonio tan grande como ese, me sentiría muy mal al saber que por andar poco cuerda lo haya contado a alguien que ni siquiera conozco bien. Y es que por más que me ofrezcan dinero, se que en el fondo no me pertenece, ni tampoco al chico, porque en realidad esa historia fue la dura realidad de una amiga. En primer lugar, me enojaría porque el chico ha convertido aquel relato en un guión después de desaparecer de mi vida, pero tampoco puedo quejarme porque he sido yo quien se ha descuidado inicialmente.

Por más que tenga miedo, no sería capaz de cargar con el secreto por mucho más tiempo y le diría a mi amiga lo sucedido. Se qué para ella sería una situación muy difícil, y está en todo su derecho de enojarse o sentirse impactada, pero prefiero que ella sea quien acepte o rechace la oferta, porque al final de cuenta ella es la hija de quién vivió esa experiencia. Y no sé si ella pueda confiar en mí, por lo que admito que me dolería que no me contara más cosas, pero soy consciente de que debí cuidar mejor su experiencia. En el caso de que ella acepte la oferta, prefiero que ella se beneficie del dinero, pues para mí es lo más justo y al final si alguien merece el crédito de esa historia es la persona que estuvo más involucrada en la vida real. 

Dinero o amistad

Aunque no debería haberle contado el secreto al chico, ya no hay nada que se pueda hacer. Lo que pasó, pasó, así que aceptaría el dinero, pero no me lo quedaría, si no que se lo daría a mi amiga. Como ya cometí el error de haber contado su secreto al chico, al menos podría aprovechar la ocasión para intentar remediarlo de alguna manera. Aparte, si no aceptara el dinero, el chico haría la película de todas formas y se quedaría con todo, así que no serviría de nada rechazarlo.

 

Obviamente, antes de darle el dinero, tendría que admitirle a mi amiga que se me fue la lengua y que conté su secreto , porque si no a lo mejor se queda flipando de que le dé una suma enorme de dinero así porque sí. Entendería perfectamente que se enfadara conmigo e incluso que dejase de hablarme, pero creo que si no se lo contara, le estaría volviendo a traicionar, sobre todo si me quedara yo con el dinero. Ya le traicioné una vez, y por mucho que me cueste, no quiero volver a hacerlo. Ella sabrá lo que hacer con el dinero, si quedárselo, donarlo, etc.

 

 

Dinero o amistad

Sinceramente no se si sería capaz de tomar una decisión así en caliente, me llevaría días pensarlo y le daría mil vueltas por mucho que parezca egoísta por mi parte.

Considero, por una parte, que no me parece para tanto que esa historia salga a la luz ya que no salen los nombres de los personajes y cualquiera podría pensar que es ficticio. Además, pasó hace mucho tiempo y la mayoría de gente se habrá olvidado de ese accidente (menos los familiares, obviamente). El caso no es ese, sino que cuando la gente lo lea no va a pensar que es la historia que paso hace años en su ciudad, el problema viene cuando lo lee mi amiga, se sentirá identificada y puede ser que piense que yo se lo conté a alguien y que le traicione, pero por otra parte, pienso que se podría sentir identificada con la historia sin llegar a pensar que es la suya, más bien la de su padre. Yo creo que si lo aceptase dependería mucho de la reacción de mi amiga, y si yo supiese esa reacción estoy segura que sabría si aceptar el dinero o no. 

Por otro lado, lo más coherente sería rechazar ese dinero, ya que es una historia real de una muy buena amiga, la cual me contó esa historia en confianza y aceptar el dinero sería como traicionar a esa amiga que confió en mi cuando estaba pasando por un mal momento. Tener ese dinero en mis manos supondría sentirme mala persona y sobre pensar todo el tiempo por pensar que aceptarlo era buena idea.

Por lo tanto, como no sé leer los pensamientos de mi amiga ni mucho menos, creo que no me arriesgaría, no aceptaría el dinero (aunque en el fondo me duela rechazar tal oferta).

Dinero o amistad

 


La verdad es que nada más recibir la llamada me quedé

bloqueado, nunca llegué a pensar que el efecto que me hicieron

esas tres cervezas me fueran a llevar a la situación de aquel momento.

Después de procesar todo le pedí un tiempo para tomar la decisión,

ya que obviamente sabía que no era lo más leal vender la dura historia de

alguien con quien he compartido amistad durante toda mi vida.


Durante esos días estuve constantemente dándole vueltas al

tema. En algunos momentos me salía el impulso de llamar

y aceptar el dinero, pero en otros momentos mi cabeza se llenaba de

pensamientos negativos. Tras mucho pensarlo llegué a la

conclusión de que debía hablarlo con mi mejor amiga

y contarle todo lo que pasó aquel día. 

En un primer momento el ambiente era algo tenso, pero con el tiempo fue

entendiendo la situación en la que estaba aquel día. Al final me dijo que ella

no quería influir en mi decisión y que si realmente necesitaba ese dinero

aceptase la oferta.


Yo realmente no tenía una necesidad excesiva a pesar

de que algo más de dinero nunca viene mal. Por eso decidí contarle toda

la historia al chico que había escrito el guión. Él entendió todo y me propuso

quedar conmigo y con mi amiga. En esa reunión nos dijo que en caso de

aceptar la oferta, había decidido que el dinero lo iba a repartir entre

nosotros 3. Mi amiga decidió aceptar tras leer el guión y finalmente la

película tuvo un éxito increíble.

Dinero o amistad

Si me pasara a mí, no aceptaría el dinero sin antes reflexionar profundamente. La historia no me pertenece; me la contó alguien que confiaba en mí en un momento de dolor enorme. Aunque yo no haya escrito el guion ni inventado nada, beneficiarme de eso me haría sentir que he traicionado esa confianza. No es solo una cuestión de moral, sino de cómo quiero vivir con mis decisiones y con la responsabilidad sobre lo que comparto.


Además, se lo contaría a mi amiga. Sé que podría dolerle y que tal vez se enfadaría, pero ocultárselo sería seguir decidiendo por ella sobre algo que le pertenece. Lo correcto sería explicarle lo que pasó, cómo la historia terminó en manos de otra persona y que yo no tengo control sobre lo que hizo, pero que antes de tomar cualquier decisión quería que ella lo supiera. Darle la oportunidad de opinar le devuelve la agencia sobre su propia vida y su dolor.


Si ella decidiera que no quiere que se use la historia ni que nadie gane dinero con ella, yo renunciaría a cualquier beneficio. Y si, por el contrario, me dijera que le parece bien o incluso que quiere parte del dinero, entonces aceptar algo sería una forma de reparar y no de aprovecharme. Creo que en la vida hay situaciones en las que el dinero pierde peso frente a la lealtad y la conciencia. A veces, lo más difícil y doloroso es también lo correcto.


En resumen, para mí lo importante sería no traicionar la confianza de quien me confió algo tan íntimo y asegurarme de actuar con transparencia, aunque eso implique renunciar a algo tentador como un millón de euros. La tranquilidad de conciencia vale mucho más.

Dinero o amistad

 Después de leer esta historia, me he quedado pensando, pues la situación en un primer instante no me ha parecido tan complicada. Es verdad; me ofrecen un millón de euros, pero ¿qué es ese dinero frente a mi amistad?

No puedo negar, que al oír esa propuesta, seguramente en un primer momento me lo plantearía. Es difícil decir que no a un millón de euros supongo. Yo creo que le pediría a este chico que me dejara pensarlo, y en frío, al sopesar todas las consecuencias, diría que no a la oferta. 

Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y que si realmente me encontrara en esta situación, la cosa sería más difícil, pero no podemos olvidar que hablamos de mi amiga. Hablamos de esa persona que confió en mi para contarme esa historia que le destrozaba por dentro, historia que me contó entre lágrimas, que había destrozado a su familia y la relación con su padre. Por mucho tiempo que hubiera pasado, hay cosas que duelen siempre, y no creo que ni me hiciera falta preguntarle a mi amiga para saber que probablemente la destrozaría de nuevo. Ver como han vuelto su historia en una película para el entretenimiento de otras personas no sería algo que por lo menos a mi me gustase.

A pesar de todo, al ser algo en lo que está directamente involucrada, creo que antes de decir un rotundo no, lo tendría que hablar con ella. Quien sabe, quizás ella lo vea de un modo que yo no. Eso si, yo no sería la que reciba el dinero, sino mi amiga. Yo no fui la que vivió todo, la que sufrió, y yo no fui la de la historia, por lo que no debería ser yo quien gane dinero a costa de contar la historia de otros. Lo único que me quedaría sería estar ahí para mi amiga diga que sí a hacer la película, o diga que no.

Dinero o amistad

 Este dilema es muy complicado porque mezcla un error del pasado con una oportunidad que te cambia la vida. Sin embargo, tengo claro que no aceptaría el dinero y tampoco se lo contaría a mi amiga.

En primer lugar, aunque en aquel momento hablé de más por las cervezas y sin dar nombres, aceptar el dinero ahora sería como ponerle precio a la confianza de mi amiga. Ella me contó lo de su padre para desahogarse de un trauma enorme, no para que yo acabara ganando dinero con su desgracia. Si acepto esa parte del millón de euros, estaría participando directamente en la venta de su privacidad, y creo que mi conciencia vale mucho más que cualquier cifra.

En segundo lugar, decidir si contárselo a ella es casi peor. Creo que decirle la verdad ahora solo serviría para destrozarla. Ya ha pasado por la muerte de su padre y por el peso de saber lo que él hizo; enterarse de que su historia va a ser un guion y que yo fui quien lo filtró le causaría un dolor innecesario. A veces, ser "sincera" en estas condiciones es un acto de egoísmo para aliviar nuestra culpa. Prefiero cargar yo con el secreto y el remordimiento antes que hundirla a ella de nuevo.


el dinero aceptar o no

La situación podría generar un debate moral, sin embargo, hay un factor clave a considerar: tomes la decisión que tomes el resultado no va a variar. El guión va a ser vendido y la producción va a ser realizada. Esto, para mí, reduce el debate sobre si aceptar o no el dinero, decantándolo por la obtención del mismo, además, un hecho importante a añadir, es que la persona que te va a dar el dinero no tiene ninguna obligación de hacerlo, y sumándole el hecho de que llevas mínimo un año sin verle decanta bastante la decisión a mi juicio. Es decir, si obtenerlo o no no provocará ninguna consecuencia en la producción, sería una muy buena decisión aceptarlo.

Aquí empieza verdaderamente la cuestión, si elijes no compartir esto con la amiga y o si se lo cuentas. Partimos de un escenario en el cuál la amiga cree que es un secreto y que por consecuente no lo has revelado a nadie, cosa la cuál desde hace un año se rompió. Esto significa que el hecho de revelárselo a ella indica que ya hace mucho fuiste contando la delicada y sentimental cuestión. En caso de que lo sucedido sea contado, quizás provocaría una exigencia de dinero, debido a que te has lucrado con su historia. Entonces si acaba uno contándoselo a la amiga, ella se haría la idea de que vas contando por ahí las cosas privadas que te dice y que encima has ganado dinero al respecto, sumado al hecho de tener que darle una parte.

Por otro lado, si uno no dice nada no sucedería ninguna consecuencia y todo seguiría igual, excepto que se entere, y la forma mas plausible de ello es que ella o alguien de su entorno relacionaran la obra, ya terminada y distribuida con la situación, y he de decir aquí que esto es algo muy improbable por no decir imposible.

En primer lugar, salvo que se convierta en un gran éxito no tiene porque enterarse de la existencia de la misma, de entre el mar que supone el catálogo de películas y series de todas las plataformas es complicado que sin hacerse muy conocida logre ella encontrarla, verla y relacionarla. En segundo lugar, no se dieron nombres, eso conlleva que todos los personajes que aparecieran, tendrían tanto apariencia, nombre, gustos y formas de ser distintas a la historia de la cual se basa. Y el tercero, es que a la hora de realizar un guion este se adapta en favor de lo que se busque trasmitir, y sufre importantes modificaciones en favor de ciertos valores, de mostrar lo políticamente correcto, para adaptarlo al formato, para hacer la trama mas dinámica o según lo que se busque, lo cual supone un grado de modificación de lo planteado originalmente muy grande.

Por todo lo dicho anteriormente, creo que conviene por mucho aceptar el dinero y guardarte esto para uno mismo y no contárselo a la amiga.

Dinero o amistad

 Contárselo a mi amiga

Sí, se lo contaría, aunque supiera que la conversación podría romper la amistad para siempre.

Esperaría a que pasaran unos meses desde la venta, para que el primer impacto del duelo hubiera perdido algo de filo.

Le diría toda la verdad: cómo se me escapó la historia una noche de cervezas, quién es el chico, qué ha hecho con ella y cuánto dinero hay encima de la mesa.

Le ofrecería el grueso del dinero que me toque (quizá el 70-80 %) como compensación mínima por haber violado su confianza.

No lo presentaría como un regalo ni como justicia, sino como lo más parecido a una reparación que soy capaz de ofrecerle.

Le diría que entiendo si me odia, si me bloquea o si nunca más quiere volver a verme.

También le diría que, aunque suene hipócrita, creo que ella merece decidir qué hacer con esa plataforma, con el guion y con la exposición que pueda venir.

Si quisiera, podría intentar parar el proyecto, denunciarlo por vulneración de intimidad o simplemente aceptar el dinero y desaparecer un tiempo.

Lo más probable es que llore, me insulte y me eche de su vida durante años.

Y aun así, creo que callármelo sería mucho peor: convertiría su dolor en secreto mío y en negocio nuestro, y eso sí que sería imperdonable.

Dinero o amistad

Quedé con una amiga un mes después de que muriera su padre. Nos sentamos en un bar tranquilo. Ella estaba muy mal y necesitaba hablar. Me contó una historia que me dejó helado. Su padre había sido el autor de un atropello mortal a un niño en la ciudad. Se había dado a la fuga. El caso había salido en todas las noticias y había conmocionado a todo el mundo. Yo nunca imaginé que ese hombre fuera su padre. Mi amiga me dijo que ese hecho rompió a su familia. Hubo peleas, silencios largos y mucho miedo. Su padre vivió sus últimos años lleno de culpa. Según ella, murió de una forma muy tormentosa, sin paz. Me lo contó llorando, para liberarse. Yo solo pude escuchar y abrazarla. Salí de allí muy tocado. Esa misma noche quedé con un chico para ir  a tomar unas cervezas. A la tercera que me tomé, yo seguía pensando en la historia. Sin dar nombres ni detalles, le conté lo que me había dicho mi amiga. Él escuchó con mucha atención, pero después de eso no volvimos a vernos. Un año más tarde, ese chico me llamó. Me dijo que se acordaba de la historia que le conté. Me confesó que la había convertido en un guion y que una plataforma quería comprarlo. Le ofrecían un millón de euros. Me dijo que quería darme parte del dinero, porque la historia había salido de mí. Me quedé en shock. No supe qué decir. Pensé en mi amiga. Pensé en su dolor. Decidí no aceptar el dinero porque sentía que no me pertenecía. Al día siguiente, quedé con mi amiga y se lo conté todo. Ella se quedó en silencio y después me dijo que agradecía mi sinceridad. No fue fácil, pero creo que hice lo correcto.


Dinero o amistad

No aceptaría el dinero.

Para mi amiga el crimen de su padre fue una experiencia traumática, que contaminó todas sus relaciones y que le dejó sintiéndose culpable y avergonzada. Que algo así se haga publico causaría mucho daño. 

Es algo que ya hemos visto ocurrir en muchos otros casos de crímenes reales siendo usados para crear series o películas. Los directores suelen incluir el máximo número de detalles morbosos y grotescos posibles, aunque tengan que inventárselos, porque es lo que vende. Cuando se publican, todo el mundo opina, a menudo olvidándose de que la película trata de personas reales. Además, todo el mundo quiere conocer a los protagonistas de la historia original, llegando a acosar a estas personas. El resultado es que el director y los actores se lucran y ganan premios y las víctimas lo pasan mal. 

Sin embargo, no está en mi poder evitar que la película se haga. Lo que puedo hacer es renunciar al dinero y, a cambio, pedir que se edite el guion para ser lo más respetuoso posible con mi amiga y proteger su privacidad. 
Lo hablaría con ella, explicándole que cuando se lo conté a este chico no imaginaba que podría convertirlo en un guión y ofreciéndole ayudar a negociar con él. 

Es decisión de mi amiga si quiere llevarse todo el dinero, usarlo para pedir respeto y privacidad o ir a un juez para intentar que prohiba que se produzca la película.

De saber que el chico haría una película con la historia, nunca la habría contado. Por lo tanto, rechazar el dinero es una forma de rectificar ese error.

¿Dinero o amistad?

  El otro día estaba sentada en mi sofá viendo una película cuando de repente recibí  una llamada inesperada. Era Andoni, un chico con el cual había quedado una noche hace ya más de un año. Resulta que en esa quedada le había contado la historia de mi amiga Laura pero obviamente sin detallar que era ella. La cosa es que me dijo que aquella historia la había convertido en un guion y que se la iba a vender a una plataforma. Él me ofreció una gran cantidad de dinero. 

Yo me quede sin palabras, no daba crédito a lo que mis oídos estaban escuchando. Inmediatamente  volví al momento en el que Laura me había contado su historia con tanto dolor y unas lágrimas en los ojos que no paraban de resbalar por su rostro a medida que narraba ese suceso. Después volví a la realidad y le dije a Andoni que no, que no quería nada de dinero y que le volvería a llamar en unos días. Me quedé un rato sentada en el sofá reflexionando acerca de lo que acababa de suceder y sin duda había hecho lo correcto. 

Aceptar ese dinero no solo significaba traicionar mi amistad con Laura sino que también sería una falta de respeto hacia ella y toda su familia a pesar de no haber concretado su nombre. Laura siempre ha estado ahí cuando más la he necesitado. Me ha apoyado en diversos momentos de dificultad a lo largo de  mi vida y no me parecía justo aceptar aquel dinero. Además aceptar ese dinero era ir en contra de mis valores como persona los cuales iban por encima de todo aquello. 

Al día siguiente quedé con Laura y le conté lo sucedido. Ella se quedó muda, como si hubiera visto un fantasma o algo por el estilo. Por supuesto le pedí perdón por haber contado su historia sin su permiso y decidimos llamar a Andoni juntas. Tras una dura y emotiva charla con Andoni nos aseguró que él no iba a vender esa historia a ninguna plataforma. Al final aquel secreto se quedó entre nosotros tres.

¿Dinero o amistad?

Me parece sorprendente que una amiga cuente algo tan traumático para ella y su familia, y que haya alguien capaz de contárselo a alguien que solo conoce de un día. La confianza que tu amiga ha puesto en ti al contártelo es enorme, y es algo muy delicado, porque estás manejando una historia que no es tuya y que podría afectarla de muchas maneras si se hace pública. Pero bueno, lo hecho, hecho está y no hay manera de retroceder en lo que ya se ha dicho. Entonces, ¿qué hacer con la oferta? Antes de decir que sí, yo tendría en cuenta las siguientes condiciones:


Primero, preguntarle a mi amiga. Le diría al chico que no puedo darle una respuesta en ese momento, para no solo reflexionarlo por mí misma, sino también para preguntarle a mi amiga qué opina. No aceptaría el proyecto sin que ella me diera el visto bueno. Imagina que yo no le digo nada, un día va a ver una película o serie y ve su historia. La culpa que sentiría sería horrible. Eso sí, si de primeras me dice que no, intentaría convencerle. Le diría que es una oportunidad única y que, si quiere, le daría parte del dinero. Si aún así me dice que no, no lo aceptaría.


Segundo, los cambios que mi amiga quiera hacer al guión o a la historia deben ser aceptados, ya que en el fondo es la historia de su familia. Antes de vender el guión a alguna plataforma, en el contrato tiene que establecerse que cualquier cosa que incomode a mi amiga será retirada y no se mostrará al público. Además, me aseguraré de estar presente en todo el proceso de revisión y aprobación de lo que se vaya a publicar, para que no haya sorpresas ni malentendidos.


En conclusión, aceptar el dinero solo tendría sentido si mi amiga estuviera de acuerdo y si su historia se respeta completamente. Si no tengo su permiso o no hay garantías de que se cuide su privacidad, cualquier dinero no valdría nada en comparación con la ética y la lealtad que le debo. Al final, la confianza y proteger a alguien que confió en mí es mucho más importante que cualquier oportunidad de ganar dinero; así, solo podría sentirme tranquila con mi decisión y mantener nuestra amistad intacta.


¿Dinero o amistad?

Cuando recibí la llamada de Mikel me quedé sorprendida. Llevábamos más de un año sin saber nada el uno del otro y nunca hubiera esperado que me llamaría por algo así.

Resulta que una plataforma cinematográfica le ha ofrecido 1 millón de euros por su guion, que narra concretamente aquella historia que le conté aquel día de vulnerabilidad. Me ofreció también parte del dinero. 

Nada más escuchar sus palabras no pude evitar pensar en María, mi mejor amiga que tan mal lo ha pasado por lo ocurrido con su padre. Recuerdo lo destrozada que estaba hace un año, cuando me contó que su padre fue el culpable de aquel atropello, y lo mucho que perjudicó eso a su relación con él. María lo ha estado pasando verdaderamente mal este año. No había podido despedirse de su padre ni haber compartido con él momentos importantes de su vida. El tema de su padre era una herida aún sin cicatrizar en la familia de María.  

Inmediatamente tomé una decisión. No podía aceptar el dinero. Eso supondría traicionar a mi mejor amiga, esa persona que siempre está a mi lado cuando la necesito y que tanto me enseña en la vida. Aceptar ese dinero iría en contra de mis valores como persona. Estaría aprovechándome del dolor de no solo la familia de mi amiga, sino también del de la familia del niño atropellado. 

Evidentemente quedé con María para contarle lo ocurrido. Le expliqué que en ningún momento desvelé nombres, y que simplemente necesitaba hablar con alguien lo que me contó ese día. María lo entendió, sabía que yo nunca la traicionaría por algo así. Le ofrecí el número de Mikel para que hablase con él y le explicase la situación. 

Mikel finalmente descartó la idea. Empatizó con María y rechazó la oferta de la plataforma. Esta movida me ha hecho pensar en lo importante que es la amistad y los valores, y que el dinero, a pesar de ser un factor importante, no lo es todo. 

¿Dinero o amistad?

Aunque la oferta de recibir tanto dinero solo por haber contado una historia que no es ni mía puede resultar tentador, priorizaría la amistad y el respeto que le tengo a mi amiga. Por tanto vería necesario pedirle a ese chico el guión para ver en que tono esta escrito, es decir, si en su guion se guarda respeto por la situación tan compleja que a día de hoy seguirá afectando no solo a mi amiga si no también a la familia de la víctima de ese trágico accidente.


Después de leerlo, independientemente de si este de acuerdo o no se lo contaría a mi amiga. Si me parece ofensivo descartaría totalmente la idea de recibir dinero y sino es ofensivo le preguntaría a mi amiga que le parece, si ella está de acuerdo le ofrecería gran parte del dinero del que el chico me ofrece, ya que no veo justo lucrarme de contar una historia que otra persona me ha contado y confiado a mi. Le parezca bien o mal a mi amiga le pediría disculpas por haber contado su historia sin su consentimiento, ya que aunque pueda acabar todo bien podría no haber sido a si y hubiese sido mi responsabilidad.

sábado, 10 de enero de 2026

¿Dinero o amistad?

Hace algo más de un año una amiga me contó que había fallecido su padre, el cual cometió un hecho que hizo mucho daño, ya que mató a un niño en la ciudad mientras conducía. Mi amiga me contó que después de que aquello sucediera su padre se marchó y que toda esa situación había destrozado a la familia e hizo que el final fuera tormentoso. Esa misma noche quedé con un chico que me gustaba y le conté toda la historia sin mencionar quién era mi amiga, para que quedase en anonimato, ya que el mundo es un pañuelo y esta historia le estaba causando mucho daño, lo que no me esperaba era lo que ocurrió después.

Al de un año él volvió a llamarme, comentándome que había escrito sobre esa historia y que quería publicarla en una plataforma. Me dijo que le ofrecían un millón de euros que podría compartir conmigo si yo estaba dispuesta y, después de estar dándole vueltas tomé una decisión, ya que este era un tema delicado en el cual había que tener en cuenta varias cosas importantes.

En primer lugar, si le contase a mi amiga que su historia se la conté a este chico quizás se molestaría, aunque cuando se la conté a él no mencioné en ningún momento quién era mi amiga. Además, si la historia de este hombre que se dio a la fuga causó mucha controversia y acabó enterándose todo el mundo, lo único que pudo ser impactante tanto para mí como para el chico es que alguien tan cercano fuera familiar de ese hombre. Así que, como solución llamaría a mi amiga para contarle la situación lo más sincera posible.

En segundo lugar, suponiendo que mi amiga entendiese mi situación y me dijese que no le importaría que su historia se publicase, escribiría al chico diciéndole que puede publicar su escrito y compartir parte del dinero conmigo. Sí que es verdad que al principio me extrañó que quisiera compartirlo, ya que lo único que hice fue contarle una historia y que él quisiera escribir sobre ello fue decisión suya, pero por supuesto no iba a desaprovechar esa oportunidad y no le dije nada. Que quisiera compartir ese dinero conmigo era una oportunidad inigualable de las que no se presentan todos los días.

En conclusión, pese a tener al ángel y al demonio a cada lado, si llamase a mi amiga, y después de ser totalmente honesta, ella me dijese con firmeza que no querría que su historia se hiciese pública, la situación cambiaría. Tendría que hacerme responsable, por supuesto, de haberme ido de la lengua. Ella confió en mí, y que yo la traicionase de esa manera sería de mala persona, por lo que, tendría que hacerme responsable de mis actos y por supuesto respetar su decisión, ya que las cosas importantes como la amistad, el respeto y la confianza no se compran con dinero.

¿Dinero o amistad?

Cuando Javier me lo contó me quedé totalmente sorprendida, y también me enfadé al mismo tiempo. Yo ya había borrado de mi cabeza a aquel chico que había desaparecido durante tanto tiempo sin dar ninguna explicación y ni me acordaba que le había contado la historia de mi amiga.  No me llamaba para decirme como me parecía, sino que ya por adelantado había decidido materializar en película una historia ajena sin contar con el protagonista o sus allegados y venderla. La verdad es que se trataba de muchísimo dinero y mi cabeza me pedía darle una vuelta al asunto. Si la película se hacía y tenía éxito, seguramente la gente de la ciudad la vería y podría asociar que era la historia que había sucedido allí, se volvería a revivir algo que conmocionó tanto a la gente y a su familia o simplemente podría ser algo que se le ha ocurrido a alguien y lamentablemente ocurre mas veces de lo que pensamos. En cualquier caso, le pedí al chico un par de días para asimilar lo que me acababa de contar y darle una respuesta. Llamé a mi amiga y quedé con ella para pedirle perdón por contar su historia y hablar sobre lo que deberíamos hacer, la opción de quedarnos con el dinero me parecía una idea muy atractiva pero lo mejor era analizar muy bien los pros y los contras.  Yo me sentía fatal porque la combinación de tres cervezas y un chico que me gustaba me habían hecho contar su historia, nunca imaginé que aquella conversación podría salir de entre nosotros dos y mucho menos hacerse pública. Mi amiga lo entendió perfectamente y al final decidimos quedar con el chico y pedirle que nos contara el guion para poder tomar una decisión y quizá tener alguna opción de modificarlo si algo le hacía sentirse mal.

¿Dinero o amistad?

 Cuando lo pienso bien, la solución no va del dinero. Un millón de euros suena increíble, te cambia la vida. Pero también, si sabes de dónde sale, te puede generar un sentimiento de culpa que te dure toda la vida. Yo no diría que sí al momento, ni loca.  

Lo primero que haría sería hablar con mi amiga.
No solo para pedirle permiso, sino porque se lo merece. Se lo contaría claro, sin rodeos.
“Conté tu historia una noche, sin decir quién eras. Ahora una persona lo ha convertido en un guion”. La dejaría hablar y en un principio no le diría lo del dinero para no condicionar su decisión .
Aunque su reacción no sea buena y se enfade tiene todo el derecho de saberlo, y yo tengo que pagar por haberme ido de la lengua en mi pasado. Si ella me dice que no quiere saber nada de eso, la decisión es fácil: no acepto el dinero. Porque ganar dinero a costa del trauma de alguien que aprecias, no compensa. Pero si me dice que le da igual o que incluso le parece bien, entonces sí lo aceptaría y por supuesto compartiría el dinero con ella.
No para sentirme buena persona, sino para que no sea algo sucio. 

La solución no es elegir entre dinero o moral.
La solución es no hacerlo a escondidas.
Si estabas ahí escuchando, te toca ser responsable. Yo prefiero dormir tranquila
antes que forrarme
sabiendo que hice daño a alguien que aprecio y que confió en mí.


¿Dinero o amistad?

 Lo primero de todo, tengo claro que al recibir la llamada, no le daría ninguna respuesta en ese momento. Una decisión tan importante no se puede tomar a la ligera, y sobre todo, cuando no me involucra solo a mi. Probablemente le pediría unos días para tomar la decisión, y durante ese tiempo, lo más seguro es que no me quitase la idea de la cabeza. Al final, la culpa podría conmigo y terminaría contándole todo a mi amiga.

Empezaría disculpándome, y luego le daría todos los detalles de lo ocurrido. Una vez en ese punto ya no hay nada más en mi mago. Si mi amiga se enfadase conmigo estaría en todo su derecho, y por supuesto, yo haría todo lo posible por frenar el proyecto. 

En caso de que mi amiga me personase, dejaría en sus manos la decisión de que hacer: si aceptar el dinero, o si ayudarme a convencer al escritor del guion de que no lleve el proyecto adelante. Si por algún casual mi amiga hubiese superado la situación que tenía en la familia y decidiese aceptar el dinero, obviamente le ofrecería a ella la mayor parte, ya que como he dicho antes, esta es su historia. 

Por eso, en cualquier caso, considero que al no ser una historia mía, sino el producto de un error que cometí en el pasado, no es justo que sea una decisión individualmente mía. Por eso, creo que la única decisión acertada es sincerarme con mi amiga y hacer frente a las posibles consecuencias.


viernes, 9 de enero de 2026

¿Dinero amistad ?

No acepto el dinero, al menos no así, no sin antes enfrentar lo que significa. Porque aunque no fui yo quien vivió la historia, ni quien la protagonizó, fui el eslabón que la sacó del lugar seguro de una confidencia. Aquella noche no hablé por maldad ni por ambición; hablé por torpeza, por impacto, por la necesidad de casi física de soltar algo que me estaba pesando demasiado. Pero eso no me absuelve. 


Cuando él me llama un año después y me dice que ha convertido aquella historia en un guion, siento primero vértigo, luego culpa, y finalmente una tristeza muy concreta; la de haber traicionado algo sagrado sin haberlo querido. Que haya dinero de por medio no lo hace mejor; al contrario, lo vuelve obsceno. No es mi dolor el que se está monetizando, y aceptar una parte sería legitimar que aquella confesión tenía dueña compartida. No lo tenía. Nunca lo tuvo. 


Por ello, sí, se lo cuento a mi amiga. No porque crea que vaya a entenderlo, ni porque espere su perdón, sino porque es la única manera de devolverle algo de la dignidad que le quité sin saberlo. Se lo cuento con miedo, sabiendo que quizá pierda su amistad para siempre, pero aceptando que hay silencios que solo sirven para proteger al que calla. Y yo ya me protegí bastante aquella noche. 


No sé qué hará ella con esa información. No sé si me odiará. Lo único que sé es que no quiero convertirme en alguien que se beneficia de la desgracia ajena ni en alguien que confunde una historia personal con un simple cotilleo. 

¿Dinero o amistad?

Al recibir la llamada, mi primera reacción fue de asombro. No esperaba saber nada más de ese chico después de un año, y mucho menos por este motivo.

Se me pasaron muchos pensamientos por la cabeza. Por un lado, nunca me imaginaría que aquel chico recordaría cada detalle de la historia que le conté, simplemente para desahogarme. Por otro lado, sentí miedo porque me contactó por un tema muy delicado, que no solo me involucra a mí.

Después de unos segundos en silencio, sin saber que responder, colgué el teléfono y dediqué un rato a pensar sobre todo lo ocurrido. Fue entonces cuando me dí cuenta de la gravedad del tema. No era solo una historia que él quisiera convertir en guión, sino un caso real, que implicaba tanto a la familia del niño fallecido como a mi mejor amiga (y a su familia). Si se llegaba a saber que fui yo quien habló con el chico, ambas partes involucradas podrían pedir responsabilidades por vía judicial.

Teniendo todo esto en cuenta, tomé decididamente una decisión: rechacé la oferta económica y decidí que iba a contarle lo ocurrido a mi amiga, para que su familia pudiera asesorarse con abogados y valorar cómo actuar. Sentí que esta era la decisión correcta, ya que mi mejor amiga me había ayudado en los momentos más difíciles y no podía fallarle. Asimismo, me tranquilicé pensando que, aunque yo le había contado la historia a aquel chico, también pudo enterarse por otros medios ya que fue un tema que conmocionó a toda una ciudad, y además, en ningún momento había desvelado nombres ni identificado a mi amiga. 

Todo esto me hizo aprender que este tipo de historias, aunque sean públicas, no nos pertenecen


miércoles, 7 de enero de 2026

¿Dinero o amistad?

 Creo sinceramente que la decisión más sensata en este caso es aceptar el dinero y mantener el secreto. La verdad es que me siento bastante mal conmigo misma porque sé que metí la pata hasta el fondo. Fui una bocas por contar algo tan íntimo solo por el tonteo de una noche y no tengo ninguna excusa para eso, me porté como una mala amiga. Pero siendo realista, ahora ya ha pasado un año y el daño está hecho. Ese chico ya ha vendido la historia y se va a grabar sí o sí, así que rechazar el dinero ahora no va a arreglar nada ni va a hacer que la película desaparezca. Solo serviría para castigarme a mí, pero no ayudaría a mi amiga en absoluto.

Además, creo que decírselo ahora sería casi peor. Si voy y se lo cuento, lo único que conseguiría es destrozarla otra vez y que se sienta traicionada por alguien en quien confiaba. A veces pensamos que ser sinceros es lo mejor, pero en este caso creo que sería egoísta por mi parte soltarle esa bomba solo para limpiar mi conciencia y sentirme menos culpable. Prefiero cargar yo con el peso del secreto y dejar que ella siga con su vida tranquila, en vez de hundirla otra vez con una historia que ya no tiene vuelta atrás.

Al final, no quiero remover el pasado porque solo traería más problemas y dolor innecesario. Me quedaría con el dinero aunque me sienta fatal por momentos, porque no puedo volver atrás y cerrar la boca. Es una situación muy fea y sé que no he estado a la altura, pero prefiero el silencio y que ella no sufra más a ser "sincero" y reventarle la vida por un error que cometí hace un año.

Dinero o amistad?

 Que situación tan difícil. ¿Coger el dinero? ¿Rechazarlo y apoyar a mi amiga? Obviamente lo moralmente correcto sería no aceptar el dinero y hablar con ella para contárselo y hacer algo al respecto, pero es muy difícil poder decir a ciencia cierta lo que haría. En un supuesto, estoy casi segura de que no aceptaría el trato y haría lo correcto. Pero, ¿qué hacer cuando tienes un pastizal en la palma de tu mano? Ese dinero me podría pagar la carrera, un viaje a Tailandia o un trasplante capilar a mi padre.

Creo que hay pocos humanos capaces de aguantar esa tentación, además, siendo realista, al chico nunca se le dijo el nombre de mi amiga. Por lo que no se estaría revelando su identidad con una película, ¿no? Claro está, que todo el pueblo al verla sabría de quien trata. Quien sabe si la criticaron  por pensar que está monetizando un hecho tan horrible.

Luego entraría otro factor en juego, en lo que piensa todo el mundo involuntariamente cuando tiene que replantearse si traicionar a una persona¿éramos realmente tan amigas? ¿Merece la pena dejar ir una oportunidad por alguien que seguramente cuando se entere de que lo he contado no me vuelva a hablar en su vida?

Pues si, seguramente si. Y sería genial hacer lo correcto y dejar que el poder de la amistad triunfara. Pero tristemente y siendo realista, no sé lo que haría. No quiero ser hipócrita, creo que hasta que no tienes la situación delante no se puede saber. Por eso quiero pensar que no lo haría, por que es bastante rastrero pero creo que el dinero corrompe y tienes que ser muy fuerte para no sucumbir a ello. Ojalá fuera mi caso, pero no lo sé.


domingo, 14 de diciembre de 2025

Bullying

 

He leído el contexto de la situación y la verdad, no he sabido muy bien cómo reaccionar. Creo que la mayoría de personas tienen muy clara su posición en contra del acoso escolar, pero eso no implica que tengan claro qué tipos de medidas hay que tomar en su contra. Yo soy una de esas personas. No puedo encontrar una sola razón que justifique el bullying hacia alguien. Entonces, ante esta situación de no saber qué responder a la entrada de blog de la semana, he recurrido a mi fuente más fiable: mi hermana Leire (13 años). Esta es la conclusión a la que hemos llegado entre las dos:


Si estás viendo una situación de bullying en clase, lo primero que habría que hacer es hablar con la persona acosada y validar sus sentimientos. También, recordarle que lo que está pasando no es su culpa, y que hay medios que pueden ayudarle (profesores, padres/madres, psicólogos…). Si el alumno por vergüenza o cualquier otra causa no habla con un adulto, somos nosotras, las espectadoras, las que debemos actuar. ¡Si no, nos convertimos en cómplices del bullying! Yo empezaría diciéndoselo a un profesor que crea que va a actuar (no necesariamente el tutor, sino uno en el que confíe). Si el colegio no hace nada, hay que hablar con los padres. Yo hablaría con mis padres para que se pongan en contacto con los padres de la persona acosada. Si nadie hace nada y el caso va a peor, consideraría seriamente ir a la policía como medida desesperada. Y por último, independiente de la gravedad a la que llegue el bullying, le recomendaría al acosado que acuda a un psicólogo o especialista en acoso escolar. Casos como estos, aunque desde fuera parezcan superficiales e insignificantes, pueden afectar a las personas más adelante en sus vidas. 


Y a los acosados, hacerles darse cuenta de lo que están haciendo. Como manera de que vean lo que han hecho, por ejemplo, propondría escribir una redacción respondiendo a la pregunta: ¿cómo te sentirías si esto se lo hacen a tu hermana, primo…? Además de darles un serio aviso sobre lo que pasaría si esas conductas continúan. En el caso de que continuaran, una expulsión del colegio me parecería adecuada, porque yo considero que el bullying es inadmisible.


Bullying

 Lo que le ha pasado a Andoni es muy lamentable por parte de sus compañeros, y como chaval, es una situación muy dolorosa y difícil de abordar. Yo le diría a Andoni que esas personas simplemente no poseen ni una pizca de decencia, y que el valor de él mismo no se basa en la opinión de ellos. Además, le diría que la próxima vez que vea alguna nota de ese estilo o cualquier cosa sospechosa, que tenga más cuidado porque podría ser una mala broma por parte de sus compañeros. Lo más importante que debe hacer Andoni en esta situación es avisar a sus padres y también a sus maestros, pues así recibiría el apoyo necesario en esa situación, porque si se lo guarda para el mismo, sufrirá mucho más.

Está claro que la actitud de los compañeros es inaceptable, y por tanto, debe haber una intervención por parte de su escuela. Hay que enseñar a los jóvenes que el acoso no es una simple broma, sino una forma de violencia que arruina la vida de quien lo padece. Estaría bien que los maestros enseñen sobre la empatía a los demás, y si no, recurrir a sanciones para que los compañeros entiendan la consecuencias de sus actos. Andoni no tiene la culpa de lo que le ocurrió, pues él no le ha hecho nada malo a nadie. Lamentablemente, sus compañeros creen que tienen derecho a burlarse de los demás porque el simple hecho de que les hace gracia, y es por eso que necesitan una lección que no olviden, pues no creo que ellos les agradaría estar en los zapatos de una víctima de acoso.

Bullying

Es decepcionante saber que situaciones tan desagradables como esta suceden a diario en casi todos los colegios de España. Y es que estamos en una sociedad que ha normalizado que existan sistemas jerárquicos en chavales de incluso 6 años. La necesidad que tienen algunos niños de menospreciar a otros suele partir de la inseguridad de ellos mismos o de la inconsciencia, debido a unos padres que no han sabido educarles correctamente.


Por tanto, creo que ya es hora de dejar de blanquear a los niños con las típicas frases de “son solo niños” o “cuando crezcan ya se les pasará” , porque no, no se les pasará, sino que crecerán y lo tendrán tan normalizado que ya no serán capaces de ver la gravedad del asunto. 


No, no voy a decir que a estos niños haya que educarlos con mano dura, porque esa no es la solución ni mucho menos. De hecho muchos niños que son maltratados en casa luego han imitado los comportamientos de sus padres en el colegio. 


Creo que habría que centrarse en la necesidad que tiene el agresor de hacerle la vida imposible al otro niño, de donde parte el odio. Porque a veces los agresores pueden ser víctimas de otros o incluso de sí mismos. Y no busco victimizarlos ni mucho menos, cobarde me parece el que hace sufrir a otro por no afrontar su propio sufrimiento. Pero considero importante que reciban terapia no solo las víctimas sino también los agresores, porque igual así se puede dar fin al comportamiento del agresor.


Soy consciente de que ese es el plan idílico, que existe gente mala que no está dispuesta a cambiar y que disfruta haciendo sufrir. A esa gente directamente lo mínimo me parecería expulsarlos, no cambiarlos de clase, porque eso no cambia absolutamente nada. El colegio y todos debemos apoyar a la víctima porque sino nos convertimos en agresores también, no valen las soluciones simples, porque es un tema muy complejo que se ha llevado muchas vidas por delante. Lo que no debe suceder es que los colegios permitan que la víctima se cambie de colegio sin antes haber echado a sus agresores. Es decir, no hagamos una sociedad en la que parezca que la víctima es la que debe cambiar. 


Bullying

 En primer lugar, si Andoni me contara lo que le ha ocurrido, intentaría ayudarle a ver la situación con perspectiva. A todos nos ha pasado alguna vez. Hemos vivido momentos de vergüenza que parecían imposibles de olvidar. Sin embargo, con el paso del tiempo, la gente acaba olvidándolos.

No obstante, el verdadero problema de Andoni no es un hecho puntual. Al contrario, se trata de una situación que se prolonga desde hace meses. Por ello, es fundamental que comprenda que lo que le ocurre no define quién es. En realidad, el acoso tiene más que ver con la personalidad de quienes lo ejercen. Si no se metieran con él, lo harían con otra persona.

Además, considero importante que se centre en rodearse de personas que le hagan sentir seguro y valorado. Personas que le apoyen y le protejan. Por desgracia, no siempre es posible cambiar la actitud de quienes acosan. Por tanto, aunque no sea justo, Andoni debería intentar que la situación le afecte lo menos posible.

Por otra parte, si le resultara imposible integrarse en su centro educativo, cambiar de colegio podría ser una opción. En Bachillerato suele incorporarse gente nueva, por lo que no estaría solo. En algunos casos, se crean dinámicas muy difíciles de romper. Entonces, cambiar de entorno se convierte en la única salida.

Finalmente, en cuanto a las sanciones contra el acoso escolar, no tengo claro cuál es la mejor solución. Hasta ahora, lo más habitual han sido los partes disciplinarios o las expulsiones temporales. Sin embargo, no creo que estas medidas sean realmente eficaces. En mi opinión, la clave para erradicar el bullying está en la prevención. Es necesario hablar del tema antes de que ocurra y contar con profesores atentos a cualquier señal. Solo así se puede actuar a tiempo y cortar el problema de raíz, ya que una vez establecido resulta muy difícil de solucionar.

Bullying

Por desgracia, el bullying es algo que nos ha acompañado y nos va a acompañar siempre. Para los que hacen bullying, siempre hay una excusa perfecta para hacerlo. Esa es la realidad a la que nos enfrentamos. Para mí, el tema es cómo se gestiona el bullying desde casa y desde los colegios. En casa, los padres son los primeros responsables en educar a sus hijos en valores como el respeto, compañerismo, empatía… y demostrarlo con hechos. Esta sería la base y la teoría que ya sabemos que no siempre se cumple. Y en el colegio es donde se suelen producir las situaciones de bullying. Por eso los profesores deberían estar atentos a lo que pasa en sus clases para tratar de identificar las situaciones de bullying y tomar medidas lo antes posible. Pero, ¿qué pasa cuando un profesor no lo detecta o lo pasa por alto?

Aquí empieza el gran problema porque los niños normalmente no lo suelen decir ni en casa ni el colegio. Los padres muchas veces no ven las señales de alerta y los niños acaban cargando con una culpa que no es suya. Y es muy triste porque muchas veces estalla todo demasiado tarde y nos encontramos con jóvenes y adultos con traumas del bullying que han recibido en la niñez o en la adolescencia.

Viendo la situación de Andoni, le recomendaría que lo dijera tanto a sus padres como a su profesor de confianza. Aunque al alumno al que le hacen bullying no quiera preocupar a sus padres o sienta vergüenza por la situación que esta pasando, le recomendaría que hablara cuanto antes, que no sienta ni culpa ni que está acusando a otros por lo que están haciendo.

Una vez que haya podido hablarlo con sus padres y con los profesores, se debería activar el protocolo antibullying. En el protocolo se suele actuar apoyando a la víctima, dandole ayuda psicológica…. y eso está muy bien. Pero, en mi opinión, falta una actuación más dura y continuada hacia los alumnos que hacen bullying. A veces se nos olvida que el problema en origen lo tienen ellos y si no se toman medidas con estas personas, seguirán haciendo bullying a otros alumnos.

Bullying

Lo que le pasa a Andoni no es una simple broma ni una “cosa de chavales”. Es una humillación en público y una forma clara de acoso. Y lo primero que hay que dejar claro es esto: Andoni no ha hecho nada mal. Confiar, ilusionarse o mostrar sentimientos no es un error, es algo humano y normal.

A Andoni habría que decirle que no se enfrente a esto solo. Callarse o aguantar no lo hace más fuerte, solo hace que los que se ríen se sientan impunes y no reciban ningun castigo. Es importante que hable con alguien de confianza: un amigo, su familia o un profesor. Contar lo que ha pasado no es “chivarse”, es pedir ayuda cuando la necesitas.

También es clave que entienda que lo que ha ocurrido no define quién es ni cuánto vale. Que se rían de su físico o de que no sea popular no dice nada de él, pero sí dice mucho de la maldad de quienes necesitan burlarse para sentirse superiores. Andoni tiene derecho a estar tranquilo en clase y a no ser ridiculizado.

Aquí el centro educativo no puede mirar hacia otro lado. Este tipo de conductas no se corrigen solo con una charla sobre “portarse bien y ser buenas personas”. Se debe intervenir.

Primero, dejando claro que no son bromas. Cuando alguien se ríe del físico, manipula sentimientos o expone a otro delante de la clase, está dañando a una persona. Y eso debería tener consecuencias. Las sanciones escolares son necesarias, pero en muchos casos no son suficientes.

También hay que trabajar la empatía. Muchos de los que acosan no se paran a pensar en el impacto real de lo que hacen. Actividades de tutoría, mediación o reflexión pueden ayudar, siempre que se tomen en serio y no como un simple trámite.

Y, muy importante, hay que implicar al grupo. El acoso no lo realiza solo quien se burla, sino también quien ríe, graba o mira sin hacer nada. 

Bullying

 En muchos institutos hay alumnos que se meten con otros por su físico, por no ser populares o simplemente por diferenciarse del grupo. Estas bromas pueden parecer “inofensivas” para quien las hace, pero para quien las recibe son como un puñetazo al autoestima: duelen y hacen sentir solo. Y lo peor es que a veces ni sabes si puedes confiar en alguien o si todo era una broma… que al final no hace gracia.

Si me tocara aconsejar a Andoni, le diría que no se quede callado. Hablar con un profesor, tutor o familiar de confianza puede ser un primer paso vital. También sirve buscar apoyo entre amigos que respeten y valoren a la persona, o incluso llevar un registro de lo que ocurre, anotando fechas y nombres, para que haya pruebas si el acoso sigue. Y sí, ponerse firme y decir “esto me duele y no lo acepto” puede sonar difícil, pero a veces decirlo en voz alta es el primer paso para recuperar la confianza.

Los que hacen bromas o rumores también deberían aprender que sus acciones tienen consecuencias. Aquí el instituto puede intervenir con charlas, dinámicas de grupo o actividades que fomenten la empatía y la cooperación entre todos los alumnos. Al final, lo importante es que nadie se sienta invisible ni débil, y que se entienda que el respeto no es opcional: es básico para poder convivir. Porque, seamos sinceros, un poco de respeto y comprensión no cuesta nada… pero cambia mucho.

Bullying

 Después de leer la situación planteada, me he quedado totalmente en blanco. Creo que todos coincidimos con el rechazo hacia el bullying y la compasión hacia Andoni. A muchos se nos llena la boca de métodos a seguir cuando un niño sufre de acoso, pero una vez nos encontramos con el problema cara a cara, pocos actúan de verdad.¿qué se hace?¿expulsa a los acosadores?¿alejar a el acosado?

Por un lado, expulsar a los acosadores no creo que sea una solución, tan solo serviría para no ver lo que realmente ocurre. Los acosadores seguirán haciéndolo fuera del colegio, o incluso con otro niño. Y por el otro lado, alejar al acosado no es justo. Quizás de este modo deje de ser acosado, pero siendo el la víctima,¿por qué debería de sufrir también los cambios de otro colegio?

En lugar de buscarle soluciones a los casos de bullying, lo que tendríamos que hacer es prevenir que esto ocurra. Y sinceramente, creo que el mejor método para esto es la educación. Un niño, por muy pequeño que sea, cuando tiene buena educación sabe diferenciar lo que esta bien de lo que no. Pero aunque para muchos esto es responsabilidad de los profesores, en realidad, es responsabilidad de los padres, tiene que ser algo trabajado de casa.

Pero siendo realistas, esta “prevención” no siempre funcionará, y seguirán habiendo casos como los de Andoni. Por lo que creo, que en estas situaciones, lo mejor es hablar con el acosado. Explicarle que lo que esta viviendo no es su culpa, que él no tiene nada de malo, si Irene no ve todas las buenas cualidades que tiene, ya encontrará a alguien que sí lo haga y entonces sí que merecerá la pena…

También se le puede aconsejar a que se refugie en otras cosas, que le evadan por un tiempo de su realidad, y le hagan sentir bien e incluso quizás, le ayude a rodearse de un nuevo entorno. Es importante que Andoni sepa que eso no será para siempre, y que tiene que ser fuerte y buscar el apoyo de los que más le quieren.

BLOG 4

 Andoni es un alumno de 4º de ESO que últimamente está sufriendo burlas por parte de algunos compañeros debido a su aspecto físico y a que no pertenece al grupo más popular de la clase. Esta situación le genera inseguridad y afecta a su autoestima. Un día encuentra una carta en su cajón firmada por Irati, la chica que le gusta, en la que supuestamente ella le propone quedar para tomar algo. Ilusionado, Andoni se acerca a hablar con ella, pero descubre que todo es una broma cruel cuando Irati le dice que no sabe nada de la carta y varios compañeros se ríen a escondidas. Este tipo de acciones puede resultar muy dañino para un adolescente y es importante que Andoni no se culpe, porque la responsabilidad recae en quienes se burlan de él.

Lo más adecuado sería que Andoni pidiera ayuda a un adulto de confianza del centro, como el tutor o la orientadora, para que se pueda intervenir de manera adecuada. También es importante que él reciba apoyo emocional y que fortalezca su autoestima buscándose actividades que le gusten y rodeándose de personas que le respeten. Por otro lado, el centro educativo debe actuar frente a los alumnos que se burlan de los más débiles, aplicando el protocolo contra el acoso escolar. Las burlas repetidas no pueden considerarse simples bromas, sino agresiones psicológicas que deben tener consecuencias. Además, es necesario realizar actividades de sensibilización en el aula para desarrollar empatía y respeto. Solo así se podrá construir un ambiente donde todos los alumnos se sientan seguros y valorados.

Bullying

 La situación de Andoni muestra un problema que, por desgracia, sigue siendo muy habitual en muchos coles. El acoso escolar no siempre empieza con insultos o golpes, muchas veces empieza con burlas, risas y “bromas” que pueden parecer inofensivas para quien las hace, pero que causan mucho daño en quien las sufre. En el caso de Andoni, aprovecharse de sus inseguridades y de sus sentimientos hacia una chica para reírse de él es una muestra clara de crueldad y falta de empatía.

Es fácil imaginar la ilusión que sintió Andoni al encontrar la carta en su cajón, después de llevar tiempo siendo ignorado y ridiculizado, pensar que alguien se había fijado en él debió de darle esperanza y alegría. Por eso, se sentiría peor cuando se entera que todo era mentira y que, además, otros "amigos" se estaban riendo de la situación. Esa vergüenza pública puede dejar una huella muy profunda y afectar seriamente a su autoestima.

A Andoni se le puede aconsejar, en primer lugar, que no se culpe por lo ocurrido. Él actuó con valentía, y eso no es algo de lo que deba avergonzarse. También es muy importante que no se guarde lo que ha pasado para sí mismo. Hablar con sus padres, con un profesor o con alguna persona con la que tenga confianza, para ayudarle a sentirse apoyado y a encontrar una solución. 

En cuanto a los alumnos que se meten con otros, no se debería minimizar su comportamiento ni tratarlo como simples “cosas de niños”. Es muy importante que tanto en casa como en los colegios se enseñen buenos valores. Ningún niño tendría que pasarlo mal por culpa de otros, y menos ser ignorado por adultos que si podrían arreglar un poco la situación.

Además, los compañeros que ven estas situaciones también tienen responsabilidad. Reírse o mirar hacia otro lado solo anima a los acosadores. En concluison, casos como el de Andoni nos recuerdan que el bullying es un problema serio y que es muy importante no hacerse el loco cuando vemos una situación así.

Madre, si te llega esta carta, ya estaré muerto

  Hola mamá. Soy Juan, tú niño pequeño. Sabes lo que significa que estés leyendo esta carta… pero no te pongas triste. No quiero que estas ...