Hace unos meses fui con mi familia a visitar un hotel famoso y tomar un aperitivo allí. Iba muy ilusionada porque por él habían pasado artistas muy conocidos. Fuí a la barra del bar a pedir algo pero el camarero tuvo conmigo una actitud nada agradable. Nunca he escrito una reseña negativa, me gusta subir un comentario cuando alguien ha sido especialmente amable y me ha hecho disfrutar de la experiencia para poner mi granito de arena y tratar de conseguir que el lugar tenga más éxito.
Después de mi desagradable experiencia no podía dejar pasar aquella actitud y decidí subir una valoración en la web del hotel para intentar evitar que más gente se sintiera tratada así. Pensé detenidamente que palabras utilizar para no causar un daño personal al trabajador. La idea era hacer una crítica constructiva y mencionar el trato de manera sutil, del estilo “mi experiencia con el servicio no ha sido del todo satisfactoria”, de esta manera el aludido podría darse cuenta de su error y tratar de corregirlo. Por otra parte, el dueño del local no tendría que enfadarse hasta el punto de despedir a aquel trabajador, ya que ni el comentario sería tan negativo como para ello y tampoco apuntaría concretamente a la persona.
En definitiva, no mentiría dando un
comentario positivo sobre un trabajador si el trato no ha sido bueno porque la
idea de los comentarios es mejorar la experiencia del cliente. Bajo mi punto de vista, hacer una valoracíon negativa ayuda a la mejora siempre que se haga desde el respeto y sin pretender causar un daño personal como un despido laboral.