Hace unos días, Kylian Mbappé habló de política en plena concentración con Francia. No habló de fútbol, sino sobre el avance de la ultraderecha en su país y del papel de Marine Le Pen. Dijo que los extremos dividen y pidió a los jóvenes que fueran a votar. Fue un mensaje claro y directo, que obviamente generó ruido.
Mbappé no es un jugador cualquiera. Lo siguen millones de personas. Así que cuando habla, el mensaje llega lejos. Algunos lo aplaudieron, pero otros pensaron que no era el momento ni el lugar. Cosa q es normal, que haya división.
Después le preguntaron a Unai Simón qué opinaba. Y su respuesta fue bastante sencilla: él es futbolista y cree que los temas políticos deberían dejárselos a aquellos que si sepan, a veces se opina sin tener suficiente conocimiento. Y que prefiere centrarse en su trabajo, sin polémicas y sin atacar a nadie.
Yo, sinceramente, estoy más de acuerdo con Unai Simón. No porque los futbolistas no tengan derecho a opinar sino porque su influencia es enorme. Y cuando hablan de política, pueden generar más tensión que ayuda. No todos tienen la información completa.
El fútbol ya mueve demasiadas pasiones. Meter la política en medio puede complicarlo todo más. Supongo que cada uno es libre de hacer lo que quiera. Pero, creo es mejor centrarse en el deporte y dejar la política a quienes se dedican a ella, y así evitar problemas innecesarios.
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