Nunca he dejado una reseña en un establecimiento, por iniciativa propia. No obstante, ha habido veces en las que las trabajadoras de un establecimiento me han pedido que deje una buena valoración como un favor. En estos casos, si el trato ha sido bueno, no me ha costado nada darles cinco estrellas y decir que me han tratado muy bien.
Pero, ¿qué haría en el caso contrario? En el hipotético caso de haber recibido un mal trato y teniendo en cuenta que el trabajo de la empleada está en juego, debería ponerle mucha atención a la gravedad de lo que ha pasado. Para esto, voy a presentar algunos casos de lo que me parecía permisible y de lo que no toleraría bajo ningún concepto.
Si la persona ha sido borde en general, no me parece razón para que pierda su trabajo. Aunque no es ideal, yo soy la primera que en un mal día tengo la mecha muy corta. Por eso, no me parece que porque la camarera se haya levantado con el pie izquierdo y haya sido más seca de lo esperado, tenga que sufrir consecuencias tan importantes.
Sin embargo, si el camarero ha insultado o se ha metido conmigo o con alguien más de la mesa repetidas veces, o ha mostrado algún tipo de discriminación hacia ellas, dejaría la reseña sin pensarlo dos veces. Me parece que eso no depende tanto de un caso particular, sino más de la manera de ser de ese trabajador. Y una persona que descarga su frustración con insultos y faltas de respeto graves, no creo que se merezca quedarse con el puesto de trabajo que tiene ni que se tenga que dedicar a un trabajo de cara al público.
En conclusión, no hay una sola respuesta para este “dilema”. Pero, en mi opinión, no hay nada que esté por encima del respeto a la integridad de las personas. Y cuando esto se rompe, no tengo duda de que hay que tomar medidas.
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