No elegiría una vida atormentada aunque eso me convirtiera en una gran creadora. Creo que la vocación es importante, pero no puede estar por encima de la felicidad. No tendría sentido vivir sufriendo solo por alcanzar un objetivo creativo.
Además, estoy convencida de que no es necesario sufrir para crear. Se pueden encontrar muchas formas de escribir o crear desde experiencias normales, desde la tranquilidad o incluso desde momentos felices. La creatividad no debería depender del dolor.
Por eso, prefiero una vida estable y tranquila, aunque eso signifique no destacar tanto como creadora. Es mejor tener una vida plena y sentirse bien que sacrificar la propia felicidad por una meta creativa.
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