Tengo muy clara mi respuesta. Elegiría sin duda haber podido disfrutar de una infancia plena, feliz y sin traumas, a pesar de ser una creadora mediocre.
Es cierto que no llegar a ser exitosa en lo mío me dolería. Al fin y al cabo, llegar a ser excelente en tu trabajo debe de suponer un gran orgullo personal. Pero creo que nunca llegaría a ser feliz del todo. La excelencia profesional no evitaría que psicológicamente estuviese mal.
Personalmente creo que una infancia feliz, rodeada de los tuyos, viviendo momentos inolvidables con amigos, con una buena y sana situación familiar y el cariño de unos padres, afecta significativamente a tu vida adulta. Creo que los traumas de la infancia, con terapia y gran esfuerzo, se pueden superar o al menos aprender a convivir con ellos. Pero no olvidar, y ese pequeño rastro siempre queda en las personas.
Por eso elijo ser mediocre. El trabajo no lo es todo para mí, y es que lo primordial en esta vida es ser feliz y vivir en calma con uno mismo. Pero, entiendo y respeto completamente a las personas que elegirían lo contrario.
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