domingo, 15 de marzo de 2026

Creador

Yo creo que me quedo con la infancia tranquila y feliz, sin tantos dramas. Aunque suene un poco cobarde o poco romántico, es lo que elegiría.

Mucha gente dice que los grandes artistas necesitan sufrir, que el dolor te hace profundo, que sin traumas no hay obra maestra. Y sí, hay ejemplos famosos: músicos rotos por dentro, escritores que pasaron infiernos de niños y luego escribieron cosas que te parten el alma. Pero también hay un montón de gente que sufrió muchísimo y nunca creó nada especial. El sufrimiento no te da talento automático.

En cambio, si creces con cariño, con padres que te quieren, sin miedos grandes ni heridas profundas, creo que tienes más fuerzas para crear de verdad. No estás todo el día peleando con fantasmas del pasado. Puedes sentarte a escribir o a componer porque te apetece de verdad, porque disfrutas, porque la vida te parece bonita y quieres compartir eso. Tienes más energía, más ganas de probar cosas nuevas y menos miedo a equivocarte.

El dolor puede inspirar un rato, pero también te puede dejar vacío, sin ganas de nada. Yo prefiero tener paz por dentro y que mis canciones o mis textos salgan de un lugar alegre, aunque quizás nunca sean “los más grandes” ni me pongan en los libros de historia. Ser mediocre pero sincero y relativamente feliz me parece mucho mejor que ser un genio pero arriesgarte a estar destrozado toda la vida. Al final, lo importante no es cuánto has sufrido, sino cuánto amas de verdad lo que haces.

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Creador

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