sábado, 14 de febrero de 2026

tentación

Como a cualquier estudiante de segundo de bachillerato, me tienta esforzarme menos en los estudios. Y es lógico. Durante dos años, tengo que obligarme a mi misma a ir a la biblioteca en vez de echarme la siesta, a decirle que no a mis aitas cuando me ofrecen pasar un finde en Madrid cerca de la semana de exámenes y a no apuntarme en la lista de budha porque, aunque sea gratis y me muera de ganas de salir, se que al día siguiente no voy a poder pensar. Y todo eso puede acabar siendo en vano. Porque da igual que me haya esforzado muchísimo, lo importante es que las notas de la competencia no sean mejores. Tengo que pelear por un punto más en cada asignatura, aunque solo esté añadiendo 0,3 décimas a mi nota de selectividad. 

Yo caigo en esa la tentación constantemente. Cuando llego a casa paso una hora merendando para no estudiar, entre epígrafe y epígrafe paso media hora viendo Tiktok, salgo aunque cuando debería, cuando le pido ayuda a mi madre para repasar acabo hablándole de otras cosas y me niego a ponerme una alarma los findes para ir a la biblioteca. Luego pienso que igual por caer en esa tentación no entro a la carrera y me entra la ansiedad. Que por haber sido vaga estos dos años voy a fastidiarme los siguientes sesenta. Pero enseguida se me pasa, porque hago lo que puedo y punto. Me digo a mi misma que si no entro en una carrera no pasa nada, que entraré en otra y que mi vida será igual de feliz, que igual que me ha dado por ser médico me podría haber dado por ser astronauta, que toda la gente que no es médico no es desgraciada.

En conclusión, la tentación es algo que está presente en nuestras vidas y con la que hay que encontrar un equilibrio para ser capaces de retrasar la recompensa sin pasarnos de latigueros con nosotros mismos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Declaraciones de famosos

Sinceramente, creo que es un tema complicado porque ambas partes tienen mucha razón. Por un lado, me parece genial que los famosos den su op...