Todos hemos caído alguna vez en la tentación. Bueno, muchas veces. Mejor dicho, algunos caemos en la tentación todos los días. En el mundo tan materialista en el que vivimos, la tentación está a la vuelta de la esquina.
Para algunos la tentación es fumar, procrastinar, pasarse horas con el móvil, picar a todas horas… Para mí, sin duda, mi mayor tentación es la comida. Siempre que me tengo que poner a hacer una tarea, mi pensamiento más recurrente es la comida. Muchas veces me sirve como motivación pero estoy segura de que es pura dopamina. Puedo haber terminado a comer y sentarme a estudiar y en cuanto pienso en chocolate, me empiezo a distraer y voy a la cocina que cogerlo. No quiero, sé que no es bueno para mí, pero no puedo evitarlo. Y así todos los días.
En cuanto a la edad, en mi opinión, a medida que cumples años, aumentan las tentaciones porque eres más libre para hacer cosas (o no hacerlas) y porque tienes más dinero para adquirir productos que son todo tentación (tabaco, chuches, ropa…).
No hay comentarios:
Publicar un comentario