Hola mamá. Soy Juan, tú niño pequeño.
Sabes lo que significa que estés leyendo esta carta… pero no te pongas triste. No quiero que estas últimas líneas que recibas de mí parte sean de tristeza, sino todo lo contrario.
Quiero decirte que he sido la persona más afortunada de este mundo por tener la familia que tengo y sobre todo, por tenerte a ti como madre. Eres la persona más maravillosa que he conocido, sencilla, buena, positiva, alegre, humilde y con unos valores increíbles, que nos has transmitido a tu hijos. Tienes que sentirte muy orgullosa de ti misma, estar tranquila y feliz, porque has conseguido que pese a todo, me considere un niño muy feliz. Asimismo, pensar en ti y en los nuestros es lo que más ha dado fuerza aquí, en el frente.
Siento impotencia, porque hemos tenido muy mala suerte por la época que nos ha tocado vivir. Todo hubiera sido tan diferente si esta guerra no hubiera existido…Aun así, me voy muy tranquilo, sereno y en paz. Tengo la conciencia tranquila porque sé que he hecho las cosas lo mejor que he podido y siempre he intentado poner mis valores por encima de todo.
No quiero guardar rencor a los del otro bando, es lo que ha tocado y no merece la pena. Me voy a esa vida en la que me enseñaste a creer y a la que hoy, me aferro para irme en paz.
Mamá, no llores que no quiero imaginarte así. Siénteme siempre a tu lado, que estaré junto a ti.
Tu hijo, que te quiere y nunca dejará de hacerlo,
Juan
No hay comentarios:
Publicar un comentario