Después de leer esta historia, me he quedado pensando, pues la situación en un primer instante no me ha parecido tan complicada. Es verdad; me ofrecen un millón de euros, pero ¿qué es ese dinero frente a mi amistad?
No puedo negar, que al oír esa propuesta, seguramente en un primer momento me lo plantearía. Es difícil decir que no a un millón de euros supongo. Yo creo que le pediría a este chico que me dejara pensarlo, y en frío, al sopesar todas las consecuencias, diría que no a la oferta.
Sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y que si realmente me encontrara en esta situación, la cosa sería más difícil, pero no podemos olvidar que hablamos de mi amiga. Hablamos de esa persona que confió en mi para contarme esa historia que le destrozaba por dentro, historia que me contó entre lágrimas, que había destrozado a su familia y la relación con su padre. Por mucho tiempo que hubiera pasado, hay cosas que duelen siempre, y no creo que ni me hiciera falta preguntarle a mi amiga para saber que probablemente la destrozaría de nuevo. Ver como han vuelto su historia en una película para el entretenimiento de otras personas no sería algo que por lo menos a mi me gustase.
A pesar de todo, al ser algo en lo que está directamente involucrada, creo que antes de decir un rotundo no, lo tendría que hablar con ella. Quien sabe, quizás ella lo vea de un modo que yo no. Eso si, yo no sería la que reciba el dinero, sino mi amiga. Yo no fui la que vivió todo, la que sufrió, y yo no fui la de la historia, por lo que no debería ser yo quien gane dinero a costa de contar la historia de otros. Lo único que me quedaría sería estar ahí para mi amiga diga que sí a hacer la película, o diga que no.
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