Querida Ama,
Estás recibiendo esta carta porque sé que me van a ejecutar, pero lo último que quiero hacer antes de que llegue este cruel momento es despedirme de ti. Espero que, desde la tristeza que estarás sintiendo, esta carta te reconforte.
Quiero decirte que en estos 24 años de vida he sido muy feliz. Tú me diste la vida, me enseñaste los valores que me han hecho ser como soy hoy en día, me diste unos hermanos a los que adoro, me diste un hogar, me has enseñado a ser libre, a disfrutar de cada momento, a aprender de la dureza de la vida, a apreciar la belleza de las personas… todo lo bueno de mi vida me recuerda a ti.
Es cierto que me hubiera gustado compartir más momentos contigo pero me voy muy satisfecho por todo lo que he vivido. Quiero que te quedes con este recuerdo, que siempre que esté triste, puedas leer esta carta y te saque una sonrisa y un sentimiento de orgullo porque has sido la mejor madre que podría haber tenido.
Diles a mis hermanos que cuiden siempre de ti, aunque las cosas no sean fáciles. Desde el cielo os cuidaré. Espero que os acordéis de mi tanto en las buenas como en las malas.
Os quiero y os querré siempre,
Tu hija Marina.
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