Hola amatxu,
Si recibes esta carta es porque ya no estoy. Me da pena escribirlo pero quiero que lo sepas desde la primera línea para que no te engañe. Que nadie te lo suelte, que nadie te lo diga con mala leche.
Quiero darte las gracias por todo. No sólo por haberme traído al mundo, por haberme cuidado cuando era una niña, por enseñarme a trabajar y no a bajar la cabeza. Todo lo que he sido te lo debo a ti. Si una vez hice algo bien fue porque yo te vi hacerlo antes.
No llores por mí más de las cuentas. Lo sé, es fácil decirlo y difícil hacerlo, pero no quiero que pienses en mí con dolor. He tenido miedo, no voy a mentirte, pero también he pensado mucho en ti y eso me ha dado calma. Me voy pensando que tuve una buena madre y eso es más de lo que muchos dicen que tienen.
Que te perdones por las preocupaciones que te di, las noches en vela y las veces que no te hice caso. Ahora entiendo cosas que antes no entendia.
Cuídate mucho. Come y descansa, y apoyate en quien te quiera bien. No te quedes sola. Hábla de mí si lo necesitas, y si no, quédate callada, como tú sabes callarte. Yo estaré en tus recuerdos, en la casa, en las cosas pequeñas.
Gracias ama, por todo lo que me diste, y por quererme siempre, incluso cuando no era fácil quererme.
Tu hija,
Naia
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