Ama, para cuando te llegue esta carta ya estaré muerto.
Me gustaría decirte que muero satisfecho, que muero con la certeza de estarme sacrificando por un bien mayor, que si pudiese volver atrás en el tiempo no cambiaría nada.
Pero no te quiero mentir. No estoy seguro de por qué estoy dejando mi vida en el campo de batalla. Sé que estamos con la república porque el vecino José es republicano, sé que vine a luchar para defender a mi familia, para que aita no se tenga que esconder en el monte. Sin embargo, ahora he dejado de creer que matando a los del otro bando conseguiré que tú, aita y mis hermanas viváis mejor.
No solo porque creo que ya hemos sido vencidos por Franco, sino porque me he dado cuenta de que este país no se convertirá en un buen lugar para vivir tras esta guerra.
Los ganadores siempre iban a ser los más violentos, los más despiadados, a los que menos les importase acabar con cientos de miles de vidas por poder, gente que no debería estar al mando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario