La ideología política de cada uno no debería ser un impedimento para la amistad. A no ser, que se trate de personas que vivan la política con una fuerza mucho más grande de lo que es sano, no debería de haber ningún problema, no se habla sobre ello y ya está. Al fin y al cabo, la política, a pesar de ser una parte importante de la sociedad y la vida en general, no lo puede monopolizar todo. Por que la vida es mucho más que eso, aunque la ideología de cada uno lo define en gran medida, no determina como es esa persona, personas buenas y malas hay en todos los bandos, por lo que no son unos mejores que otros.
Si cuando nos hagamos mayores, el hijo de una amiga mía que piensa políticamente en contra de mí, hace un comentario tan violento como en el vídeo, y su madre no le dice nada, a mi sinceramente me parecería muy mal. Ya no solo por el hecho de que ambos saben que yo pertenezco a esa ideología, y por lo tanto ese ataque también va, en parte, en mi contra. Sino porque directamente no se puede ir deseando el mal o la muerte a la gente, ya que salgo horrible y por muy diferente que piense una persona no merece tener que soportar esos comentarios. Además, es tremendamente hipócrita, quiero decir si la cosa fuera al revés seguramente que el hijo se habría ofendido y mi amiga me hubiera echado de su casa, lo que sería más que entendible.
En mi caso, yo no creo que hubiera reaccionado mal o contestando, pero seguramente estaría tensa el resto de la comida y nada más acabar me iría a mi casa. Puede que estuviera una temporada sin hablarles, luego ya en frío, hablaría con mi amiga y su hijo para pedirles que por lo menos delante de mí, tuvieran un poco de respeto. Ahora bien, si la situación se siguiera repitiendo con cierta frecuencia, seguramente me replantearía mi amistad. Ya que se supone que una persona no debería faltarle el respeto así a su amiga. Bueno, ¡es que ni siquiera debería hacerlo a un desconocido! Somos lo suficientemente civilizados como para saber comportarnos, o al menos deberíamos de serlo.
No hay nadie que tenga la verdad absoluta, por lo tanto nadie tiene derecho a decirle a otra persona que sus pensamientos son mejores que los suyos. Ni mucho menos acosarla o hacerle daño por ello. Vivimos en un país libre, ¿no? Pues entonces que se note, dejemos a los demás que apoyen las causas que crean correctas y luchemos nosotros por defender las que nosotros creemos. Tan sencillo como eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario