viernes, 21 de noviembre de 2025

 Grafiti


En la última junta de vecinos de mi comunidad se decidió gastar 2.500 euros para pintar de nuevo la puerta del garaje, ya que hace un mes aparecieron varios grafitis. No era la primera vez que pasaba, porque el año pasado pasó algo parecido y también tuvimos que gastar dinero en arreglarlo. Esta situación genera opiniones diferentes entre los vecinos, ya que no todos lo ven de la misma manera.

Los grafitis suelen dividir a la gente, porque para algunos son una forma de arte urbano y para otros son una molestia. Personalmente, creo que los grafitis pueden ser una manera de expresión artística interesante y con valor cultural, siempre que se hagan en sitios adecuados. El problema está cuando se realizan sobre propiedades privadas sin permiso, como ha ocurrido en nuestra comunidad.

En este caso, además del aspecto artístico, hay que tener en cuenta el gasto económico y las molestias que provoca. No se trata solo de limpiar una pintada, sino de que todos los vecinos tenemos que asumir un gasto que no habíamos previsto. Aun así, entiendo que muchas veces quienes hacen grafitis no buscan causar daño, sino expresarse.

Por eso, cuando alguien invade una propiedad privada, creo que la mejor opción es buscar soluciones que eviten el conflicto. Medidas como crear espacios específicos para al arte urbano o hablar con el ayuntamiento podrían ser más eficaces que limitarse a castigar. Si tuviera que decidir cómo actuar en mi comunidad, intentaría encontrar un equilibrio entre respetar la propiedad común y dar espacio a la expresión artística.

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