La semana pasada, en la junta de vecinos, decidimos gastar 2.500 euros para volver a pintar la puerta del garaje. Hace apenas un mes apareció cubierta de grafitis, y no es la primera vez que ocurre: el año pasado tuvimos que hacer exactamente lo mismo. Esto nos ha hecho preguntarnos si los grafitis son una forma de arte… o simplemente actos de vandalismo.
Personalmente, creo que el grafiti puede ser arte, pero solo cuando se hace con permiso y en lugares destinados a ello. Cuando alguien pinta sobre una propiedad privada sin autorización, deja de ser expresión artística para convertirse en invasión y daño. No es justo que los vecinos tengamos que pagar cada año por algo que nadie nos ha pedido.
Entonces, ¿qué hacer en casos como el nuestro? En mi opinión, deberíamos reforzar la vigilancia, instalar cámaras si es necesario y, sobre todo, denunciar cada incidente para que quede constancia. También podríamos proponer al ayuntamiento espacios legales para que quienes quieran expresarse lo hagan sin perjudicar a otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario