Nunca pensé que me podía encontrar en esta situación, pero después de una consulta médica rutinaria, mi doctor me aconsejó perder peso por cuestión de salud. Soy una persona segura de mí misma que defiende abiertamente sus ideas, ya sea en mi vida personal como en cualquier ámbito y es normal que mis opiniones salgan fuera de mi vida privada y se vean en redes sociales.
Por suerte me dio dos opciones a
mi elección: tratamiento de pastillas con resultados a corto plazo o el modo
natural de dieta y ejercicio con resultados a largo plazo. Por supuesto mi salud es lo primero así que
tenía que tomar una decisión. Me di
cuenta también de que seguramente tendría que aprender a verme en el espejo de
una manera diferente a la que hasta ahora estaba acostumbrada y aunque mucha
gente no pueda entender, siempre me ha gustado. Esto último me parecía lo más
difícil.
Ya que las pastillas eran bajo
prescripción médica tenía la seguridad de que no serían perjudiciales para mi
salud así que decidí esta opción como primer paso para atacar el problema de
raíz. Una vez solucionado el problema tendría que cambiar para siempre mis
hábitos normales en cuestión de alimentación y forma de vida. Este sería el
gran paso porque me encanta disfrutar de muchas cosas que solo en un futuro
cercano solo podría comer muy ocasionalmente. Y qué decir del ejercicio físico….,
bueno, siempre encuentro algo que me apetece más hacer, pero a partir de ahora buscaré
una actividad que pueda disfrutar con alguna amiga y tomármelo como una rutina.
En resumen, mi bienestar es lo
importante y seguiré tomando decisiones con confianza siendo fiel a mis valores
y sin pensar en la opinión de los demás.
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