A lo largo de la historia se ha concebido la idea de que los grandes artistas han sufrido ya sean pintores, músicos y escritores. Como consecuencia, se ha creado el pensamiento de que para ser un buen artista necesitas haber tenido una vida difícil y traumática. Pero ¿es realmente necesario vivir una vida tan complicada solo para ser un gran artista?
Por una parte, el vivir infancia o adolescencia traumática da como resultado emociones fuertes. Mucha gente expresa los sentimientos generados por esos eventos mediante el arte, básicamente se convierte en una forma para desahogarse. Además de que estas vivencias se pueden convertir en una fuente de inspiración para la artista. Al ser experiencias personales, el público puede llegar a conectar mejor con lo escrito e incluso sentirse identificados.
Por otra parte, el sufrimiento no es la única fuente de inspiración para escribir historias. Aquí juegan otros factores como la imaginación o creatividad del escritor. El sufrimiento no garantiza que sea una fue obra, el dolor por sí solo no crea talento. Además de que es peligroso romantizar el dolor y los traumas ya que solo alimentan el tópico del "artista atormentado".
En conclusión, el trauma no es la única fuente de inspiración para escribir y tampoco garantiza que sea una gran obra literaria. Sí que puede servir de ayuda pero es importante no romantizarlo. La salud mental es un tema muy serio y un problema real el cual afecta a miles de personas en la actualidad por eso es importante no seguir alimentando este tópico.
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