Entre dar una buena valoración aun habiendo recibido un mal trato y una mala valoración pero realista, prefiero sinceramente no escribir ninguna reseña.
En ningún caso me van a escupir en el plato que pida, nunca un mal trato va a ser tan exagerado. Si recibiera un mal trato, sin importar la magnitud, hablaría directamente con el encargado del lugar. Está muy bien ponerse en la piel de los demás y comprender los calvarios que cada uno sufre en su intimidad, pero si tu trabajo consiste un 90% de cara al público, tienes que tener en cuenta tus días malos para no descargarlos en los demás y así evitar malos rollos. Al mismo tiempo que la clientela (nosotros) ser lo más comprensivos posible, para así dejar de dividir una sociedad tan polarizada por los rangos y estatus sociales, porque mañana podrías ser tu el que sujeta una bandeja de plata con ocho cafés y querrías recibir esa misma simpatía de vuelta.
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