La tentación es ese "runrún" en la cabeza que te empuja a hacer algo que sabes que, quizás y seguramente, no deberías. Es como una pelea interna: una parte de ti quiere el placer rápido y la otra sabe que luego te vas a arrepentir.
Lo peor es que siempre parece una buena idea en el momento en el que te viene a la cabeza. Te convences a ti misma de que "por una vez no pasa nada" o de que "te lo mereces". Pero la realidad es que la tentación no es más que un impulso que intenta saltarse tus propias reglas, y si eres débil, lo mas probable es que se lo premitas.
Al final, sentirla es normal, todos la tenemos. Lo que importa no es que aparezca, sino quién manda en ese segundo: si decides tú o decide el antojo. No hace falta darle mil vueltas filosóficas; es simplemente elegir entre lo fácil de ahora o lo que te conviene después. Es como elegir entre placer a corto o largo plazo.
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