Madre, si lees esta carta, has de saber que mi tiempo aquí termino, y mi ejecución ya habrá sido consumada.
Mi amada Madrid, ciudad por la que luché durante toda la guerra junto a mis camaradas, ha caído, y no contra el general Franco y su ejército, sino contra la escoria con la que combatía codo con codo. Esas basuras nos han vendido a todos nosotros, nos traicionaron a todos y ahora con una sonrisa, Casado y sus hombres campan a sus anchas por mi querida ciudad acabando con cada uno de nosotros.
La República estaba perdida desde un inicio, me doy cuenta ahora, porque los verdaderos traidores estaban ahí con nosotros, sonriendo mientras se daban la mano con Franco, mientras que los revolucionarios de verdad vamos a morir todos, así va a terminar.
Si queda algo de mí, que sea que morí con dignidad, la frente en alto y siendo fiel a mis principios, la guerra va a terminar pronto, se vienen años duros madre, sea fuerte siempre.
Me despido, y espero me hayas perdonado por cualquier ofensa que en vida te haya hecho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario