sábado, 10 de enero de 2026

¿Dinero o amistad?

 Cuando lo pienso bien, la solución no va del dinero. Un millón de euros suena increíble, te cambia la vida. Pero también, si sabes de dónde sale, te puede generar un sentimiento de culpa que te dure toda la vida. Yo no diría que sí al momento, ni loca.  

Lo primero que haría sería hablar con mi amiga.
No solo para pedirle permiso, sino porque se lo merece. Se lo contaría claro, sin rodeos.
“Conté tu historia una noche, sin decir quién eras. Ahora una persona lo ha convertido en un guion”. La dejaría hablar y en un principio no le diría lo del dinero para no condicionar su decisión .
Aunque su reacción no sea buena y se enfade tiene todo el derecho de saberlo, y yo tengo que pagar por haberme ido de la lengua en mi pasado. Si ella me dice que no quiere saber nada de eso, la decisión es fácil: no acepto el dinero. Porque ganar dinero a costa del trauma de alguien que aprecias, no compensa. Pero si me dice que le da igual o que incluso le parece bien, entonces sí lo aceptaría y por supuesto compartiría el dinero con ella.
No para sentirme buena persona, sino para que no sea algo sucio. 

La solución no es elegir entre dinero o moral.
La solución es no hacerlo a escondidas.
Si estabas ahí escuchando, te toca ser responsable. Yo prefiero dormir tranquila
antes que forrarme
sabiendo que hice daño a alguien que aprecio y que confió en mí.


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