Considero que esta es una decisión muy complicada. Al fin y al cabo, si vas al médico y te ofrece una pastilla que con tan solo tomarla adelgazaras y tendrás un mejor estado físico, creo que lo primero que se nos pasa por la cabeza a la mayor parte de los humanos es tomarla sin objetar. Al fin y al cabo, nos encanta muchas veces obtener las cosas que queremos, sin apenas esfuerzo y de manera rápida. Y eso es así, es lo más cómodo. Es como si te dicen que puedes sacar un 10 en un examen directamente, ahorrándote las muchas horas de estudio.
Sin embargo, creo que si aceptara tomarme la pastilla, me sentiría realmente mal conmigo misma. Sentiría como que de alguna manera estaría fallando a mis principios. Y es que para mí, el esfuerzo, la disciplina y el compromiso son valores imprescindibles, y tomándome la pastilla estaría renunciando a ellos completamente.
Es verdad que seguir una dieta constante acompañada de ejercicio puede llegar a ser un proceso muy duro, del que muchas veces el final del túnel sea inapreciable. Pero la vida es eso, un camino duro en el que nos tenemos que enfrentar constantemente a duelos, para superarlos y seguir caminado. Opino, y repito, que el esfuerzo es, o al menos debería de ser, la base de todo lo que hacemos. Y creo firmemente en que todos nuestros esfuerzos, tarde o temprano, tendrán su recompensa. Por eso, yo elijo la dieta, para mantenerme fiel a mí misma y sentirme orgullosa al final del trayecto.
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