Yo tengo una profesión que no tiene nada que ver con las redes sociales, pero estoy en ellas. Me gusta compartir mi día a día y hablar de algo que para mí es importante, la belleza real. Siempre he defendido que no hace falta retocar las fotos para gustar a los demás. Las personas somos como somos, cada uno con lo nuestro. Yo mismo he tenido siempre un poco de sobrepeso, pero nunca me ha dado mucha vergüenza. Me acepto bastante bien y por eso hablo de esto en internet.
Un día voy al médico para una revisión normal y me dice algo que me hace pensar. Me explica que por salud sería mejor que perdiera algo de peso. No lo dice por estética, sino por mi cuerpo y mi futuro.
Luego me da dos opciones. La primera es una pastilla que funciona rápido y hace bajar de peso en poco tiempo. La segunda es cambiar mis hábitos, comer mejor y hacer más ejercicio durante mucho tiempo. Pero hay una condición. Si tomo la pastilla, cuando alguien me pregunte cómo he perdido peso tengo que decir la verdad.
Después de pensarlo bastante, creo que elegiría la dieta y el ejercicio. No porque la pastilla sea mala, sino porque quiero ser coherente con lo que digo en redes y con mis principios. Si hablo de aceptar el cuerpo y cuidarlo, también debo hacerlo con calma y esfuerzo. Además, el cambio sería más lento, pero también más real para mí y para la gente que me sigue cada día en internet y confía mucho en mis palabras y en mi ejemplo de vida cada día un poco más honesto posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario