Entre elegir si ser un gran creador o un creador mediocre, sin duda, elegiría la primera opción. Pero, ¿y si para ser eso he tenido que tener una vida atormentada con hechos traumáticos en mi infancia?
Por un lado, seguiría eligiendo la primera opción porque eso me ayudaría a escribir. Esas historias suelen interesar a la gente. Ademas, muchas personas se podrían sentir identificadas con mi infancia y eso les podría ayudar a no sentirse solos o a entender lo que les pasa.
Aunque por otro lado, haber tenido una infancia traumática no me dejaría disfrutar de mi vida como gran creadora. Aunque fuesen traumas que se pueden ir superando, siempre me seguiría acordando de ellos y se que eso no me permitiría avanzar.
Por lo tanto, prefiero ser una escritora normal pero feliz que una muy buena escritora a la que su pasado no le deja disfrutar al cien por cien.
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