domingo, 15 de febrero de 2026

Tentación

Personalmente, mis tentaciones suelen estar relacionadas a actos simples del día a día y a la pereza: procrastinar el estudio, posponer el deporte o distraerme con el móvil. Aún así, no me considero una persona débil ante la tentación. Soy consciente de las cosas que tengo que hacer y de las que no, para así poder descansar con la mente tranquila. 

Creo que sin duda es mucho más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa porque no sentimos la responsabilidad de nuestros actos, ni que nos están juzgando. Hacemos las cosas por uno mismo y no por pretender sorprender o satisfacer a alguien.

Además, considero que la edad o el momento vital sí que condiciona las tentaciones que se experimentan. Por un lado, las tentaciones de los niños pequeños suelen ser simples: no recoger los juguetes. Por otro lado, las tentaciones de la adolescencia están más relacionadas a situaciones del día a día, la aceptación social… . En cambio, cuánto más mayores se es, las tentaciones tienen mayor importancia porque tenemos la responsabilidad de dar ejemplo y las consecuencias son mayores.

Por todo lo mencionado, considero que resistir a la tentación no nos hace mejores personas, sino que nos fortalece y nos aporta satisfacción personal de pensar que somos capaces de conseguir lo que nos hemos propuesto. Así, podemos mejorar nuestra disciplina y autocontrol. Aún así, caer ante alguna tentación, también tiene su gracia.

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