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sábado, 12 de enero de 2019

Capítulo 1: Permítanme que me presente

¡Hooola buenaaas! Permítanme que me presente soy Ane Hurtado y vengo a contaros mi vida.
Bueno, éste es mi segundo curso en este centro educativo. Puedo decir que lo estoy disfrutando. La compañía es buena y los profesores (alguno que otro) están muy bien también. Eso sí, no es comparable, en ningún sentido, a la educación ni a las historias vividas en mi antiguo centro.
Allí era todo muy diferente. Primero de todo el colegio se encuentra, literalmente, en la punta de un monte. Rodeado de maravillas naturales como las flores, campos extensos de hierba, animales de campo como vecinos o las alergias al polen a flor de piel a comienzos de la primavera... son todo maravillas. Además allí he vivido historias algo peculiares que no vivirás a menos que seas de la farmily. Por ello, he decidido narrar mis experiencias y anécdotas en lo que es sin duda mi segunda casa. Sin embargo, eso lo haré en el segundo capítulo. Éste es sólo un pequeño “Pilot” (como llaman en las series al primer capítulo) de lo que es la vida allí.
Es importante saber que estoy hablando del American School of Bilbao en Berango. Sí, está en Berango pero se llama “of Bilbao”. Ésta es típica conversación mantenida en clase de ciencias sociales con nuestro querido John (un icono de la granja, ya hablaremos de él) al menos una vez cada curso. Es un centro pequeñito, de unos 450 alumnos en total desde el aula de 2 años, pasando por infantil, incluyendo primaria, la ESO y Bachiller. A diferencia de aquí sólo hay una clase por curso, de modo que las dimensiones son algo más diminutas. Para mí es una maravilla. Aquí dejas de ser otro alumno, todo el mundo te conoce (especialmente cuando eres hija de “mítica Ms. Izaskun”), no pasas desapercibido. Eso sí, esto se ve reflejado tanto académica como personalmente. Creedme, que si las has liado, en menos de semana y media todo el colegio lo sabrá.
Pasear por los pasillos también da una sensación completamente diferente de la que me transmiten hoy en día mis pasillos. Allí hay corchos alrededor de todo el colegio decoradísimos con dibujos, proyectos, fotos o lo que haga falta. Las clases también son diferentes. No hay una clase que vayas a pisar en la que no encuentres trabajos del alumnado expuestos en las paredes, pósters con lemas llenos de color, o típico cartel de Michael Jackson de Ms. Marcia (era una profesora que teníamos que era la mayor fan de Michael que te puedas encontrar, y en su clase había un poster de metro x metro de su hermano Jackson preferido). Los profesores (antiguos o actuales) te saludarán cada vez que se crucen contigo esperando también un saludo de vuelta. Otra cosa que también cambia son las taquillas, que allí no funcionan con candado, sino con combinación.
Además de eso, a lo largo del día eres tú quien va de clase en clase para cada asignatura, al contrario que aquí donde gran parte de las clases las recibimos en un mismo aula. Alguien no conocerá la clase por el curso que tenga la tutoría en ese aula, sino por el profesor del que sea el aula. Es muy común seguir escuchando “estoy en clase de Ms. Marcia” o “en el txoko”.
Esto es todo por hoy, gracias por leerme. Volveré pronto con una de las historias más recientes pero que más ha marcado a la “granja”. En pocas palabras, acabamos con un toro en el comedor. ¡Hasta la próxima!

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